
Génesis 1
1 En el principio creó
Dios los cielos y la tierra.
2 La tierra era caos y confusión y oscuridad por
encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.
3
Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz.
4 Vio Dios que la luz estaba bien, y
apartó Dios la luz de la oscuridad;
5 y llamó Dios a la luz «día», y a la
oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero.
6 Dijo Dios:
«Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de
otras.»
7 E hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas de por debajo del
firmamento, de las aguas de por encima del firmamento. Y así fue.
8 Y llamó
Dios al firmamento «cielos». Y atardeció y amaneció: día segundo.
9 Dijo
Dios: «Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y
déjese ver lo seco»; y así fue.
10 Y llamó Dios a lo seco «tierra», y al
conjunto de las aguas lo llamó «mares»; y vio Dios que estaba bien.
11 Dijo
Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles
frutales que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra.»
Y así fue.
12 La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus
especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y vio
Dios que estaban bien.
13 Y atardeció y amaneció: día tercero.
14 Dijo
Dios: «Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y
valgan de señales para solemnidades, días y años;
15 y valgan de luceros en
el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue.
16 Hizo Dios
los dos luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el lucero
pequeño para el dominio de la noche, y las estrellas;
17 y púsolos Dios en el
firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra,
18 y para dominar en el día
y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba
bien.
19 Y atardeció y amaneció: día cuarto.
20 Dijo Dios: «Bullan las
aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra contra el
firmamento celeste.»
21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo
animal viviente, los que serpean, de los que bullen las aguas por sus especies,
y todas las aves aladas por sus especies; y vio Dios que estaba bien;
22 y
bendíjolos Dios diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas en
los mares, y las aves crezcan en la tierra.»
23 Y atardeció y amaneció: día
quinto.
24 Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes de cada especie:
bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie.» Y así fue.
25 Hizo
Dios las alimañas terrestres de cada especie, y las bestias de cada especie, y
toda sierpe del suelo de cada especie: y vio Dios que estaba bien.
26 Y dijo
Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden
en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas
las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra.
27
Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y
hembra los creó.
28 Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: «Sed fecundos y
multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en
las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.»
29 Dijo
Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda
la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de
alimento.
30 Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda
sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de
alimento.» Y así fue.
31 Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien.
Y atardecío y amaneció: día sexto.
Génesis
2
1 Concluyéronse, pues, los cielos y la tierra y todo su aparato,
2 y dio
por concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día
séptimo de toda la labor que hiciera.
3 Y bendijo Dios el día séptimo y lo
santificó; porque en él cesó Dios de toda la obra creadora que Dios había
hecho.
4 Esos fueron los orígenes de los cielos y la tierra, cuando fueron
creados. El día en que hizo Yahveh Dios la tierra y los cielos,
5 no había
aún en la tierra arbusto alguno del campo, y ninguna hierba del campo había
germinado todavía, pues Yahveh Dios no había hecho llover sobre la tierra, ni
había hombre que labrara el suelo.
6 Pero un manantial brotaba de la tierra,
y regaba toda la superficie del suelo.
7 Entonces Yahveh Dios formó al hombre
con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el
hombre un ser viviente.
8 Luego plantó Yahveh Dios un jardín en Edén, al
oriente, donde colocó al hombre que había formado.
9 Yahveh Dios hizo brotar
del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos para comer, y en
medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del
mal.
10 De Edén salía un río que regaba el jardín, y desde allí se repartía
en cuatro brazos.
11 El uno se llama Pisón: es el que rodea todo el país de
Javilá, donde hay oro.
12 El oro de aquel país es fino. Allí se encuentra el
bedelio y el ónice.
13 El segundo río se llama Guijón: es el que rodea el
país de Kus.
14 El tercer río se llama Tigris: es el que corre al oriente de
Asur. Y el cuarto río es el Eufrates.
15 Tomó, pues, Yahveh Dios al hombre y
le dejó en al jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase.
16 Y Dios impuso
al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes comer,
17
mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que
comieres de él, morirás sin remedio.»
18 Dijo luego Yahveh Dios: «No es bueno
que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.»
19 Y Yahveh Dios
formó del suelo todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los
llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para que cada ser viviente
tuviese el nombre que el hombre le diera.
20 El hombre puso nombres a todos
los ganados, a las aves del cielo y a todos los animales del campo, mas para el
hombre no encontró una ayuda adecuada.
21 Entonces Yahveh Dios hizo caer un
profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las
costillas, rellenando el vacío con carne.
22 De la costilla que Yahveh Dios
había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre.
23
Entonces éste exclamó: «Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi
carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.»
24 Por eso
deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola
carne.
25 Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se
avergonzaban uno del otro.
Génesis 3
1 La serpiente
era el más astuto de todos los animales del campo que Yahveh Dios había hecho. Y
dijo a la mujer: «¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno de los
árboles del jardín?»
2 Respondió la mujer a la serpiente: «Podemos comer del
fruto de los árboles del jardín.
3 Mas del fruto del árbol que está en medio
del jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni lo toquéis, so pena de
muerte.»
4 Replicó la serpiente a la mujer: «De ninguna manera moriréis.
5
Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los
ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.»
6 Y como viese la
mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para
lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, que
igualmente comió.
7 Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se
dieron cuenta de que estaban desnudos; y cosiendo hojas de higuera se hicieron
unos ceñidores.
8 Oyeron luego el ruido de los pasos de Yahveh Dios que se
paseaba por el jardín a la hora de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron
de la vista de Yahveh Dios por entre los árboles del jardín.
9 Yahveh Dios
llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?»
10 Este contestó: «Te oí andar por
el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí.»
11 El
replicó: «¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del
árbol del que te prohibí comer?»
12 Dijo el hombre: «La mujer que me diste
por compañera me dio del árbol y comí.»
13 Dijo, pues, Yahveh Dios a la
mujer: «¿Por qué lo has hecho?» Y contestó la mujer: «La serpiente me sedujo, y
comí.»
14 Entonces Yahveh Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto,
maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Sobre
tu vientre caminarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.
15
Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te
pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.»
16 A la mujer le dijo:
«Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los
hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará.
17 Al hombre le
dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te
había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de
él el alimento todos los días de tu vida.
18 Espinas y abrojos te producirá,
y comerás la hierba del campo.
19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan,
hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al
polvo tornarás.»
20 El hombre llamó a su mujer «Eva», por ser ella la madre
de todos los vivientes.
21 Yahveh Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas
de piel y los vistió.
22 Y dijo Yahveh Dios: «¡He aquí que el hombre ha
venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal! Ahora,
pues, cuidado, no alargue su mano y tome también del árbol de la vida y comiendo
de él viva para siempre.»
23 Y le echó Yahveh Dios del jardín de Edén, para
que labrase el suelo de donde habiá sido tomado.
24 Y habiendo expulsado al
hombre, puso delante del jardín de Edén querubines, y la llama de espada
vibrante, para guardar el camino del árbol de la vida.
Génesis 4
1 Conoció el hombre a Eva, su mujer, la cual
concibió y dio a luz a Caín, y dijo: «He adquirido un varón con el favor de
Yahveh.»
2 Volvió a dar a luz, y tuvo a Abel su hermano. Fue Abel pastor de
ovejas y Caín labrador.
3 Pasó algún tiempo, y Caín hizo a Yahveh una
oblación de los frutos del suelo.
4 También Abel hizo una oblación de los
primogénitos de su rebaño, y de la grasa de los mismos. Yahveh miró propicio a
Abel y su oblacíon,
5 mas no miró propicio a Caín y su oblación, por lo cual
se irritó Caín en gran manera y se abatió su rostro.
6 Yahveh dijo a Caín:
«¿Por qué andas irritado, y por qué se ha abatido tu rostro?
7 ¿No es cierto
que si obras bien podrás alzarlo? Mas, si no obras bien, a la puerta está el
pecado acechando como fiera que te codicia, y a quien tienes que dominar.»
8
Caín, dijo a su hermano Abel: «Vamos afuera.» Y cuando estaban en el campo, se
lanzó Caín contra su hermano Abel y lo mató.
9 Yahveh dijo a Caín: «¿Dónde
está tu hermano Abel? Contestó: «No sé. ¿Soy yo acaso el guarda de mi
hermano?»
10 Replicó Yahveh: «¿Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano
clamar a mí desde el suelo.
11 Pues bien: maldito seas, lejos de este suelo
que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.
12 Aunque
labres el suelo, no te dará más su fruto. Vagabundo y errante serás en la
tierra.»
13 Entonces dijo Caín a Yahveh: «Mi culpa es demasiado grande para
soportarla.
14 Es decir que hoy me echas de este suelo y he de esconderme de
tu presencia, convertido en vagabundo errante por la tierra, y cualquiera que me
encuentre me matará.»
15 Respondióle Yahveh: «Al contrario, quienquiera que
matare a Caín, lo pagará siete veces.» Y Yahveh puso una señal a Caín para que
nadie que le encontrase le atacara.
16 Caín salió de la presencia de Yahveh,
y se estableció en el país de Nod, al oriente de Edén.
17 Conoció Caín a su
mujer, la cual concibió y dio a luz a Henoc. Estaba construyendo una ciudad, y
la llamó Henoc, como el nombre de su hijo.
18 A Henoc le nació Irad, e Irad
engendró a Mejuyael, Mejuyael engendró a Metusael, y Metusael engendró a
Lámek.
19 Lámek tomó dos mujeres: la primera llamada Adá, y la segunda
Sillá.
20 Adá dio a luz a Yabal, el cual vino a ser padre de los que habitan
en tiendas y crían ganado.
21 El nombre de su hermano era Yubal, padre de
cuantos tocan la cítara y la flauta.
22 Sillá por su parte engendró a Túbal
Caín, padre de todos los forjadores de cobre y hierro. Hermano de Túbal Caín fue
Naamá.
23 Y dijo Lámek a sus mujeres: «Adá y Sillá, oíd mi voz; mujeres de
Lámek, escuchad mi palabra: Yo maté a un hombre por una herida que me hizo y a
un muchacho por un cardenal que recibí.
24 Caín será vengado siete veces,
mas Lámek lo será 77.»
25 Adán conoció otra vez a su mujer, y ella dio a luz
un hijo, al que puso por nombre Set, diciendo: «Dios me ha otorgado otro
descendiente en lugar de Abel, porque le mató Caín.»
26 También a Set le
nació un hijo, al que puso por nombre Enós. Este fue el primero en invocar el
nombre de Yahveh.
Génesis 5
1 Esta es la lista de los
descendientes de Adán: El día en que Dios creó a Adán, le hizo a imagen de
Dios.
2 Los creó varón y hembra, los bendijo, y los llamó «Hombre» en el día
de su creación.
3 Tenía Adán 130 años cuando engendró un hijo a su semejanza,
según su imagen, a quien puso por nombre Set.
4 Fueron los días de Adán,
después de engendrar a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas.
5 El
total de los días de la vida de Adán fue de 930 años, y murió.
6 Set tenía
105 años cuando engendró a Enós.
7 Vivió Set, después de engendrar a Enós,
807 años y engendró hijos e hijas.
8 El total de los días de Set fue de 912
años, y murió.
9 Enós tenía noventa años cuando engendró a Quenán.
10
Vivió Enós, después de engendrar a Quenán, 815 años, y engendró hijos e
hijas.
11 El total de los días de Enós fue de 905 años, y murió.
12 Quenán
tenía setenta años cuando engendró a Mahalalel.
13 Vivió Quenán, después de
engendrar a Mahalalel, 840 años, y engendró hijos e hijas.
14 El total de los
días de Quenán fue de 910 años, y murió.
15 Mahalalel tenía 65 años cuando
engendró a Yéred.
16 Vivió Mahalalel, después de engendrar a Yéred, 830 años,
y engendró hijos e hijas.
17 El total de los días de Mahalalel fue de 895
años, y murió.
18 Yéred tenía 162 años cuando engendró a Henoc.
19 Vivió
Yéred, después de engendrar a Henoc, ochocientos años, y engendró hijos e
hijas.
20 El total de los días de Yéred fue de 962 años, y murió.
21 Henoc
tenía 65 años cuando engendró a Matusalén.
22 Henoc anduvo con Dios; vivió,
después de engendrar a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e
hijas.
23 El total de los días de Henoc fue de 365 años.
24 Henoc anduvo
con Dios, y desapareció porque Dios se lo llevó.
25 Matusalén tenía 187 años
cuando engendró a Lámek.
26 Vivió Matusalén, después de engendrar a Lámek,
782 años, y engendró hijos e hijas.
27 El total de los días de Matusalén fue
de 969 años, y murió.
28 Lámek tenía 182 años cuando engendró un hijo,
29
y le puso por nombre Noé, diciendo "«Este nos consolará de nuestros afanes y de
la fatiga de nuestras manos, por causa del suelo que maldijo Yahveh.»
30
Vivió Lámek, después de engendrar a Noé, 595 años, y engendró hijos e
hijas.
31 El total de los días de Lámek fue de 777 años, y murió.
32 Era
Noé de quinientos años cuando engendró a Sem, a Cam y a Jafet.
Génesis 6
1 Cuando la humanidad comenzó a multiplicarse
sobre la haz de la tierra y les nacieron hijas,
2 vieron los hijos de Dios
que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por mujeres a las que
preferían de entre todas ellas.
3 Entonces dijo Yahveh: «No permanecerá para
siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que carne; que sus días sean
120 años.»
4 Los nefilim existían en la tierra por aquel entonces (y también
después), cuando los hijos de Dios se unían a las hijas de los hombres y ellas
les daban hijos: estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos.
5
Viendo Yahveh que la maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los
pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo,
6 le pesó a
Yahveh de haber hecho al hombre en la tierra, y se indignó en su corazón.
7 Y
dijo Yahveh: «Voy a exterminar de sobre la haz del suelo al hombre que he
creado, - desde el hombre hasta los ganados, las sierpes, y hasta las aves del
cielo - porque me pesa harberlos hecho.»
8 Pero Noé halló gracia a los ojos
de Yahveh.
9 Esta es la historia de Noé: Noé fue el varón más justo y cabal
de su tiempo. Noé andaba con Dios.
10 Noé engendró tres hijos: Sem, Cam y
Jafet.
11 La tierra estaba corrompida en la presencia de Dios: la tierra se
llenó de violencias.
12 Dios miró a la tierra, y he aquí que estaba viciada,
porque toda carne tenía una conducta viciosa sobre la tierra.
13 Dijo, pues,
Dios a Noé: «He decidido acabar con toda carne, porque la tierra está llena de
violencias por culpa de ellos. Por eso, he aquí que voy a esterminarlos de la
tierra.
