PARROQUIA DE SANTIAGO APÓSTOL
LORCA






























EPÍSTOLA A TITO 


CAPÍTULOS
1  2  3


Tito 1
1Pablo, siervo de Dios, apóstol de Jesucristo para llevar a los escogidos de Dios a la fe y al pleno conocimiento de la verdad que es conforme a la piedad,
2con la esperanza de vida eterna, prometida desde toda la eternidad por Dios que no miente,
3y que en el tiempo oportuno ha manifestado su Palabra por la predicación a mí encomendada según el mandato de Dios nuestro Salvador,
4a Tito, verdadero hijo según la fe común. Gracia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, nuestro Salvador.
5El motivo de haberte dejado en Creta, fue para que acabaras de organizar lo que faltaba y establecieras presbíteros en cada ciudad, como yo te ordené.
6El candidato debe ser irreprochable, casado una sola vez, cuyos hijos sean creyentes, no tachados de libertinaje  ni de rebeldía.
7Porque el epíscopo, como administrador de Dios, debe ser irreprochable; no arrogante, no colérico, no bebedor, no violento, no dado a negocios sucios;
8sino hospitalario, amigo del bien, sensato, justo, piadoso, dueño de sí.
9Que esté adherido a la palabra fiel, conforme a la enseñanza, para que sea capaz de exhortar con la sana doctrina y refutar a los que contradicen.
10Porque hay muchos rebeldes, vanos habladores y embaucadores, sobre todo entre los de la circuncisión,
11a quienes es menester tapar la boca; hombres que trastornan familias enteras, enseñando por torpe ganancia lo que no deben.
12Uno de ellos, profeta  suyo, dijo: «Los cretenses son siempre mentirosos, malas bestias, vientres perezosos.»
13Este testimonio es verdadero. Por tanto repréndeles severamente, a fin de que conserven sana la fe,
14y no den oídos a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.
15Para los limpios todo es limpio; mas para los contaminados e incrédulos nada hay limpio, pues su mente y conciencia  están contaminadas.
16Profesan conocer a Dios, mas con sus obras le niegan; son abominables y rebeldes e incapaces de toda obra buena.

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Tito 2
1Mas tú enseña lo que es conforme a la sana doctrina;
2que los ancianos sean sobrios, dignos, sensatos, sanos en la fe, en la caridad, en la paciencia, en el sufrimiento;
3que las ancianas asimismo sean en su porte cual conviene a los santos: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, maestras del bien,
4para que enseñen a las jóvenes a ser amantes de sus maridos y de sus hijos,
5a ser sensatas, castas, hacendosas, bondadosas, sumisas a sus maridos, para que no sea injuriada la Palabra de Dios.
6Exhorta igualmente a los jóvenes para que sean sensatos en todo.
7Muéstrate dechado de buenas obras: pureza de doctrina, dignidad,
8palabra sana, intachable, para que el adversario se avergüence, no teniendo nada malo que decir de nosotros.
9Que los esclavos estén sometidos en todo a sus dueños, sean complacientes y no les contradigan;
10que no les defrauden, antes bien muestren una fidelidad perfecta para honrar en todo la doctrina de Dios nuestro  Salvador.
11Porque se ha manifestado la gracia salvadora de Dios a todos los hombres,
12que nos enseña a que, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, vivamos con sensatez, justicia y piedad en el siglo presente,
13aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo;
14el cual se entregó por nosotros a fin de  rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo que fuese suyo,  fervoroso en buenas obras.
15Así has de enseñar, exhortar y reprender con toda autoridad. Que nadie te desprecie.

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Tito 3
1Amonéstales que vivan sumisos a los magistrados y a las autoridades, que les obedezcan y estén prontos para toda  obra buena;
2que no injurien a nadie, que no sean pendencieros sino apacibles, mostrando una perfecta mansedumbre con todos los hombres.
3Pues también nosotros fuimos en algún tiempo insensatos, desobedientes, descarriados, esclavos de toda suerte de  pasiones y placeres, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y aborreciéndonos unos a otros.
4Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor a los hombres,
5él nos salvó, no por obras de justicia que hubiésemos hecho nosotros, sino según su misericordia, por medio del baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo,
6que derramó sobre nosotros con largueza por medio de Jesucristo nuestro Salvador,
7para que, justificados por su gracia, fuésemos constituidos herederos, en esperanza, de vida eterna.
8Es cierta esta afirmación, y quiero que en esto te mantengas firme, para que los que creen en Dios traten de sobresalir en la práctica de las buenas obras. Esto es bueno y provechoso para los hombres.
9Evita discusiones necias, genealogías, contiendas y disputas sobre la Ley, porque son inútiles y vanas.
10Al sectario, después de una y otra amonestación, rehúyele;
11ya sabes que ése está pervertido y peca, condenado por su propia sentencia.
12Cuando te envíe a Artemas o a Tíquico, date prisa en venir donde mí a Nicópolis, porque he pensado pasar allí el invierno.
13Cuida de proveer de todo lo necesario para el viaje a Zenas, el perito en la Ley, y a Apolo, de modo que nada les falte.
14Que aprendan también los nuestros a sobresalir en la práctica de las buenas obras, atendiendo a las necesidades  urgentes, para que no sean unos inútiles.
15Te saludan todos los que están conmigo. Saluda a los que nos aman en la fe. La gracia sea con todos vosotros.


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