14 Hazte un arca de maderas resinosas. Haces el arca de cañizo y la
calafateas por dentro y por fuera con betún.
15 Así es como la harás:
longitud del arca, trescientos codos; su anchura, cincuenta codos; y su altura,
treinta codos.
16 Haces al arca una cubierta y a un codo la rematarás por
encima, pones la puerta del arca en su costado, y haces un primer piso, un
segundo y un tercero.
17 «Por mi parte, voy a traer el diluvio, las aguas
sobre la tierra, para exterminar toda carne que tiene hálito de vida bajo el
cielo: todo cuanto existe en la tierra perecerá.
18 Pero contigo estableceré
mi alianza: Entrarás en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus
hijos contigo.
19 Y de todo ser viviente, de toda carne, meterás en el arca
una pareja para que sobrevivan contigo. Serán macho y hembra.
20 De cada
especie de aves, de cada especie de ganados, de cada especie de sierpes del
suelo entrarán contigo sendas parejas para sobrevivir.
21 Tú mismo procúrate
toda suerte de víveres y hazte acopio para que os sirvan de comida at ti y a
ellos.»
22 Así lo hizo Noé y ejecutó todo lo que le había mandado Dios.
Génesis 7
1 Yahveh dijo a Noé: «Entra en el arca tú y toda
tu casa, porque tú eres el único justo que he visto en esta generación.
2 De
todos los animales puros tomarás para ti siete parejas, el macho con su hembra,
y de todos los animales que no son puros, una pareja, el macho con su
hembra.
3 (Asimismo de las aves del cielo, siete parejas, machos y hembras)
para que sobreviva la casta sobre la haz de toda la tierra.
4 Porque dentro
de siete días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta
noches, y exterminaré de sobre la haz del suelo todos los seres que hice.»
5
Y Noé ejecutó todo lo que le había mandado Yahveh.
6 Noé contaba seiscientos
años cuando acaeció el diluvio, las aguas, sobre la tierra.
7 Noé entró en el
arca, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, para salvarse de
las aguas del diluvio.
8 (De los animales puros, y de los animales que no son
puros, y de las aves, y de todo lo que serpea por el suelo,
9 sendas parejas
de cada especie entraron con Noé en el arca, machos y hembras, como había
mandado Dios a Noé.)
10 A la semana, las aguas del diluvio vinieron sobre la
tierra.
11 El año seiscientos de la vida de Noé, el mes segundo, el día
diecisiete del mes, en ese día saltaron todas las fuentes del gran abismo, y las
compuertas del cielo se abrieron,
12 y estuvo descargando la lluvia sobre la
tierra cuarenta días y cuarenta noches.
13 En aquel mismo día entró Noé en el
arca, como también los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, y la mujer de Noé, y las
tres mujeres de sus hijos;
14 y con ellos los animales de cada especie, los
ganados de cada especie, las sierpes de cada especie que reptan sobre la tierra,
y las aves de cada especie: toda clase de pájaros y seres alados;
15 entraron
con Noé en el arca sendas parejas de toda carne en que hay aliento de
vida,
16 y los que iban entrando eran macho y hembra de toda carne, como Dios
se lo había mandado. Y Yahveh cerró la puerta detrás de Noé.
17 El diluvio
duró cuarenta días sobre la tierra. Crecieron las aguas y levantaron el arca que
se alzó de encima de la tierra.
18 Subió el nivel de las aguas y crecieron
mucho sobre la tierra, mientras el arca flotaba sobre la superficie de las
aguas.
19 Subió el nivel de las aguas mucho, muchísimo sobre la tierra, y
quedaron cubiertos los montes más altos que hay debajo del cielo.
20 Quince
codos por encima subió el nivel de las aguas quedando cubiertos los
montes.
21 Pereció toda carne: lo que repta por la tierra, junto con aves,
ganados, animales y todo lo que pulula sobre la tierra, y toda la
humanidad.
22 Todo cuanto respira hálito vital, todo cuanto existe en tierra
firme, murió.
23 Yahveh exterminó todo ser que había sobre la haz del suelo,
desde el hombre hasta los ganados, hasta las sierpes y hasta las aves del cielo:
todos fueron exterminados de la tierra, quedando sólo Noé y los que con él
estaban en el arca.
24 Las aguas inundaron la tierra por espacio de 150
días.
Génesis 8
1 Acordóse Dios de Noé y de todos los
animales y de los ganados que con él estaban en el arca. Dios hizo pasar un
viento sobre la tierra y las aguas decrecieron.
2 Se cerraron las fuentes del
abismo y las compuertas del cielo, y cesó la lluvia del cielo.
3 Poco a poco
retrocedieron las aguas de sobre la tierra. Al cabo de 150 días, las aguas
habían menguado,
4 y en el mes séptimo, el día dieciesiete del mes, varó el
arca sobre los montes de Ararat.
5 Las aguas siguieron menguando
paulatinamente hasta el mes décimo, y el día primero del décimo mes asomaron las
cumbres de los montes.
6 Al cabo de cuarenta días, abrió Noé la ventana que
había hecho en el arca,
7 y soltó al cuervo, el cual estuvo saliendo y
retornando hasta que se secaron las aguas sobre la tierra.
8 Después soltó a
la paloma, para ver si habían menguado ya las aguas de la superficie
terrestre.
9 La paloma, no hallando donde posar el pie, tornó donde él, al
arca, porque aún había agua sobre la superficie de la tierra; y alargando él su
mano, la asió y metióla consigo en el arca.
10 Aún esperó otros siete días y
volvió a soltar la paloma fuera del arca.
11 La paloma vino al atardecer, y
he aquí que traía en el pico un ramo verde de olivo, por donde conoció Noé que
habián disminuido las aguas de encima de la tierra.
12 Aún esperó otros siete
días y soltó la paloma, que ya no volvió donde él.
13 El año 601 de la vida
de Noé, el día primero del primer mes, se secaron las aguas de encima de la
tierra. Noé retiró la cubierta del arca, miró y he aquí que estaba seca la
superficie del suelo.
14 En el segundo mes, el día veintisiete del mes, quedó
seca la tierra.
15 Habló entonces Dios a Noé en estos términos:
16 «Sal
del arca tú, y contigo tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos.
17
Saca contigo todos los animales de toda especie que te acompañan, aves, ganados
y todas las sierpes que reptan sobre la tierra. Que pululen sobre la tierra y
sean fecundos y se multipliquen sobre la tierra.»
18 Salió, pues, Noé, y con
él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos.
19 Todos los animales,
todos los ganados, todas las aves y todas las sierpes que reptan sobre la tierra
salieron por familias del arca.
20 Noé construyó un altar a Yahveh, y tomanda
de todos las animales puros y de todas las aves puras, ofreció holocaustos en el
altar.
21 Al aspirar Yahveh el calmante aroma, dijo en su corazón: «Nunca más
volveré al maldecir el suelo por causa del hombre, porque las trazas del corazón
humano son malas desde su niñez, ni volveré a herir a todo ser viviente como lo
he hecho.
22 «Mientras dure la tierra, sementera y siega, frío y calor,
verano e invierno, día y noche, no cesarán.»
Génesis
9
1 Dios bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo: «Sed fecundos, multiplicaos
y llenad la tierra.
2 Infundiréis temor y miedo a todos los animales de la
tierra, y a todas las aves del cielo, y a todo lo que repta por el suelo, y a
todos los peces del mar; quedan a vuestra disposición.
3 Todo lo que se mueve
y tiene vida os servirá de alimento: todo os lo doy, lo mismo que os di la
hierba verde.
4 Sólo dejaréis de comer la carne con su alma, es decir, con su
sangre,
5 y yo os prometo reclamar vuestra propia sangre: la reclamaré a todo
animal y al hombre: a todos y a cada uno reclamaré el alma humana.
6 Quien
vertiere sangre de hombre, por otro hombre será su sangre vertida, porque a
imagen de Dios hizo El al hombre.
7 Vosotros, pues, sed fecundos y
multiplicaos; pululad en la tierra y dominad en ella.»
8 Dijo Dios a Noé y a
sus hijos con él:
9 «He aquí que yo establezco mi alianza con vosotros, y con
vuestra futura descendencia,
10 y con toda alma viviente que os acompaña: las
aves, los ganados y todas las alimañas que hay con vosotros, con todo lo que ha
salido del arca, todos los animales de la tierra.
11 Establezco mi alianza
con vosotros, y no volverá nunca más a ser aniquilada toda carne por las aguas
del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.»
12 Dijo Dios:
«Esta es la señal de la alianza que para las generaciones perpertuas pongo entre
yo y vosotros y toda alma viviente que os acompaña:
13 Pongo mi arco en las
nubes, y servirá de señal de la alianza entre yo y la tierra.
14 Cuando yo
anuble de nubes la tierra, entonces se verá el arco en las nubes,
15 y me
acordaré de la alianza que media entre yo y vosotros y toda alma viviente, toda
carne, y no habrá más aguas diluviales para exterminar toda carne.
16 Pues en
cuanto esté el arco en las nubes, yo lo veré para recordar la alianza perpetua
entre Dios y toda alma viviente, toda carne que existe sobre la tierra.»
17 Y
dijo Dios a Noé: «Esta es la señal de la alianza que he establecido entre yo y
toda carne que existe sobre la tierra.»
18 Los hijos de Noé que salieron del
arca eran Sem, Cam y Jafet. Cam es el padre de Canaán.
19 Estos tres fueron
los hijos de Noé, y a partir de ellos se pobló toda la tierra.
20 Noé se
dedicó a la labranza y plantó una viña.
21 Bebió del vino, se embriagó, y
quedó desnudo en medio de su tienda.
22 Vio Cam, padre de Canaán, la desnudez
de su padre, y avisó a sus dos hermanos
23 Entonces Sem y Jafet tomaron el
manto, se lo echaron al hombro los dos, y andando hacia atrás, vueltas las
caras, cubrieron la desnudez de su padre sin verla.
24 Cuando despertó Noé de
su embriaguez y supo lo que había hecho con él su hijo menor,
25 dijo:
«¡Maldito sea Canaán! ¡Siervo de siervos sea para sus hermanos!»
26 Y dijo:
«¡Bendito sea Yahveh, el Dios de Sem, y sea Canaán esclavo suyo!
27 ¡Haga
Dios dilatado a Jafet; habite en las tiendas de Sem, y sea Canaán esclavo suyo!»
28 Vivió Noé después del diluvio 350 años.
29 El total de los días de Noé
fue de 950 años, y murió.
Génesis 10
1 Esta es la
descendencia de los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, a quienes les nacieron hijos
después del diluvio:
2 Hijos de Jafet: Gomer, Magog, los medos, Yaván, Túbal,
Mések y Tirás.
3 Hijos de Gomer: Askanaz, Rifat, Togarmá.
4 Hijos de
Yaván: Elisá, Tarsis, los Kittim y los Dodanim.
5 A partir de éstos se
poblaron las islas de las gentes. Estos fueron los hijos de Jafet por sus
territorios y lenguas, por sus linajes y naciones respectivas.
6 Hijos de
Cam: Kus, Misráyim, Put y Canaán.
7 Hijos de Kus: Seba, Javilá, Sabtá, Ramá y
Sabteká. Hijos de Ramá: Seba y Dedán.
8 Kus engendró a Nemrod, que fue el
primero que se hizo prepotente en la tierra.
9 Fue un bravo cazador delante
de Yahveh, por lo cual se suele decir: «Bravo cazador delante de Yahveh, como
Nemrod.»
10 Los comienzos de su reino fueron Babel, Erek y Acad, ciudades
todas ellas en tierra de Senaar.
11 De aquella tierra procedía Asur, que
edificó Nínive, Rejobot Ir, Kálaj
12 y Resen, entre Nínive y Kálaj (aquella
es la Gran Ciudad).
13 Misráyim engendró a los luditas, anamitas, lehabitas y
naftujitas,
14 a los de Patrós, de Kasluj y de Kaftor, de donde salieron los
filisteos.
15 Canaán engendró a Sidón, su primogénito, y a Het,
16 al
jebuseo, al amorreo, al guirgasita,
17 al jivita, al arqueo, al sineo,
18
al arvadeo, al semareo y al jamateo. Más tarde se propagaron las estirpes
cananeas.
19 La frontera de los cananeos iba desde Sidón, en dirección de
Guerar, hasta Gaza; y en dirección de Sodoma, Gomorra, Admá y Seboyim, hasta
Lesa.
20 Estos fueron los hijos de Cam, según sus linajes y lenguas, por sus
territorios y naciones respectivas.
21 También le nacieron hijos a Sem, padre
de todos los hijos de Héber y hermano mayor de Jafet.
22 Hijos de Sem: Elam,
Asur, Aparksad, Lud y Aram.
23 Hijos de Aram: Us, Jul, Guéter y Mas.
24
Arpaksad engendró a Sélaj y Sélaj engendró a Héber.
25 A Héber le nacieron
dos hijos: el nombre de uno fue Péleg, porque en sus días fue divida la tierra.
Su hermano se llamaba Yoqtán.
26 Yoqtán engendró a Almodad, a Selef, a
Jasarmávet, a Yéraj,
27 a Hadoram, a Uzal, a Diclá,
28 a Obal, a Abimael,
a Sebá,
29 a Ofir, a Javilá y a Yobab. Todos fueron hijos de Yoqtán.
30 Su
asiento se extendió desde Mesá, en dirección a Sefar, al monte del
oriente.
31 Estos fueron los hijos de Sem, según sus linajes y lenguas, por
sus territorios y naciones respectivas.
32 Hasta aquí los linajes de los
hijos de Noé, según su origen y sus naciones. Y a partir de ellos se dispersaron
los pueblos por la tierra después del diluvio.
Génesis
11
1 Todo el mundo era de un mismo lenguaje e idénticas palabras.
2 Al
desplazarse la humanidad desde oriente, hallaron una vega en el país de Senaar y
allí se establecieron.
3 Entonces se dijeron el uno al otro: «Ea, vamos a
fabricar ladrillos y a cocerlos al fuego.» Así el ladrillo les servía de piedra
y el betún de argamasa.
4 Después dijeron: «Ea, vamos a edificarnos una
ciudad y una torre con la cúspide en los cielos, y hagámonos famosos, por si nos
desperdigamos por toda la haz de la tierra.»
5 Bajó Yahveh a ver la ciudad y
la torre que habían edificado los humanos,
6 y dijo Yahveh: «He aquí que
todos son un solo pueblo con un mismo lenguaje, y este es el comienzo de su
obra. Ahora nada de cuanto se propongan les será imposible.
7 Ea, pues,
bajemos, y una vez allí confundamos su lenguaje, de modo que no entienda cada
cual el de su prójimo.»
8 Y desde aquel punto los desperdigó Yahveh por toda
la haz de la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.
9 Por eso se la llamó
Babel; porque allí embrolló Yahveh el lenguaje de todo el mundo, y desde allí
los desperdigó Yahveh por toda la haz de la tierra.
10 Estos son los
descendientes de Sem: Sem tenía cien años cuando engendró a Arpaksad, dos años
después del diluvio.
11 Vivió Sem, después de engendrar a Arpaksad,
quinientos años, y engendró hijos e hijas.
12 Arpaksad era de 35 años de edad
cuando engendró a Sélaj.
13 Y vivió Arpaksad, después de engendrar a Sélaj,
403 años, y engendró hijos e hijas.
14 Era Sélaj de treinta años cuando
engendró a Héber.
15 Y vivió Sélaj, después de engendrar a Héber, 403 años, y
engendró hijos e hijas.
16 Era Héber de 34 años cuando engendró a
Péleg.
17 Y vivió Héber después de engendrar a Péleg 430 años, y engendró
hijos e hijas.
18 Era Péleg de treinta años cuando engendró a Reú.
19 Y
vivió Péleg, después de engendrar a Reú, 209 años, y engendró hijos e
hijas.
20 Era Reú de 32 años cuando engendró a Serug.
21 Y vivió Reú
después de engendrar a Serug, 207 años, y engendró hijos e hijas.
22 Era
Serug de treinta años cuando engendró a Najor.
23 Y vivió Serug, después de
engendrar a Najor, doscientos años, y engendró hijos e hijas.
24 Era Najor de
veintinueve años cuando engendró a Téraj.
25 Y vivió Najor, después de
engendrar a Téraj, 119 años, y engendró hijos e hijas.
26 Era Téraj de
setenta años cuando engendró a Abram, a Najor y a Harán.
27 Estos, son los
descendientes de Téraj: Téraj engendró a Abram, a Najor y a Harán. Harán
engendró a Lot.
28 Harán murió en vida de su padre Téraj, en su país natal,
Ur de los caldeos.
29 Abram y Najor se casaron. La mujer de Abram se llamaba
Saray, y la mujer de Najor, Milká, hija de Harán, el padre de Milká y de
Jiská.
30 Saray era estéril, sin hijos.
31 Téraj tomó a su hijo Abram, a
su nieto Lot, el hijo de Harán, y a su nuera Saray, la mujer de su hijo Abram, y
salieron juntos de Ur de los caldeos, para dirigirse a Canaán. Llegados a Jarán,
se establecieron allí.
32 Fueron los días de Téraj 205 años, y murió en
Jarán.
Génesis 12
1 Yahveh dijo a Abram: «Vete de tu
tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te
mostraré.
2 De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu
nombre; y sé tú una bendición.
3 Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré
a quienes te maldigan. Por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra.»
4 Marchó, pues, Abram, como se lo había dicho Yahveh, y con él marchó Lot.
Tenía Abram 75 años cuando salió de Jarán.
5 Tomó Abram a Saray, su mujer, y
a Lot, hijo de su hermano, con toda la hacienda que habían logrado, y el
personal que habían adquirido en Jarán, y salieron para dirigirse a Canaán.
Llegaron a Canaán,
6 y Abram atravesó el país hasta el lugar sagrado de
Siquem, hasta la encina de Moré. Por entonces estaban los cananeos en el
país.
7 Yahveh se apareció a Abram y le dijo: «A tu descendencia he de dar
esta tierra.» Entonces él edificó allí un altar a Yahveh que se le había
aparecido.
8 De allí pasó a la montaña, al oriente de Betel, y desplegó su
tienda, entre Betel al occidente y Ay al oriente. Allí edificó un altar a Yahveh
e invocó su nombre.
9 Luego Abram fue desplazándose por acampadas hacia el
Négueb.
10 Hubo hambre en el país, y Abram bajó a Egipto a pasar allí una
temporada, pues el hambre abrumaba al país.
11 Estando ya próximo a entrar en
Egipto, dijo a su mujer Saray: «Mira, yo sé que eres mujer hermosa.
12 En
cuanto te vean los egipcios, dirán: "Es su mujer", y me matarán a mí, y a ti te
dejarán viva.
13 Di, por favor, que eres mi hermana, a fin de que me vaya
bien por causa tuya, y viva yo en gracia a ti.»
14 Efectivamente cuando Abram
entró en Egipto, vieron los egipcios que la mujer era muy hermosa.
15
Viéronla los oficiales de Faraón, los cuales se la ponderaron, y la mujer fue
llevada al palacio de Faraón.
16 Este trató bien por causa de ella a Abram,
que tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, siervas, asnas y camellos.
17 Pero
Yahveh hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas por lo de Saray, la mujer
de Abram.
18 Entonces Faraón llamó a Abram, y le dijo: «¿Qué es lo que has
hecho commigo? ¿Por qué no me avisaste de que era tu mujer?
19 ¿Por qué
dijiste: "Es mi hermana", de manera que yo la tomé por mujer? Ahora, pues, he
ahí a tu mujer: toma y vete.»
20 Y Faraón ordenó a unos cuantos hombres que
le despidieran a él, a su mujer y todo lo suyo.
Génesis
13
1 De Egipto subió Abram al Négueb, junto con su mujer y todo lo suyo, y
acompañado de Lot.
2 Abram era muy rico en ganado, plata y oro.
3
Caminando de acampada en acampada se dirigió desde el Négueb hasta Betel, hasta
el lugar donde estuvo su tienda entre Betel y Ay,
4 el lugar donde había
invocado Abram el nombre de Yahveh.
5 También Lot, que iba con Abram, tenía
ovejas, vacadas y tiendas.
6 Ya la tierra no les permitía vivir juntos,
porque su hacienda se había multiplicado, de modo que no podían vivir
juntos.
7 Hubo riña entre los pastores del ganado de Abram y los del ganado
de Lot. (Además los cananeos y los perizitas habitaban por entonces en el
país.)
8 Dijo, pues, Abram a Lot: «Ea, no haya disputas entre nosotros ni
entre mis pastores y tus pastores, pues somos hermanos.
9 ¿No tienes todo el
país por delante? Pues bien, apártate de mi lado. Si tomas por la izquierda, yo
iré por la derecha; y si tú por la derecha, yo por la izquierda.»
10 Lot
levantó los ojos y vio toda la vega del Jordán, toda ella de regadío - eran
antes de destruir Yahveh a Sodoma y Gomorra - como el jardín de Yahveh, como
Egipto, hasta llegar a Soar.
11 Eligió, pues, Lot para sí toda la vega del
Jordán, y se trasladó al oriente; así se apartaron el uno del otro.
12 Abram
se estableció en Canaán y Lot en las ciudades de la vega, donde plantó sus
tiendas hasta Sodoma.
13 Los habitantes de Sodoma eran muy malos y pecadores
contra Yahveh.
14 Dijo Yahveh a Abram, después que Lot se separó de él: «Alza
tus ojos y mira desde el lugar en donde estás hacia el norte, el mediodía, el
oriente y el poniente.
15 Pues bien, toda la tierra que ves te la daré a ti
ya tu descendencia por siempre.
16 Haré tu descendencia como el polvo de la
tierra: tal que si alguien puede contar el polvo de la tierra, también podrá
contar tu descendencia.
17 Levántate, recorre el país a lo largo y a lo
ancho, porque a ti te lo he de dar.»
18 Y Abram vino a establecerse con sus
tiendas junto a la encina de Mambré, que está en Hebrón, y edificó allí un altar
a Yahveh.
Génesis 14
1 Aconteció en los días de
Amrafel, rey de Senaar, de Aryok, rey de Ellasar, de Kedorlaomer, rey de Elam, y
de Tidal, rey de Goyim,
2 que éstos hicieron guerra a Berá, rey de Sodoma, a
Birsá, rey de Gomorra, a Sinab, rey de Admá, a Semeber, rey de Seboyim, al rey
de Belá (o sea, Soar).
3 Estos últimos se coligaron en el valle de Siddim
(esto es, el mar de la Sal).
4 Doce años habían servido a Kedorlaomer, pero
el año trece se rebelaron.
5 Vinieron, pues, en el año catorce Kedorlaomer y
los reyes que estaban por él, y derrotaron a los refaítas en en Asterot
Carnáyim, a los zuzíes en Ham, a los emíes en la llanura de Quiryatáyim,
6 y
a los joritas en las montañas de Seír hasta El Parán, que está frente al
desierto.
7 De vuelta, llegaron a En Mispat (o sea, Cadés), y batieron todo
el territoria de los amalecitas, y también a los amorreos que habitaban en
Jasesón Tamar.
8 Salieron entonces el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el
rey de Admá , el rey de Seboyim y el rey de Belá (esto es, de Soar) y en el
valle de Siddim les presentaron batalla:
9 a Kedorlaomer, rey de Elam, a
Tidal, rey de Goyim, a Amrafel, rey de Senaar, y a Aryok, rey de Ellasar: cuatro
reyes contra cinco.
10 El valle de Siddim estaba lleno de pozos de betún, y
como huyesen los reyes de Sodoma y Gomorra, cayeron allí. Los demás huyeron a la
montaña.
11 Los vencedores tomaron toda la hacienda de Sodoma y Gomorra con
todos sus vivéres y se fueron.
12 Apresaron también a Lot, el sobrino de
Abram, y su hacienda, pues él habitaba en Sodoma, y se fueron.
13 Un evadido
vino a avisar a Abram el hebreo, que habitaba junto a la encina de Mambré el
amorreo, hermano de Eskol y de Aner, aliados a su vez de Abram.
14 Al oír
Abram que su hermano había sido hecho cautivo, movilizó la tropa de gente nacida
en su casa, en número de 318, y persiguió a aquéllos hasta Dan.
15 Y cayendo
él y sus siervos sobre ellos por la noche, los derrotó, y los persiguió hasta
Jobá, que está al norte de Damasco;
16 recuperó toda la hacienda, y también a
su hermano Lot con su hacienda así como a las mujeres y a la gente.
17 A su
regreso después de batir a Kedorlaomer y a los reyes que con él estaban, le
salió al encuentro el rey de Sodoma en el valle de Savé (o sea, el valle del
Rey).
18 Entonces Melquisedec, rey de Salem, presentó pan y vino, pues era
sacerdote del Dios Altísimo,
19 y le bendijo diciendo: «¡Bendito sea Abram
del Dios Altísimo, creador de cielos y tierra,
20 y bendito sea el Dios
Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!» Y diole Abram el diezmo de
todo.
21 Dijo luego el rey de Sodoma a Abram: «Dame las personas, y quédate
con la hacienda.»
22 Pero Abram dijo al rey de Sodoma: «Alzo mi mano ante el
Dios Altísimo, creador de cielos y tierra:
23 ni un hilo, ni la correa de un
zapato, ni nada de lo tuyo tomaré, y así no dirás: "Yo he enriquecido a
Abram."
24 Nada en absoluto, salvo lo que han comido los mozos y la parte de
los hombres que fueron conmigo: Aner, Eskol y Mambré. Ellos que tomen su
parte.»
Génesis 15
1 Después de estos sucesos fue
dirigida la palabra de Yahveh a Abram en visión, en estos términos: «No temas,
Abram. Yo soy para ti un escudo. Tu premio será muy grande.»
2 Dijo Abram:
«Mi Señor, Yahveh, ¿qué me vas a dar, si me voy sin hijos...?.»
3 Dijo Abram:
«He aquí que no me has dado descendencia, y un criado de mi casa me va a
heredar.»
4 Mas he aquí que la palabra de Yahveh le dijo: «No te heredará
ése, sino que te heredará uno que saldrá de tus entrañas.»
5 Y sacándole
afuera, le dijo: «Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas.» Y
le dijo: «Así será tu descendencia.»
6 Y creyó él en Yahveh, el cual se lo
reputó por justicia.
7 Y le dijo: «Yo soy Yahveh que te saqué de Ur de los
caldeos, para darte esta tierra en propiedad.»
8 El dijo: «Mi Señor, Yahveh,
¿en qué conoceré que ha de ser mía?»
9 Díjole: «Tráeme una novilla de tres
años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un
pichón.»
10 Tomó él todas estas cosas, y partiéndolas por medio, puso cada
mitad enfrente de la otra. Los pájaros no los partió.
11 Las aves rapaces
bajaron sobre los cadáveres, pero Abram las espantó.
12 Y sucedió que estando
ya el sol para ponerse, cayó sobre Abram un sopor, y de pronto le invadió un
gran sobresalto.
13 Yahveh dijo a Abram: «Has de saber que tus descendientes
serán forasteros en tierra extraña. Los esclavizarán y oprimirán durante
cuatrocientos años.
14 Pero yo a mi vez juzgaré a la nación a quien sirvan; y
luego saldrán con gran hacienda.
15 Tú en tanto vendrás en paz con tus
padres, serás sepultado en buena ancianidad.
16 Y a la cuarta generación
volverán ellos acá; porque hasta entonces no se habrá colmado la maldad de los
amorreos.»
17 Y, puesto ya el sol, surgió en medio de densas tinieblas un
horno humeante y una antorcha de fuego que pasó por entre aquellos animales
partidos.
18 Aquel día firmó Yahveh una alianza con Abram, diciendo: «A tu
descendencia he dado esta tierra, desde el rió de Egipto hasta el Río Grande, el
río Eufrates:
19 los quenitas, quenizitas, cadmonitas,
20 hititas,
perizitas, refaítas,
21 amorreos, cananeos, guirgasitas y jebuseos.»
Génesis 16
1 Saray, mujer de Abram, no le daba hijos. Pero
tenía una esclava egipcia, que se llamaba Agar,
2 y dijo Saray a Abram:
«Mira, Yahveh me ha hecho estéril. Llégate, pues, te ruego, a mi esclava. Quizá
podré tener hijos de ella.» Y escuchó Abram la voz de Saray.
3 Así, al cabo
de diez años de habitar Abram en Canaán, tomó Saray, la mujer de Abram, a su
esclava Agar la egipcia, y diósela por mujer a su marido Abram.
4 Llegóse,
pues, él a Agar, la cual concibió. Pero luego, al verse ella encinta, miraba a
su señora con desprecio.
5 Dijo entonces Saray a Abram: «Mi agravio recaiga
sobre ti. Yo puse mi esclava en tu seno, pero al verse ella encinta me mira con
desprecio. Juzgue Yahveh entre nosotros dos.»
6 Respondió Abram a Saray: «Ahí
tienes a tu esclava en tus manos. Haz con ella como mejor te parezca.» Saray dio
en maltratarla y ella huyó de su presencia.
7 La encontró el Angel de Yahveh
junto a una fuente de agua en el desierto - la fuente que hay en el camino de
Sur -
8 y dijo: «Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y a dónde vas?»
Contestó ella: «Voy huyendo de la presencia de mi señora Saray.»
9 «Vuelve a
tu señora, le dijo el Angel de Yahveh, y sométete a ella.»
10 Y dijo el Angel
de Yahveh: «Multiplicaré de tal modo tu descendencia, que por su gran multitud
no podrá contarse.»
11 Y díjole el Angel de Yahveh: Mira que has concebido, y
darás a luz un hijo, al que llamarás Ismael, porque Yahveh ha oído tu
aflicción.
12 Será un onagro humano. Su mano contra todos, y la mano de todos
contra él; y enfrente de todos sus hermanos plantará su tienda.»
13 Dio Agar
a Yahveh, que le había hablado, el nombre de «Tú eres El Roí», pues dijo: «¿Si
será que he llegado a ver aquí las espaldas de aquel que me ve?»
14 Por eso
se llamó aquel pozo «Pozo de Lajay Roí». Está entre Cadés y Béred.
15 Agar
dio a luz un hijo a Abram, y Abram llamó al hijo que Agar le había dado
Ismael.
16 Tenía Abram 86 años cuando Agar le dio su hijo Ismael.
Génesis 17
1 Cuando Abram tenía 99 años, se le apareció
Yahveh y le dijo: «Yo soy El Sadday, anda en mi pressencia y sé perfecto.
2
Yo establezco mi alianza entre nosotros dos, y te multiplicaré
sobremanera.»
3 Cayó Abram rostro en tierra, y Dios le habló así:
4 «Por
mi parte he aquí mi alianza contigo: serás padre de una muchedumbre de
pueblos.
5 No te llamarás más Abram, sino que tu nombre será Abraham, pues
padre de muchedumbre de pueblos te he constituido.
6 Te haré fecundo
sobremanera, te convertiré en pueblos, y reyes saldrán de ti.
7 Y estableceré
mi alianza entre nosotros dos, y con tu descendencia después de ti, de
generación en generación: una alianza eterna, de ser yo el Dios tuyo y el de tu
posteridad.
8 Yo te daré a ti y a tu posteridad la tierra en que andas como
peregrino, todo el país de Canaán, en posesión perpetua, y yo seré el Dios de
los tuyos.»
9 Dijo Dios a Abraham: «Guarda, pues, mi alianza, tú y tu
posteridad, de generación en generación.
10 Esta es mi alianza que habéis de
guardar entre yo y vosotros - también tu posteridad -: Todos vuestros varones
serán circuncidados.
11 Os circuncidaréis la carne del prepucio, y eso será
la señal de la alianza entre yo y vosotros.
12 A los ocho días será
circuncidado entre vosotros todo varón, de generación en generación, tanto el
nacido en casa como el comprado con dinero a cualquier extraño que no sea de tu
raza.
13 Deben ser circuncidados el nacido en tu casa y el comprado con tu
dinero, de modo que mi alianza esté en vuestra carne como alianza eterna.
14
El incircunciso, el varón a quien no se le circuncide la carne de su prepucio,
ese tal será borrado de entre los suyos por haber violado mi alianza.
15 Dijo
Dios a Abraham: «A Saray, tu mujer, no la llamarás más Saray, sino que su nombre
será Sara.
16 Yo la bendeciré, y de ella también te daré un hijo. La
bendeciré, y se convertirá en naciones; reyes de pueblos procederán de
ella.»
17 Abraham cayó rostro en tierra y se echó a reír, diciendo en su
interior: ¿A un hombre de cien años va a nacerle un hijo?, ¿y Sara, a sus
noventa años, va a dar a luz?»
18 Y dijo Abraham a Dios: «¡Si al menos Ismael
viviera en tu presencia!»
19 Respondió Dios: «Sí, pero Sara tu mujer te dará
a luz un hijo, y le pondrás por nombre Isaac. Yo estableceré mi alianza con él,
una alianza eterna, de ser el Dios suyo y el de su posteridad.
20 En cuanto a
Ismael, también te he escuchado: «He aquí que le bendigo, le hago fecundo y le
haré crecer sobremanera. Doce príncipes engendrará, y haré de él un gran
pueblo.
21 Pero mi alianza la estableceré con Isaac, el que Sara te dará a
luz el año que viene por este tiempo.»
22 Y después de hablar con él, subió
Dios dejando a Abraham.
23 Tomó entonces Abraham a su hijo Ismael, a todos
los nacidos en su casa y a todos los comprados con su dinero - a todos los
varones de la casa de Abraham - y aquel mismo día les circuncidó la carne del
prepucio, como Dios le había mandado.
24 Tenía Abraham 99 años cuando
circuncidó la carne de su prepucio.
25 Ismael, su hijo, era de trece años
cuando se le circuncidó la carne de su prepucio.
26 El mismo día fueron
circuncidados Abraham y su hijo Ismael.
27 Y todos los varones de su casa,
los nacidos en su casa, y los comprados a extraños por dinero, fueron
circuncidados juntamente con él.
Génesis 18
1
Apareciósele Yahveh en la encina de Mambré estando él sentado a la puerta de su
tienda en lo más caluroso del día.
2 Levantó los ojos y he aquí que había
tres individuos parados a sur vera. Como los vio acudió desde la puerta de la
tienda a recibirlos, y se postró en tierra,
3 y dijo: «Señor mío, si te he
caído en gracia, ea, no pases de largo cerca de tu servidor.
4 Ea, que
traigan un poco de agua y lavaos los pies y recostaos bajo este árbol,
5 que
yo iré a traer un bocado de pan, y repondréis fuerzas. Luego pasaréis adelante,
que para eso habéis acertado a pasar a la vera de este servidor vuestro.»
Dijeron ellos: «Hazlo como has dicho.»
6 Abraham se dirigió presuroso a la
tienda, a donde Sara, y le dijo: «Apresta tres arrobas de harina de sémola,
amasa y haz unas tortas.»
7 Abraham, por su parte, acudió a la vacada y
apartó un becerro tierno y hermoso, y se lo entregó al mozo, el cual se apresuró
a aderezarlo.
8 Luego tomó cuajada y leche, junto con el becerro que había
aderezado, y se lo presentó, manteniéndose en pie delante de ellos bajo el
árbol. Así que hubieron comido
9 dijéronle: «¿Dónde está tu mujer Sara?» -
«Ahí, en la tienda», contestó.
10 Dijo entonces aquél: «Volveré sin falta a
ti pasado el tiempo de un embarazo, y para entonces tu mujer Sara tendrá un
hijo.» Sara lo estaba oyendo a la entrada de la tienda, a sus espaldas.
11
Abraham y Sara eran viejos, entrados en años, y a Sara se le había retirado la
regla de las mujeres.
12 Así que Sara rió para sus adentros y dijo: «Ahora
que estoy pasada, ¿sentiré el placer, y además con mi marido viejo?».
13 Dijo
Yahveh a Abraham. «¿Cómo así se ha reído Sara, diciendo: "¡Seguro que voy a
parir ahora de vieja!"?
14 ¿Es que hay nada milagroso para Yahveh? En el
plazo fijado volveré, al término de un embarazo, y Sara tendrá un hijo.»
15
Sara negó: «No me he reído», y es que tuvo miedo. Pero aquél dijo: «No digas
eso, que sí te has reído.»
16 Levantáronse de allí aquellos hombres y tomaron
hacia Sodoma, y Abraham les acompañaba de despedida.
17 Dijo entonces Yahveh:
«¿Por ventura voy a ocultarle a Abraham lo que hago,
18 siendo así que
Abraham ha de ser un pueblo grande y poderoso, y se bendecirán por él los
pueblos todos de la tierra?
19 Porque yo le conozco y sé que mandará a sus
hijos y a su descendencia que guarden el camino de Yahveh, practicando la
justicia y el derecho, de modo que pueda concerderle Yahveh a Abraham lo que le
tiene apalabrado.»
20 Dijo, pues, Yahveh: «El clamor de Sodoma y de Gomorra
es grande; y su pecado gravísimo.
21 Ea, voy a bajar personalmente, a ver si
lo que han hecho responde en todo al clamor que ha llegado hasta mí, y si no, he
de saberlo.»
22 Y marcharon desde allí aquellos individuos camino de Sodoma,
en tanto que Abraham permanecía parado delante de Yahveh.
23 Abordóle Abraham
y dijo: «¿Así que vas a borrar al justo con el malvado?
24 Tal vez haya
cincuenta justos en la ciudad. ¿Es que vas a borrarlos, y no perdonarás a aquel
lugar por los cincuenta justos que hubiere dentro?
25 Tú no puedes hacer tal
cosa: dejar morir al justo con el malvado, y que corran parejas el uno con el
otro. Tú no puedes. El juez de toda la tierra ¿va a fallar una
injusticia?»
26 Dijo Yahveh: «Si encuentro en Sodoma a cincuenta justos en la
ciudad perdonaré a todo el lugar por amor de aquéllos.
27 Replicó Abraham:
«¡Mira que soy atrevido de interpelar a mi Señor, yo que soy polvo y
ceniza!
28 Supón que los cincuenta justos fallen por cinco. ¿Destruirías por
los cinco a toda la ciudad?» Dijo: «No la destruiré, si encuentro allí a
45.»
29 Insistió todavía: «Supón que se encuentran allí cuarenta.» Respondió:
«Tampoco lo haría, en atención de esos cuarenta.»
30 Insistió: «No se enfade
mi Señor si le digo: "Tal vez se encuentren allí treinta".» Respondió: «No lo
haré si encuentro allí a esos treinta.»
31 Díjole. «¡Cuidado que soy atrevido
de interpelar a mi Señor! ¿Y si se hallaren allí veinte?»
32 Respondió:
Tampoco haría destrucción en gracia de los veinte.» Insistió: «Vaya, no se
enfade mi Señor, que ya sólo hablaré esta vez: "¿Y si se encuentran allí diez?"»
Dijo: «Tampoco haría destrucción, en gracia de los diez.»
33 Partió Yahveh
así que hubo acabado de conversar con Abraham, y éste se volvió a su
lugar.
Génesis 19
1 Los dos ángeles llegaron a
Sodoma por la tarde. Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Al verlos, Lot se
levantó a su encuentro y postrándose rostro en tierra,
2 dijo: «Ea, señores,
por favor, desviaos hacia la casa de este servidor vuestro. Hacéis noche, os
laváis los pies, y de madrugada seguiréis vuestro camino.» Ellos dijeron: «No;
haremos noche en la plaza.»
3 Pero tanto porfió con ellos, que al fin se
hospedaron en su casa. El les prepraró una comida cociendo unos panes cenceños y
comieron.
4 No bien se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los
sodomitas, rodearon la casa desde el mozo hasta el viejo, todo el pueblo sin
excepción.
5 Llamaron a voces a Lot y le dijeron: «¿Dónde están los hombres
que han venido donde ti esta noche? Sácalos, para que abusemos de ellos.»
6
Lot salió donde ellos a la entrada, cerró la puerta detrás de sí,
7 y dijo:
«Por favor, hermanos, no hagáis esta maldad.
8 Mirad, aquí tengo dos hijas
que aún no han conocido varón. Os las sacaré y haced con ellas como bien os
parezca; pero a estos hombres no les hagáis nada, que para eso han venido al
amparo de mi techo.»
9 Mas ellos respondieron: «¡Quita allá! Uno que ha
venido a avencindarse, ¿va a meterse a juez? Ahora te trataremos a ti peor que a
ellos.» Y forcejearon con él, con Lot, de tal modo que estaban a punto de romper
la puerta.
10 Pero los hombres alargaron las manos, tiraron de Lot hacia sí,
adentro de la casa, cerraron la puerta,
11 y a los hombres que estaban a la
entrada de la casa les dejaron deslumbrados desde el chico hasta el grande, y
mal se vieron para encontrar la entrada.
12 Los hombres dijeron a Lot: «¿A
quién más tienes aquí? Saca de este lugar a tus hijos e hijas y a quienquiera
que tengas en la ciudad,
13 porque vamos a destruir este lugar, que es grande
el clamor de ellos en la presencia de Yahveh, y Yahveh nos ha enviado a
destruirlos.»
14 Salió Lot y habló con sus yernos, los prometidos de sus
hijas: «Levantaos, dijo, salid de este lugar, porque Yahveh va a destruir la
ciudad.» Pero sus yernos le tomaron a broma.
15 Al rayar el alba, los ángeles
apremiaron a Lot diciendo: «Levántate, toma a tu mujer y a tus dos hijas que se
encuentran aquí, no vayas a ser barrido por la culpa de la ciudad.»
16 Y como
él remoloneaba, los hombres le asieron de la mano lo mismo que a su mujer y a
sus dos hijas por compasión de Yahveh hacia él, y sacándole le dejaron fuera de
la ciudad.
17 Mientras los sacaban afuera, dijo uno: «¡Escápate, por vida
tuya! No mires atrás ni te pares en toda la redonda. Escapa al monte, no vayas a
ser barrido.»
18 Lot les dijo: «No, por favor, Señor mío.
19 Ya que este
servidor tuyo te ha caído en gracia, y me has hecho el gran favor de dejarme con
vida, mira que no puedo escaparme al monte sin riesgo de que me alcance el daño
y la muerte.
20 Ahí cerquita está esa ciudad a donde huir. Es una pequeñez.
¡Ea, voy a escaparme allá - ¿verdad que es una pequeñez? - y quedaré con
vida!»
21 Díjole: «Bien, te concedo también eso de no arrasar la ciudad que
has dicho.
22 Listo, escápate allá, porque no puedo hacer nada hasta que no
entres allí.» Por eso se llamó aquella ciudad Soar.
23 El sol asomaba sobre
el horizonte cuando Lot entraba en Soar.
24 Entonces Yahveh hizo llover sobre
Sodoma y Gomorra azufre y fuego de parte de Yahveh.
25 Y arrasó aquellas
ciudades, y toda la redonda con todos los habitantes de las ciudades y la
vegetacíon del suelo.
26 Su mujer miró hacia atrás y se volvió poste de
sal.
27 Levantóse Abraham de madrugada y fue al lugar donde había estado en
presencia de Yahveh.
28 Dirigió la vista en direción de Sodoma y Gomorra y de
toda la región de la redonda, miró, y he aquí que subía una humareda de la
tierra cual la de una fogata.
29 Así pues, cuando Dios destruyó las ciudades
de la redonda, se acordó de Abraham y puso a Lot a salvo de la catástrofe,
cuando arrasó las ciudades en que Lot habitaba.
30 Subió Lot desde Soar y se
quedó a vivir en el monte con sus dos hijas, temeroso de vivir en Soar. El y sus
dos hijas se instalaron en una cueva.
31 La mayor dijo a la pequeña: «Nuestro
padre es viejo y no hay ningún hombre en el país que se una a nosotras, como se
hace en todo el mundo.
32 Ven, vamos a propinarle vino a nuestro padre, nos
acostaremos con él y así engendraremos descendencia.»
33 En efecto,
propinaron vino a su padre aquella misma noche, y entró la mayor y se acostó con
su padre, sin que él se enterase de cuándo ella se acostó ni cuándo se
levantó.
34 Al día siguiente dijo la mayor a la pequeña: «Mira, yo me he
acostado anoche con mi padre. Vamos a propinarle vino también esta noche, y
entras tú a acostarte con él, y así engendraremos de nuestro padre
descendencia.»
35 Propinaron, pues, también aquella noche vino a su padre, y
levantándose la pequeña se acostó con él, sin que él se enterase de cuándo ella
se acostó ni cuándo se levantó.
36 Las dos hijas de Lot quedaron encinta de
su padre.
37 La mayor dio a luz un hijo, ye le llamó Moab: es el padre de los
actuales moabitas.
38 La pequeña también dio a luz un hijo, ye le llamó Ben
Ammí: es el padre de los actuales ammonitas.
Génesis
20
1 Trasladóse de allí Abraham al país del Négueb, y se estableció entre
Cadés y Sur. Habiéndose avecindado en Guerar,
2 decía Abraham de su mujer
Sara: «Es mi hermana.» Entonces el rey de Guerar, Abimélek, envió por Sara y la
tomó.
3 Pero vino Dios a Abimélek en un sueño nocturno y le dijo: «Date
muerto por esa mujer que has tomado, y que está casada.»
4 Abimélek, que no
se había acercado a ella, dijo: «Señor, ¿es que asesinas a la gente aunque sea
honrada?
5 ¿No me dijo él a mí: "Es mi hermana", y ella misma dijo: "Es mi
hermano?" Con corazón íntegro y con manos limpias he procedido.»
6 Y le dijo
Dios en el sueño: «Ya sé yo también que con corazón íntegro has procedido, como
que yo mismo te he estorbado de faltar contra mí. Por eso no te he dejado
tocarla.
7 Pero ahora devuelve la mujer a ese hombre, porque es un profeta;
él rogará por ti para que vivas. Pero si no la devuelves, sábete que morirás sin
remedio, tú y todos los tuyos.»
8 Levantóse Abimélek de mañana, llamó a todos
sus siervos y les refirió todas estas cosas; los hombres se asustaron
mucho.
9 Luego llamó Abimélek a Abraham, y le dijo: «¿ Qué has hecho con
nosotros, o en qué te he faltado, para que trajeras sobre mí y mi reino una
falta tan grande? Lo que no se hace has hecho conmigo.»
10 Y dijo Abimélek a
Abraham: «¿Qué te ha movido a hacer esto?»
11 Dijo Abraham: «Es que me dije:
"Seguramente no hay temor de Dios en este lugar, y van a asesinarme por mi
mujer."
12 Pero es que, además, es cierto que es hermana mía, hija de mi
padre aunque no de mi madre, y vino a ser mi mujer.
13 Y desde que Dios me
hizo vagar lejos de mi familia, le dije a ella: Vas a hacerme este favor: a
dondequiera que lleguemos, dices de mí: Es mi hermano.»
14 Tomó Abimélek
ovejas y vacas, siervos y esclavas, se los dio a Abraham, y le devolvió su mujer
Sara.
15 Y dijo Abimélek: «Ahí tienes mi país por delante: quédate donde se
te antoje.»
16 A Sara le dijo: «Mira, he dado a tu hermano mil monedas de
plata, que serán para ti y para los que están contigo como venda en los ojos, y
de todo esto serás justificada.»
17 Abraham rogó a Dios, y Dios curó a
Abimélek, a su mujer, y a sus concubinas, que tuvieron hijos;
18 pues Yahveh
había cerrado absolutamente toda matriz de casa de Abimélek, por lo de Sara, la
mujer de Abraham.
Génesis 21
1 Yahveh visitó a Sara
como lo había dicho, e hizo Yahveh por Sara lo que había prometido.
2
Concibió Sara y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el plazo predicho por
Dios.
3 Abraham puso al hijo que le había nacido y que le trajo Sara el
nombre de Isaac.
4 Abraham circuncidó a su hijo Isaac a los ocho días, como
se lo había mandado Dios.
5 Abraham era de cien años cuando le nació su hijo
Isaac.
6 Y dijo Sara: «Dios me ha dado de qué reír; todo el que lo oiga se
reirá conmigo.»
7 Y añadió: «¿Quién le habría dicho a Abraham que Sara
amamantaría hijos?; pues bien, yo le he dado un hijo en su vejez.»
8 Creció
el niño y fue destetado, y Abraham hizo un gran banquete el día que destetaron a
Isaac.
9 Vio Sara al hijo que Agar la egipcia había dado a Abraham jugando
con su hijo Isaac,
10 dijo a Abraham: «Despide a esa criada y a su hijo, pues
no va a heredar el hijo de esa criada juntamente con mi hijo, con Isaac.»
11
Sintiólo muy mucho Abraham, por tratarse de su hijo,
12 pero Dios dijo a
Abraham: «No lo sientas ni por el chico ni por tu criada. En todo lo que te dice
Sara, hazle caso; pues aunque por Isaac llevará tu nombre una
descendencia,
13 también del hijo de la criada haré una gran nación, por ser
descendiente tuyo.»
14 Levantóse, pues, Abraham de mañana, tomó pan y un odre
de agua, y se lo dio a Agar, le puso al hombro el niño y la despidió. Ella se
fue y anduvo por el desierto de Berseba.
15 Como llegase a faltar el agua del
odre, echó al niño bajo una mata,
16 y ella misma fue a sentarse enfrente, a
distancia como de un tiro de arco, pues decía: «No quiero ver morir al niño.»
Sentada, pues, enfrente, se puso a llorar a gritos.
17 Oyó Dios la voz del
chico, y el Angel de Dios llamó a Agar desde los cielos y le dijo: «¿Qué te
pasa, Agar? No temas, porque Dios ha oído la voz del chico en donde está.
18
¡Arriba!, levanta al chico y tenle de la mano, porque he de convertirle en una
gran nación.»
19 Entonces abrió Dios los ojos de ella, y vio un pozo de agua.
Fue, llenó el odre de agua y dio de beber al chico.
20 Dios asistió al chico,
que se hizo mayor y vivía en el desierto, y llegó a ser gran arquero.
21
Vivía en el desierto de Parán, y su madre tomó para él una mujer del país de
Egipto.
22 Sucedió por aquel tiempo que Abimélek, junto con Pikol, capitán de
su tropa, dijo a Abraham: «Dios está contigo en todo lo que haces.
23 Ahora,
pues, júrame por Dios aquí mismo sin mentir, y tanto a mí como a mis hijos y a
mis nietos, que la misma benevolencia que he tenido para contigo, la tendrás tú
para conmigo y con el país donde te hemos recibido como huésped.»
24 Abraham
dijo: «Lo juro».
25 Entonces Abraham se quejó a Abimélek con motivo de un
pozo que habían usurpado los súbditos de Abimélek.
26 Y dijo Abimélek: «No sé
quién ha hecho eso. Ni tú me lo habías notificado, ni yo había oído nada hasta
hoy.»
27 Abraham tomó unas ovejas y vacas, se las dio a Abimélek, e hicieron
los dos un pacto.
28 Abraham puso siete corderas aparte.
29 Dijo Abimélek
a Abraham: «¿Para qué son esas siete corderas que has apartado?»
30 Dijo:
«Estas siete corderas las vas a aceptar de mi mano, para que me sirvan de
testimonio de que yo he excavado este pozo.»
31 Por eso se llamó a aquel
lugar Berseba, porque allí juraron ambos.
32 Hicieron, pues, el pacto en
Berseba; luego, levantándose Abimélek y Pikol, capitán de su tropa, se volvieron
al país de los filisteos.
33 Abraham plantó un tamarisco en Berseba en invocó
allí el nombre de Yahveh, Dios eterno. Abraham estuvo residiendo en el país de
los filisteos muchos años.
Génesis 22
1 Después de
estas cosas sucedió que Dios tentó a Abraham y le dijo: «¡Abraham, Abraham!» El
respondió: «Heme aquí.»
2 Díjole: «Toma a tu hijo, a tu único, al que amas, a
Isaac, vete al país de Moria y ofrécele allí en holocausto en uno de los montes,
el que yo te diga.»
3 Levantóse, pues, Abraham de madrugada, aparejó su asno
y tomó consigo a dos mozos y a su hijo Isaac. Partió la leña del holocausto y se
puso en marcha hacia el lugar que le había dicho Dios.
4 Al tercer día
levantó Abraham los ojos y vio el lugar desde lejos.
5 Entonces dijo Abraham
a sus mozos: «Quedaos aquí con el asno. Yo y el muchacho iremos hasta allí,
haremos adoración y volveremos donde vosotros.»
6 Tomó Abraham la leña del
holocausto, la cargó sobre su hijo Isaac, tomó en su mano el fuego y el
cuchillo, y se fueron los dos juntos.
7 Dijo Isaac a su padre Abraham: «¡Padre!»
Respondió: «¿qué hay, hijo?» -
«Aquí está el fuego y la leña, pero
¿dónde está el cordero para el holocausto?»
8 Dijo Abraham: «Dios proveerá el
cordero para el holocausto, hijo mío.» Y siguieron andando los dos juntos.
9
Llegados al lugar que le había dicho Dios, construyó allí Abraham el altar, y
dispuso la leña; luego ató a Isaac, su hijo, y le puso sobre el ara, encima de
la leña.
10 Alargó Abraham la mano y tomó el cuchillo para inmolar a su
hijo.
11 Entonces le llamó el Angel de Yahveh desde los cielos diciendo:
¡Abraham, Abraham!» El dijo: «Heme aquí.»
12 Dijo el Angel: «No alargues tu
mano contra el niño, ni le hagas nada, que ahora ya sé que tú eres temeroso de
Dios, ya que no me has negado tu hijo, tu único.»
13 Levantó Abraham los
ojos, miró y vio un carnero trabado en un zarzal por los cuernos. Fue Abraham,
tomó el carnero, y lo sacrificó en holocausto en lugar de su hijo.
14 Abraham
llamó a aquel lugar «Yahveh provee», de donde se dice hoy en día: «En el monte
"Yahveh provee"»
15 El Angel de Yahveh llamó a Abraham por segunda vez desde
los cielos,
16 y dijo: «Por mí mismo juro, oráculo de Yahveh, que por haber
hecho esto, por no haberme negado tu hijo, tu único,
17 yo te colmaré de
bendiciones y acrecentaré muchísimo tu descendencia como las estrellas del cielo
y como las arenas de la playa, y se adueñará tu descendencia de la puerta de sus
enemigos.
18 Por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la
tierra, en pago de haber obedecido tú mi voz.»
19 Volvió Abraham al lado de
sus mozos, y emprendieron la marcha juntos hacia Berseba. Y Abraham se quedó en
Berseba.
20 Después de estas cosas, se anunció a Abraham: «También Milká ha
dado hijos a tu hermano Najor:
21 Us, su primogénito; Buz, hermano del
anterior, y Quemel, padre de Aram,
22 Késed, Jazó, Pildás, Yidlaf y
Betuel.»
23 (Betuel engendró a Rebeca.) Estos ocho le dio Milká a Najor,
hermano de Abraham.
24 Su concubina, llamada Reumá, también dio a luz a
Tébaj, Gájam, Tájas, y Maaká.
Génesis 23
1 Sara
vivió 127 años.
2 Murió Sara en Quiryat Arbá - que es Hebrón - en el país de
Canaán, y Abraham hizo duelo por Sara y la lloró.
3 Luego se levantó Abraham
de delante de la muerta, y habló a los hijos de Het en estos términos:
4 «Yo
soy un simple forastero que reside entre vosotros. Dadme una propiedad sepulcral
entre vosotros, para retirar y sepultar a mi muerta.»
5 Respondieron los
hijos de Het a Abraham diciéndole:
6 «A ver si nos entendemos, señor; tú eres
un príncipe divino entre nosotros. En el mejor de nuestros sepulcros sepulta a
tu muerta. Ninguno de nosotros te negará su sepulcro, para que entierres a tu
muerta.»
7 Levantóse Abraham, e hizo una reverencia a los paisanos, a los
hijos de Het,
8 y les habló en estos términos: «Si estáis de acuerdo con que
yo retire y sepulte a mi muerta, escuchadme e interceded por mí ante Efrón, hijo
de Sójar,
9 para que me dé la cueva de la Makpelá que es suya y que está al
borde de su finca. Que me la dé por lo que valga en propiedad sepulcral entre
vosotros.»
10 Efrón estaba sentado entre los hijos de Het. Respondió, pues,
Efrón el hitita a Abraham, a oídas de los hijos de Het y de todos los que
entraban por la puerta de la ciudad diciendo:
11 «No, señor, escúchame: te
doy la finca y te doy también la cueva que hay en ella. A la vista de los hijos
de mi pueblo te la doy: sepulta a tu muerta.»
12 Abraham hizo una reverencia
a los paisanos,
13 y se dirigió a Efron, a oídas de los paisanos, diciendo:
«A ver si nos entendemos. Te doy el precio de la finca acéptamelo y enterraré
allí a mi muerta.»
14 Respondió Efrón a Abraham:
15 «Señor mío, escúchame:
Cuatrocientos siclos de plata por un terren0, ¿qué nos suponen a ti y a mí?
Sepulta a tu muerta.»
16 Abraham accedió y pesó a Efrón la plata que éste
había pedido a oídas de los hijos de Het: cuatrocientos siclos de plata
corriente de mercader.
17 Así fue cómo la finca de Efrón que está en la
Makpelá, frente a Mambré, la finca y la cueva que hay en ella y todos los
árboles que rodean la finca por todos sus lindes, todo ello vino a ser
18
propiedad de Abraham, a la vista de los hijos de Het, y todos los que entraban
por la puerta de la ciudad.
19 Después Abraham sepultó a su mujer Sara en la
cueva del campo de la Makpelá frente a Mambré (es Hebrón), en Canaán.
20 Así
aquel campo y la cueva que hay en él llegaron a ser de Abraham como propiedad
sepulcral, recibida de los hijos de Het.
Génesis
24
1 Abraham era ya un viejo entrado en años, y Yahveh había bendecido a
Abraham en todo.
2 Abraham dijo al siervo más viejo de su casa y mayordomo de
todas sus cosas: «Ea, pon tu mano debajo de mi muslo,
3 que voy a
juramentarte por Yahveh, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás
mujer para mi hijo de entre las hijas de los cananeos con los que vivo;
4
sino que irás a mi tierra y a mi patria a tomar mujer para mi hijo Isaac.»
5
Díjole el siervo: «Tal vez no quiera la mujer seguirme a este país. ¿Debo en tal
caso volver y llevar a tu hijo a la tierra de donde saliste?»
6 Díjole
Abraham: «Guárdate de llevar allá a mi hijo.
7 Yahveh, Dios de los cielos y
Dios de la tierra, que me tomó de mi casa paterna y de mi patria, y que me habló
y me juró, diciendo: "A tu descendencia daré esta tierra", él enviará su Angel
delante de ti, y tomarás de allí mujer para mi hijo.
8 Si la mujer no
quisiere seguirte, no responderás de este juramento que te tomo. En todo caso,
no lleves allá a mi hijo.»
9 El siervo puso su mano debajo del muslo de su
señor Abraham y le prestó juramento según lo hablado.
10 Tomó el siervo diez
camellos de los de su señor y de las cosas mejores de su señor y se puso en
marcha hacia Aram Naharáyim, hacia la ciudad de Najor.
11 Hizo arrodillar al
los camellos fuera de la ciudad junto al pozo, al atardecer, a la hora de salir
las aguadoras,
12 y dijo: «Yahveh, Dios de mi señor Abraham: dame suerte hoy,
y haz favor a mi señor Abraham.
13 Voy a quedarme parado junto a la fuente,
mientras las hijas de los ciudadanos salen a sacar agua.
14 Ahora bien, la
muchacha a quien yo diga "Inclina, por favor, tu cántaro para que yo beba", y
ella responda: "Bebe, y también voy a abrevar tus camellos", ésa sea la que
tienes designada para tu siervo Isaac, y por ello conoceré que haces favor a mi
señor.»
15 Apenas había acabado de hablar, cuando he aquí que salía Rebeca,
hija de Betuel, el hijo de Milká, la mujer de Najor, hermano de Abraham, con su
cántaro al hombro.
16 La joven era de muy buen ver, virgen, que no había
conocido varón. Bajó a la fuente, llenó su cántaro y subió.
17 El siervo
corrió a su en cuentro y dijo: «Dame un poco de agua de tu cantaro.»
18
«Bebe, señor», dijo ella, y bajando en seguida el cántaro sobre su brazo, le dio
de beber.
19 Y en acabando de darle, dijo: «También para tus camellos voy a
sacar, hasta que se hayan saciado.»
20 Y apresuradamente vació su cántaro en
el abrevadero y corriendo otra vez al pozo sacó agua para todos los
camellos.
21 El hombre la contemplaba callando para saber si Yahveh había
dado éxito o no a su misión.
22 En cuanto los camellos acabaron de beber,
tomó el hombre un anillo de oro de medio siclo de peso, que colocó en la nariz
de la joven, y un par de brazaletes de diez siclos de oro en sus brazos,
23 y
dijo: «¿De quién eres hija? Dime: ¿hay en casa de tu padre sitio para hacer
noche?»
24 Ella le dijo: «Soy hija de Betuel, el hijo que Milká dio a
Najor.»
25 Y agregó: «También tenemos paja y forraje en abundancia, y sitio
para pasar la noche.»
26 Entonces se postró el hombre y adoró a Yahveh,
27
diciendo: «Bendito sea Yahveh, el Dios de mi señor Abraham, que no ha retirado
su favor y su lealtad para con mi señor. Yahveh me ha traído a parar a casa del
hermano de mi señor.»
28 La joven corrió a anunciar a casa de su madre todas
estas cosas.
29 Tenía Rebeca un hermano llamado Labán. Este corrió donde el
hombre, afuera, a la fuente.
30 En efecto, en cuanto vio el anillo y los
brazaletes en los brazos de su hermana, y oyó decir a su hermana Rebeca: «Así me
ha hablado aquel hombre», se llegó a donde él. Le encontró todavía junto a los
camellos cerca de la fuente,
31 y le dijo: «Ven, bendito de Yahveh. ¿Por qué
te quedas parado fuera, si yo he desocupado la casa y he hecho sitio para los
camellos?»
32 El hombre entró en la casa, y Labán desaparejó los camellos,
les dio paja y forraje, y al hombre y a sus acompañantes agua para lavarse los
pies.
33 Después les sirvió de comer, pero el otro dijo: «No comeré hasta no
haber dicho lo que tengo que decir.» A lo que respondió Labán: «Habla.»
34
«Yo soy, dijo, siervo de Abraham.
35 Yahveh ha bendecido con largueza a mi
señor, que se ha hecho rico, pues le ha dado ovejas y vacas, plata y oro,
siervos y esclavas, camellos y asnos.
36 Y Sara, la mujer de mi señor,
envejecida ya, dio a luz un hijo a mi señor, que le ha cedido todo cuanto
posee.
37 En cuanto a mí, mi señor me ha tomado juramento, diciendo: "No
tomarás mujer para mi hijo de entre las hijas de los cananeos en cuyo país
resido.
38 ¡Como no vayas a casa de mi padre y a mi parentela a tomar mujer
para mi hijo...!"
39 Yo dije a mi señor: "¿Y si acaso no me sigue la
mujer?"
40 Y él me dijo: "Yahveh, en cuya presencia he andado, enviará su
Angel contigo, y dará éxito a tu viaje, y así tomarás mujer para mi hijo de mi
parentela y de la casa de mi padre.
41 Entonces quedarás libre de mi
maldición, cuando llegues a mi parentela; y si no te la dieren también quedarás
libre de mi maldición.»
42 Pues bien: llego hoy a la fuente y me digo:
"Yahveh, Dios de mi señor Abraham, si en efecto das éxito a este mi viaje,
43
aquí me quedo parado junto a la fuente. La doncella que salga a sacar agua, y yo
le diga: Dame de beber un poco de agua de tu cántaro
44 y ella me responda:
Bebe tú, y voy a sacar también para tus camellos, ésa será la mujer que Yahveh
tiene destinada para el hijo de mi señor."
45 Apenas había acabado de hablar
conmigo mismo, cuando he aquí que Rebeca salía con su cántaro al hombro, bajó a
la fuente y sacó agua. Yo le dije: "Ea, dame de beber",
46 y enseguida bajó
su cántaro del hombro y dijo: "Bebe, y también voy a abrevar tus camellos."
Bebí, pues, y ella abrevó también los camellos.
47 Yo le pregunté: "¿De quién
eres hija?" Me respondió: "Soy hija de Betuel, el hijo que Milká dio a Najor."
Entonces puse el anillo en su nariz, y los brazaletes en sus brazos,
48 y
postrándome adoré a Yahveh, y bendije a Yahveh, el Dios de mi señor Abraham, que
me había puesto en el buen camino para tomar a la hija del hermano de mi señor
para su hijo.
49 Ahora, pues, decidme si estáis dispuestos a usar de favor y
lealtad para con mi señor, y si no, decídmelo también, para que yo tire por la
derecha o por la izquierda.»
50 Respondieron Labán y Betuel: «De Yahveh ha
salido este asunto. Nosotros no podemos decirte está mal o está bien.
51 Ahí
tienes delante a Rebeca: tómala y vete, y sea ella mujer del hijo de tu señor,
como ha dicho Yahveh.»
52 Cuando el siervo de Abraham oyó lo que decían,
adoró a Yahveh en tierra.
53 Acto seguido sacó el siervo objetos de plata y
oro y vestidos, y se los dio a Rebeca. También hizo regalos a su hermano y a su
madre.
54 Luego comieron y bebieron, él y los hombres que le acompañaban, y
pasaron la noche. Por la mañana se levantaron, y él dijo: «Permitidme que marche
donde mi señor.»
55 El hermano y la madre de Rebeca dijeron: «Que se quede la
chica con nosotros unos días, por ejemplo diez. Luego se irá.»
56 Mas él les
dijo: «No me demoréis. Puesto que Yahveh ha dado éxito a mi viaje, dejadme salir
para que vaya donde mi señor.»
57 Ellos dijeron: «Llamemos a la joven y
preguntémosle su opinión.»
58 Llamaron, pues, a Rebeca, y le dijeron: «¿Qué?
¿te vas con este hombre?» «Me voy», contestó ella.
59 Entonces despidieron a
su hermana Rebeca con su nodriza, y al siervo de Abraham y a sus hombres.
60
Y bendijeron a Rebeca, y le decían: «¡Oh hermana nuestra, que llegues a
convertirte en millares de miríadas, y conquiste tu descendencia la puerta de
sus enemigos!»
61 Levantóse Rebeca con sus doncellas y, montadas en los
camellos, siguieron al hombre. El siervo tomó a Rebecaa y se fue.
62
Entretanto, Isaac había venido del pozo de Lajay Roí, pues habitaba en el país
del Négueb.
63 Una tarde había salido Isaac de paseo por el campo, cuando he
aquí que al alzar la vista, vio que venían unos camellos.
64 Rebeca a su vez
alzó sus ojos y viendo a Isaac, se apeó del camello,
65 y dijo al siervo:
«¿Quién es aquel hombre que camina por el campo a nuestro encuentro?» Dijo el
siervo: «Es mi señor.» Entonces ella tomó el velo y se cubrió.
66 El siervo
contó a Isaac todo lo que había hecho,
67 e Isaac introdujo a Rebeca en la
tienda, tomó a Rebeca, que pasó a ser su mujer, y él la amó. Así se consoló
Isaac por la pérdida de su madre.
Génesis 25
1
Abraham volvió a tomar otra mujer, llamada Queturá.
2 Esta le dio a Zimrán,
Yoqsán, Medán, Madián, Yisbaq y Súaj.
3 - Yoqsán engendró a Seba y a Dedán.
Hijos de Dedán fueron los asuritas, los letusíes y los leumies. -
4 Hijos de
Madián: Efá, Efer, Henoc, Abidá y Eldaá. Todos éstos, hijos de Queturá.
5
Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac.
6 A los hijos de las concubinas que
tenía Abraham les hizo donaciones y, viviendo aún él, los separó de Isaac,
enviándoles hacia levante, al país de Oriente.
7 Estos fueron los días de
vida de Abraham: 175 años.
8 Expiró, pues, Abraham y murió en buena
ancianidad, viejo y lleno de días, y fue a juntarse con su pueblo.
9 Sus
hijos Isaac e Ismael le sepultaron en la cueva de la Makpelá, al borde de la
finca de Efrón, hijo de Sójar, el hitita, enfrente de Mambré.
10 En la finca
que Abraham había comprado a los hijos de Het, allí fue sepultado Abraham con su
mujer Sara.
11 Después de la muerte de Abraham, bendijo Dios a su hijo Isaac.
Isaac se estableció en las inmediaciones del pozo de Lajay Roí.
12 Estos son
los descendientes de Ismael, hijo de Abraham, el que le dio a Abraham Agar la
egipcia, esclava de Sara;
13 y estos son los nombres de los hijos de Ismael,
por orden de nacimiento: El primogénito de Ismael, Nebayot; después, Quedar,
Adbeel, Mibsam,
14 Mismá, Dumá, Massá,
15 Jadad, Temá, Yetur, Nafís y
Quedmá.
16 Estos son los hijos de Ismael, y éstos sus nombres según sus
poblados y sus aduares: doce caudillos de otros tantos pueblos.
17 Y estos
fueron los años de vida de Ismael: 137 años. Luego expiró y murió, y fue a
juntarse con su pueblo.
18 Ocupó desde Javilá hasta Sur, que cae enfrente de
Egipto, según se va a Asur. Se estableció enfrente de todos sus hermanos.
19
Esta es la historia de Isaac, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac.
20
Tenía Isaac cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel, el
arameo de Paddán Aram, y hermana de Labán el arameo.
21 Isaac suplicó a
Yahveh en favor de su mujer, pues era estéril, y Yahveh le fue propicio, y
concibió su mujer Rebeca.
22 Pero los hijos se entrechocaban en su seno. Ella
se dijo: «Siendo así, ¿para qué vivir?» Y fue a consultar a Yahveh.
23 Yahveh
le dijo: «Dos pueblos hay en tu vientre, dos naciones que, al salir de tus
entrañas, se dividirán. La una oprimirá a la otra; el mayor servirá al pequeño.»
24 Cumpliéronsele los días de dar a luz, y resultó que había dos mellizos en
su vientre.
25 Salió el primero, rubicundo todo él, como una pelliza de
zalea, y le llamaron Esaú.
26 Después salió su hermano, cuya mano agarraba el
talón de Esaú, y se llamó Jacob. Isaac tenía sesenta años cuando los
engendró.
27 Crecieron los muchachos. Esaú llegó a ser un cazador experto, un
hombre montaraz, y Jacob un hombre muy de la tienda.
28 Isaac quería a Esaú,
porque le gustaba la caza, y Rebeca quería a Jacob.
29 Una vez, Jacob había
preparado un guiso cuando llegó Esaú del campo, agotado.
30 Dijo Esaú a
Jacob: «Oye, dame a probar de lo rojo, de eso rojo, porque estoy agotado.» - Por
eso se le llamó Edom. -
31 Dijo Jacob: «Véndeme ahora mismo tu
primogenitura.»
32 Dijo Esaú: «Estoy que me muero. ¿Qué me importa la
primogenitura?»
33 Dijo Jacob: «Júramelo ahora mismo.» Y él se lo juró,
vendiendo su primogenitura a Jacob.
34 Jacob dio a Esaú pan y el guiso de lentejas, y éste
comió y bebió, se levantó y se fue. Así
desdeñó Esaú la primogenitura.
Génesis 26
1 Hubo hambre en el país -
aparte de la primera que tuvo lugar en tiempo de Abraham - y fue Isaac a Guerar,
a donde Abimélek, rey de los filisteos.
2 Yahveh se le apareció y le dijo:
«No bajes a Egipto. Quédate en la tierra que yo te indique.
3 Reside en esta
tierra, y yo te asistiré y bendeciré; porque a ti y a tu descendencia he de dar
todas estas tierras, y mantendré el juramento que hice a tu padre Abraham.
4
Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu
descendencia todas estas tierras. Y por tu descendencia se bendecirán todas las
naciones de la tierra,
5 en pago de que Abraham me obedeció y guardó mis
observancias, mis mandamientos, mis preceptos y mis instrucciones.»
6
Establecíose, pues, Isaac en Guerar.
7 Los del lugar le preguntaban por su
mujer, y él decía: «Es mi hermana.» En efecto, le daba reparo decir: «Es mi
mujer», no fuesen a matarle los del lugar por causa de Rebeca, ya que ella era
de buen ver.
8 Ya llevaba largo tiempo allí, cuando aconteció que Abimélek,
rey de los filisteos, atisbando por una ventana, observó que Isaac estaba
solazándose con su mujer Rebeca.
9 Llama Abimélek a Isaac y le dice: ¡Con que
es tu mujer! ¿Pues cómo has venido diciendo: Es mi hermana?» Dícele Isaac: «Es
que me dije: A ver si voy a morir por causa de ella.»
10 Replicó Abimélek:
«¿Qué es lo que nos has hecho? Si por acaso llega a acostarse cualquiera del
pueblo con tu mujer, tú nos habrías echado la culpa.»
11 Entonces Abimélek
ordenó a todo el pueblo: «Quien tocare a este hombre o a su mujer, morirá sin
remedio.»
12 Isaac sembró en aquella tierra, y cosechó aquel año el ciento
por uno. Yahveh le bendecía
13 y el hombre se enriquecía, se iba
enriqueciendo más y más hasta que se hizo riquísimo.
14 Tenía rebaños de
ovejas y vacadas y copiosa servidumbre. Los filisteos le tenían envidia.
15
Todos los pozos que habían cavado los siervos de su padre - en tiempos de su
padre Abraham - los habían cegado los filisteos, llenándolos de tierra.
16
Entonces Abimélek dijo a Isaac: «Apártate de nuestro lado, porque te has hecho
mucho más poderoso que nosotros.»
17 Isaac se fue de allí y acampó en la
vaguada de Guerar, estableciéndose allí.
18 Isaac volvió a cavar los pozos de
agua que habían cavado los siervos de su padre Abraham, y que los filisteos
habián cegado después de la muerte de Abraham, y les puso los mismos nombres que
les había puesto su padre.
19 Cavaron los siervos de Isaac en la vaguada y
encontraron allí un pozo de aguas vivas.
20 Pero riñeron los pastores de
Guerar con los pastores de Isaac, diciendo: «El agua es nuestra.» El llamó al
pozo Eseq, ya que se habían querellado con él.
21 Excavaron otro pozo, y
también riñeron por él: lo llamó Sitná.
22 Partió de allí y cavó otro pozo, y
ya no riñeron por él: lo llamó Rejobot, y dijo: «Ahora Yahveh nos ha dado
desahogo, y prosperaremos en esta tierra.
23 De allí subió a Berseba.
24
Yahveh se le apareció aquella noche y dijo: «Yo soy el Dios de tu padre Abraham.
No temas, porque yo estoy contigo. Te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia
por amor de Abraham, mi siervo.»
25 Allí construyó un altar e invocó el
nombre de Yahveh. Allí desplegó su tienda, y los siervos de Isaac perforaron
allí un pozo.
26 Entonces Abimélek fue a donde él desde Guerar, con Ajuzat,
uno de sus familiares, y Pikol, capitán de su tropa.
27 Díceles Isaac: «¿Cómo
es que venís a mí. vosotros que me odiáis y me habéis echado de vuestra
compañía?»
28 Contestaron ellos: «Hemos visto claramente que Yahveh se ha
puesto de tu parte, y hemos dicho: "Ea, haya un juramento entre nosotros, entre
tú y nosotros, y vamos a hacer un pacto contigo,
29 de que no nos harás mal,
como tampoco nosotros te hemos tocado a ti; no te hemos hecho sino bien, y te
hemos dejado ir en paz, ¡oh bendito de Yahveh!"»
30 El les dio un banquete, y
comieron y bebieron.
31 De madrugada, se levantaron y se hicieron mutuo
juramento; luego Isaac les despidió, y se fueron en paz de su lado.
32 Aquel
mismo día llegaron unos siervos de Isaac y le dieron la noticia del pozo que
habían cavado, diciéndole: «Hemos hallado agua.»
33 El lo llamó Seba, de
donde el nombre de la ciudad de Berseba, hasta la fecha.
34 Cuando Esaú tenía
cuarenta años, tomó por mujeres a Judit, hija de Beerí el hitita, y a Basmat,
hija de Elón el hitita,
35 las cuales fueron amargura para Isaac y
Rebeca.
Génesis 27
1 Como hubiese envejecido Isaac,
y no viese ya por tener debilitados sus ojos, llamó a Esaú, su hijo mayor: ¡Hijo
mío!» El cual le respondió: «Aquí estoy.»
2 «Mira, dijo, me he hecho viejo e
ignoro el día de mi muerte.
3 Así pues, toma tus saetas, tu aljaba y tu arco,
sal al campo y me cazas alguna pieza.
4 Luego me haces un guiso suculento,
como a mí me gusta, y me lo traes para que lo coma, a fin de que mi alma te
bendiga antes que me muera.»
5 - Ahora bien, Rebeca estaba escuchando la
conversación de Isaac con su hijo Esaú. - Esaú se fue al campo a cazar alguna
pieza para el padre,
6 y entonces Rebeca dijo a su hijo Jacob: «Acabo de oír
a tu padre que hablaba con tu hermano Esaú diciendo:
7 Tráeme caza, y hazme
un guiso suculento para que yo lo coma y te bendiga delante de Yahveh antes de
morirme.
8 Pues bien, hijo mío, hazme caso en lo que voy a recomendarte.
9
Ve al rebaño y tráeme de allí dos cabritos hermosos. Yo haré con ellos un guiso
suculento para tu padre como a él le gusta,
10 y tú se lo presentas a tu
padre, que lo comerá, para que te bendiga antes de su muerte.»
11 Jacob dijo
a su madre Rebeca: ¡Pero si mi hermano Esaú es velludo, y yo soy lampiño!
12
¡A ver si me palpa mi padre, y le parece que estoy mofándome de él! ¡Entonces me
habré buscado una maldición en vez de una bendición!»
13 Dícele su madre:
«¡Sobre mí tu maldición, hijo mío! Tú, obedéceme, basta con eso, ve y me los
traes.»
14 El fue a buscarlos y los llevó a su madre, y ella hizo un guiso
suculento, como le gustaba a su padre.
15 Después tomó Rebeca ropas de Esaú,
su hijo mayor, las más preciosas que tenía en casa, y vistió a Jacob, su hijo
pequeño.
16 Luego, con las pieles de los cabritos le cubrió las manos y la
parte lampiña del cuello,
17 y puso el guiso y el pan que había hecho en las
manos de su hijo Jacob.
18 Este entró a donde su padre, y dijo: «¡Padre!» El
respondió: «Aquí estoy; ¿quién eres, hijo?»
19 Jacob dijo a su padre: «Soy tu
primogénito Esaú. He hecho como dijiste, Anda, levántate, siéntate, y come de mi
caza, para que me bendiga tu alma.»
20 Dice Isaac a su hijo: «¡Qué listo has
andado en hallarla, hijo!» - Respondió: «Sí; es que Yahveh, tu Dios, me la puso
delante.»
21 Dice Isaac a Jacob: «Acércate, que te palpe, hijo, a ver si
realmente eres o no mi hijo Esaú.»
22 Acercóse Jacob a su padre Isaac, el
cual le palpó y dijo: «La voz es la de Jacob, pero las manos son las manos de
Esaú.»
23 Y no le reconoció, porque sus manos estaban velludas, como las de
su hermano Esaú. Y se dispuso a bendecirle.
24 Dijo, pues: «¿Eres tú
realmente mi hijo Esaú?» Respondió: «El mismo.»
25 Dijo entonces:
«acércamelo, que coma de la caza, hijo, para que te bendiga mi alma.» Acercóle,
y comió; le trajo también vino, y bebió.
26 Dícele su padre Isaac: «Acércate
y bésame, hijo.»
27 El se acercó y le besó, y al aspirar Isaac el aroma de
sus ropas, le bendijo diciendo: «Mira, el aroma de mi hijo como el aroma de un
campo, que ha bendecido Yahveh.
28 ¡Pues que Dios te dé el rocío del cielo y
la grosura de la tierra, mucho trigo y mosto!
29 Sírvante pueblos, adórente
naciones, sé señor de tus hermanos y adórente los hijos de tu madre. ¡Quien te
maldijere, maldito sea, y quien te bendijere, sea bendito!»
30 Así que hubo
concluido Isaac de bendecir a Jacob, y justo cuando acababa de salir Jacob de la
presencia de su padre Isaac, llegó su hermano Esaú de su cacería.
31 Hizo
también él un guiso suculento y llevándoselo a su padre le dijo: «Levántese mi
padre y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga tu alma.»
32 Dícele
su padre Isaac: «¿Quién eres tú?» Contestóle: «Soy tu hijo primogénito,
Esaú.»
33 A Isaac le entró un temblor fuerte, y le dijo: «Pues entonces,
¿quién es uno que ha cazado una pieza y me le ha traído? Porque de hecho yo he
comido antes que tú vinieses, y le he bendecido, y bendito está.»
34 Al oír
Esaú las palabras de su padre, lanzó un grito fuerte y por extremo amargo, y
dijo a su padre: «¡Bendíceme también a mí, padre mío!»
35 Díjole éste: «Ha
venido astutamente tu hermano, y se ha llevado tu bendición.»
36 Dijo Esaú:
«Con razón se llama Jacob, pues me ha suplantado estas dos veces: se llevó mi
primogenitura, y he aquí que ahora se ha llevado mi bendición.» Y añadió: «¿No
has reservado alguna bendición para mí?»
37 Respondió Isaac y dijo a Esaú:
«Mira, le he puesto por señor tuyo, le he dado por siervos a todos sus hermanos
y le he abastecido de trigo y vino. Según eso, ¿qué voy a hacer por ti, hijo
mío?»
38 Dijo Esaú a su padre: «¿Es que tu
bendición es única, padre mío?
¡Bendíceme también a mí, padre
mío!» Isaac guardó silencio y Esaú
alzó la voz y rompió a llorar.
39 Su padre Isaac le dijo por respuesta: «He aquí que lejos
de la grosura de la tierra será tu morada, y lejos del rocío que baja del cielo.
40 De tu espada vivirás y a tu hermano servirás. Mas luego, cuando te hagas
libre, partirás su yugo de sobre tu cerviz.»
41 Esaú se enemistó con Jacob a
causa de la bendición con que le había bendecido su padre; y se dijo Esaú: «Se
acercan ya los días del luto por mi padre. Entonces mataré a mi hermano
Jacob.»
42 Se dio aviso a Rebeca de las palabras de Esaú, su hijo mayor; y
ella envió a llamar a Jacob, su hijo pequeño, y le dijo: «Mira que tu hermano
Esaú va a vengarse de ti matándote.
43 Ahora, pues, hijo mío, hazme caso:
levántate y huye a Jarán, a donde mi hermano Labán,
44 y te quedas con él una
temporada, hasta que se calme la cólera de tu hermano;
45 hasta que se calme
la ira de tu hermano contra ti, y olvide lo que has hecho. Entonces enviaré yo a
que te traigan de allí. ¿Por qué he de perderos a los dos en un mismo
día?»
46 Rebeca dijo a Isaac: «Me da asco vivir al lado de las hijas de Het.
Si Jacob toma mujer de las hijas de Het como las que hay por aquí, ¿para qué
seguir viviendo?»
Génesis 28
1 Llamó, pues, Isaac a
Jacob, le bendijo y le dio esta orden: «No tomes mujer de las hijas de
Canaán.
2 Levántate y ve a Paddán Aram, a casa de Betuel, padre de tu madre,
y toma allí mujer de entre las hijas de Labán, hermano de tu madre.
3 Que El
Sadday te bendiga, te haga fecundo y te acreciente, y que te conviertas en
asemblea de pueblos.
4 Que te dé la bendición de Abraham a ti y a tu
descendencia, para que te hagas dueño de la tierra donde has vivido y que Dios
ha dado a Abraham.»
5 Y despidió Isaac a Jacob, el cual se fue a Paddán Aram,
a casa de Labán, hijo de Betuel el arameo, hermano de Rebeca, la madre de Jacob
y de Esaú.
6 Vio Esaú que Isaac había bendecido a Jacob, y le enviaba a
Paddán Aram a tomarse mujer allí, y que al bendecirle le había dado esta orden:
«No tomes mujer de las hijas de Canaán»,
7 y Jacob, obedeciendo a su padre y
a su madre, había marchado a Paddán Aram.
8 Vio, pues, Esaú que las hijas de
Canaán eran mal vistas de su padre Isaac,
9 y acudiendo Esaú a Ismael, tomóse
por mujer, además de las que tenía, a Majlat, hija de Ismael, el hijo de
Abraham, y hermana de Nebayot.
10 Jacob salió de Berseba y fue a Jarán.
11
Llegando a cierto lugar, se dispuso a hacer noche allí, porque ya se había
puesto el sol. Tomó una de las piedras del lugar, se la puso por cabezal, y
acostóse en aquel lugar.
12 Y tuvo un sueño; soñó con una escalera apoyada en
tierra, y cuya cima tocaba los cielos, y he aquí que los ángeles de Dios subían
y bajaban por ella.
13 Y vio que Yahveh estaba sobre ella, y que le dijo: «Yo
soy Yahveh, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en que
estás acostado te la doy para ti y tu descendencia.
14 Tu descendencia será
como el polvo de la tierra y te extenderás al poniente y al oriente, al norte y
al mediodía; y por ti se bendencirán todos los linajes de la tierra; y por tu
descendencia.
15 Mira que yo estoy contigo; te guardaré por doquiera que
vayas y te devolveré a este solar. No, no te abandonaré hasta haber cumplido lo
que te he dicho.»
16 Despertó Jacob de su sueño y dijo: «¡Así pues, está
Yahveh en este lugar y yo no lo sabía!»
17 Y asustado dijo: «¡Qué temible es
este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del
cielo!»
18 Levantóse Jacob de madrugada, y tomando la piedra que se había
puesto por cabezal, la erigió como estela y derramó aceite sobre ella.
19 Y
llamó a aquel lugar Betel, aunque el nombre primitivo de la ciudad era
Luz.
20 Jacob hizo un voto, diciendo: «Si Dios me asiste y me guarda en este
camino que recorro, y me da pan que comer y ropa con que vestirme,
21 y
vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces Yahveh será mi Dios;
22 y
esta piedra que he erigido como estela será Casa de Dios; y de todo lo que me
dieres, te pagaré el diezmo.»
Génesis 29
1 Jacob se
puso en marcha y se fue al país de los orientales.
2 Cuando he aquí que
divisa un pozo en el campo, y allí mismo tres rebaños de ovejas sesteando junto
a él, pues de aquel pozo se abrevaban los rebaños. Sobre la boca del pozo había
una gran piedra.
3 Allí se reunían todos los rebaños: se revolvía la piedra
de encima de la boca del pozo, abrevaban las ovejas, y devolvían la piedra a su
sitio sobre la boca del pozo.
4 Jacob les dijo (a los pastores): «Hermanos,
¡de dónde sois?» Dijeron ellos: «Somos de Jarán.»
5 «¿Conocéis a Labán, hijo
de Najor?» - «Lo conocemos.»
6 - «¿Se encuentra bien?» - «Muy bien;
precisamente ahí llega Raquel, su hija, con las ovejas.»
7 Dijo él: «Todavía
es muy de día, no es hora de recoger el ganado; abrevad las ovejas, e id a
apacentarlas.»
8 Contestaron: «No podemos hasta que se reúnan todos los
rebaños y se revuelva la piedra de sobre la boca del pozo. Entonces abrevaremos
las ovejas.»
9 Aún estaba él hablando con ellos, cuando llegó Raquel con las
ovejas de su padre, pues era pastora.
10 En cuanto vio Jacob a Raquel, hija
de Labán, el hermano de su madre, y las ovejas de Labán, hermano de su madre,
acercóse Jacob y revolvió la piedra de sobre la boca y abrevó los ovejas de
Labán, el hermano de su madre.
11 Jacob besó a Raquel y luego estalló en
sollozos.
12 Jacob anunció a Raquel que era pariente de su padre e hijo de
Rebeca. Ella se echó a correr y lo anunció a su padre.
13 En cuanto oyó Labán
hablar de Jacob, el hijo de su hermana, corrió a su encuentro, le abrazó, le
bezó y le llevó a su casa. Entonces él contó a Labán toda esta historia,
14 y
Labán le dijo: «En suma, que tú eres hueso mío y carne mía.» Y Jacob se quedó
con él un mes cumplido.
15 Labán dijo a Jacob: «¿Acaso porque seas pariente
mío has de servirme de balde? Indícame cuál será tu salario.»
16 Ahora bien,
Labán tenía dos hijas: la mayor llamada Lía, y la pequeña, Raquel.
17 Los
ojos de Lía eran tiernos. Raquel, en cambio, era de bella presencia y de buen
ver.
18 Jacob estaba enamorado de Raquel. Así pues, dijo: «Te serviré siete
años por Raquel, tu hija pequeña.»
19 Dijo Labán: «Mejor es dártela a ti que
dársela a otro. Quédate conmigo.»
20 Sirvió, pues, Jacob por Raquel siete
años, que se le antojaron como unos cuantos días, de tanto que la amaba.
21
Jacob dijo a Labán: «Dame mi mujer, que se ha cumplido el plazo, y quiero
casarme con ella.»
22 Labán juntó a todos los del lugar y dio un
banquete.
23 Luego a la tarde tomó a su hija Lía y la llevó a Jacob, y éste
se unió a ella.
24 Labán dio su esclava Zilpá como esclava de su hija
Lía.
25 Se hizo de mañana, ¡y resultó que aquélla era Lía! Jacob dijo a
Labán: «¿Qué es lo que has hecho conmigo? ¿No te he servido por Raquel? ¿Pues
por qué me has hecho trampa?»
26 Labán dijo: «No se usa en nuestro lugar dar
la menor antes que la mayor.
27 Cumple esta semana, y te daré también a la
otra por el servicio que me prestarás todavía otros siete años.»
28 Así lo
hizo Jacob; y habiendo cumplido aquella semana, le dio por mujer a su hija
Raquel.
29 Labán dio su esclava Bilhá como esclava de su hija Raquel.
30
El se unió también a Raquel, y amó a Raquel más que a Lía, y sirvió en casa de
su tío otros siete años más.
31 Vio Yahveh que Lía era aborrecida y la hizo
fecunda, mientras que Raquel era estéril.
32 Lía quedó encinta y dio a luz un
hijo al que llamó Rubén, pues dijo: «Yahveh ha reparado en mi cuita: ahora sí
que me querrá mi marido.»
33 Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo:
Yahveh ha oído que yo era aborrecida y me ha dado también a éste.» Y le llamó
Simeón.
34 Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: «Ahora, esta vez,
mi marido se aficionará a mí, ya que le he dado tres hijos.» Por eso le llamó
Leví.
35 Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: «Esta vez alabo a
Yahveh.» Por eso le llamó Judá, y dejó de dar a luz.
Génesis 30
1 Vio Raquel que no daba hijos a Jacob, y
celosa de su hermana dijo a Jacob: «Dame hijos, o si no me muero.»
2 Jacob se
enfadó con Raquel y dijo: ¿Estoy yo acaso en el lugar de Dios, que te ha negado
el fruto del vientre?»
3 Ella dijo: «Ahí tienes a mi criada Bilhá; únete a
ella y que dé a luz sobre mis rodillas: así también yo ahijaré de ella.»
4
Diole, pues, a su esclava Bilhá por mujer; y Jacob unióse a ella.
5 Concibió
Bilhá y dio a Jacob un hijo.
6 Y dijo Raquel: «Dios me ha hecho justicia,
pues ha oído mi voz y me ha dado un hijo.» Por eso le llamó Dan.
7 Otra vez
concibió Bilhá, la esclava de Raquel, y dio a Jacob un segundo hijo.
8 Y dijo
Raquel: «Me he trabado con mi hermana a brazo partido y la he podido»; y le
llamó Neftalí.
9 Viendo Lía que había dejado de dar a luz, tomó a su esclava
Zilpá, y se la dio a Jacob por mujer.
10 Y Zilpá, la esclava de Lía, dio a
Jacob un hijo.
11 Lía dijo: «¡Enhorabuena!» Y le llamó Gad.
12 Zilpá, la
esclava de Lía, dio a Jacob un segundo hijo,
13 y dijo Lía: «¡Feliz de mí!
pues me felicitarán las demás.» Y le llamó Aser.
14 Una vez fue Rubén, al
tiempo de la siega del trigo, y encontró en el campo unas mandrágoras que trajo
a su madre Lía. Y dijo Raquel a Lía "«¿Quieres darme las mandrágoras de tu
hijo?»
15 Respondióle: «¿Es poco habertte llevado mi marido, que encima vas a
llevarte las mandrágoras de mi hijo?» Dijo Raquel: «Sea: que se acueste contigo
Jacob esta noche, a cambio de las mandrágoras de tu hijo.»
16 A la tarde,
cuando Jacob volvió del campo, sale Lía a su encuentro y le dice: «Tienes que
venir conmigo porque he pagado por ti unas mandrágoras de mi hijo.» Y él se
acostó con ella aquella noche.
17 Dios oyó a Lía, que concibió y dio un
quinto hijo a Jacob.
18 Y dijo Lía: «Dios me ha dado mi recompensa, a mí, que
tuve que dar mi esclava a mi marido.» Y le llamó Isacar.
19 Lía concibió otra
vez y dio el sexto hijo a Jacob.
20 Y dijo Lía: «Me ha hecho Dios un buen
regalo. Ahora sí que me apreciará mi marido, pues le he dado seis hijos.» Y le
llamó Zabulón.
21 Después dio a luz una hija a la que llamó Dina.
22
Entonces se acordó Dios de Raquel. Dios la oyó y abrió su seno,
23 y ella
concibió y dio a luz un hijo. Y dijo: «Ha quitado Dios mi afrenta.»
24 Y le
llamó José, como diciendo: «Añádame Yahveh otro hijo.»
25 Cuando Raquel hubo
dado a luz a José, dijo Jacob a Labán: «Déjame que me vaya a mi lugar y a mi
tierra.
26 Dame a mis mujeres y a mis hijos por quienes te he servido, para
que me vaya; pues bien sabes bajo qué condiciones te he servido.»
27 Díjole
Labán: «¡Si en algo me estimas!... Yo estaba bajo un maleficio, pero Yahveh me
ha bendecido gracias a ti.»
28 Y agregó: «Fíjame tu paga, y te la
daré.»
29 Respondióle: «Tu sabes cómo te he servido, y cómo le fue a tu
ganado conmigo:
30 bien poca cosa tenías antes de venir yo, pero ya se ha
multiplicado muchísimo, y Yahveh te ha bendecido a mi llegada. Pues bien:
¿cuándo voy a hacer yo también algo por mi casa?»
31 Dijo Labán: «¿Qué he de
darte?» Respondió Jacob: «No me des nada. Si haces por mí esta, volveré a
apacentar tu rebaño. Fíjate bien:
32 Voy a desfilar hoy con todo tu rebaño.
Aparta toda oveja negra y las cabras pintas y manchadas, y eso será mi
paga,
33 y la garantía de mi honradez el día de mañana. Cuando te presente a
controlar mi paga, todo lo que no fuere pinto y manchado entre las cabras y
negro entre los corderos, será lo que he robado.»
34 Dijo Labán: «Bien, sea
como dices.»
35 Y aquel mismo día apartó los machos cabríos listados y
manchados, todo lo que tenía en sí algo de blanco, así como todo lo negro entre
las ovejas, y lo confió a sus hijos,
36 interponiendo tres jornadas de camino
entre él y Jacob. Este último apacentaba el resto del rebaño de Labán.
37
Entonces Jacob se procuró unas vares verdes de álamo, de almendro y de plátano,
y labró en ellas unas muescas blancas, dejando al descubierto lo blanco de las
varas,
38 e hincó las varas así labradas en las pilas o abrevaderos a donde
venían las reses a beber, justo delante de las reses, con lo que éstas se
calentaban al acercarse a beber.
39 O sea, que se calentaban a la vista de
las varas, y así parían crías listadas, pintas o manchadas.
40 Luego separó
Jacob los machos, echándolos a lo listado y negro que ahora había en el rebaño
de Labán, y así se fue formando unos hatajos propios, que no mezclaba con el
rebaño de Labán.
41 Además, siempre que se calentaban las reses vigorosas,
poníales Jacob las varas ante los ojos en las pilas, para que se calentaran bajo
el influjo de las varas;
42 mas cuando el ganado estaba débil, no las ponía
de modo que las crías débiles eran para Labán, y las vigorosas para Jacob.
43
Así que éste medró muchísimo, y llegó a tener rebaños numerosos, y siervas y
siervos y camellos y asnos.
Génesis 31
1 Oyó Jacob
que los hijos de Labán decían: «Jacob se ha apoderado de todo lo de nuestro
padre, y con lo de nuestro padre ha hecho toda esa fortuna.»
2 Jacob observó
el rostro de Labán y vio que ya no era para con él como hasta entonces.
3
Entonces Yahveh dijo a Jacob: «Vuélvete a la tierra de tus padres, a tu patria,
y yo estaré contigo.»
4 Jacob envió a llamar a Raquel y a Lía al campo, donde
estaba su rebaño,
5 y les dijo: «Vengo observando que vuestro padre ya no me
mira como antes; pero el Dios de mi padre ha estado conmigo.
6 Vosotras
sabéis que he servido a vuestro padre con todas mis fuerzas;
7 pero vuestro
padre ha trapaceado conmigo y ha cambiado mi retribución una docena de veces, si
bien Dios no le ha dejado perjudicarme.
8 Si él decía: Tu paga serán las
reses pintas, entonces todas las ovejas parían pintas. Y si decía: Tu paga será
lo listado, entonces todas las ovejas parían listado.
9 De esta suerte Dios
ha quitado el ganado a vuestro padre y me lo ha dado a mí.
10 Pues bien: en
la época de calentarse el rebaño, alcé los ojos y vi en un sueño cómo los machos
que montaban al rebaño eran listados, pintos y salpicados.
11 Y me dijo el
Angel de Dios en aquel sueño: "¡Jacob!" Yo respondí: "Aquí estoy."
12 Y dijo:
Alza los ojos, y verás que todos los machos que montan al rebaño son listados,
pintos y salpicados. Es que he visto todo lo que Labán te ha hecho.
13 Yo soy
el Dios que se te apareció en Betel, donde ungiste una estela y donde me hiciste
aquel voto. Ahora, levántate, sal de esta tierra y vuelve a tu país
natal.»
14 Respondieron Raquel y Lía y le dijeron: «¿Es que tenemos aún parte
o herencia en la casa de nuestro padre?
15 ¿No hemos sido consideradas como
extrañas para él, puesto que nos vendió y, por comerse, incluso se comió nuestra
plata?
16 Así que toda la riqueza que ha quitado Dios a nuestro padre nuestra
es y de nuestros hijos. Con que todo lo que te ha dicho Dios, hazlo.»
17
Levantóse Jacob, montó a sus hijos y a sus mujeres en los camellos,
18 y se
llevó todo su ganado y toda la hacienda que había adquirido, el ganado de su
propiedad, que había adquirido en Paddán Aram, para irse a donde su padre Isaac
a Canaán.
19 Como Labán había ido a esquilar sus ovejas, Raquel robó los
ídolos familiares que tenía su padre,
20 y Jacob actuó a hurtadillas de Labán
el arameo, no dándole ningún indicio de que se fugaba.
21 En effecto, se fugó
con todo lo suyo; se levantó, pasó el Río y enderezó hacia la montaña de
Galaad.
22 Al tercer día recibió Labán la noticia de que Jacob se había
fugado.
23 Entonces tomó a sus hermanos consigo y tras siete jornadas de
persecución a su zaga le dio alcance en la montaña de Galaad.
24 Pero aquella
noche vino Dios en sueños a Labán el arameo y le dijo: «Guárdate de hablar nada
con Jacob, ni bueno ni malo.»
25 Alcanzó, pues, Labán a Jacob. Este había
plantado su tienda en la montaña y Labán plantó la suya con sus hermanos en la
misma montaña de Galaad.
26 Y dijo Labán a Jacob: «¿Qué has hecho? Has
actuado a hurtadillas de mí y te has llevado a mis hijas cual cautivas de
guerra.
27 ¿Por qué te has fugado con disimulo y a hurtadillas de mí, en vez
de advertírmelo? Yo te habría despedido con alegría y con cantares, con adufes y
arpas.
28 Ni siquiera me has permitido besar a mis hijos e hijas. O sea, que
has obrado como un necio.
29 Hay poder en mi mano para hacerte mal: pero el
Dios de tu padre me dijo ayer noche: "Guárdate de hablar a Jacob absolutamente
nada, ni bueno ni malo."
30 Así pues, tú te has marchado porque añorabas la
casa paterna, pero ¿por qué robaste mis dioses?»
31 Respondió Jacob a Labán:
«Es que tuve miedo, pensando que acaso ibas a quitarme a tus hijas.
32 Pero
eso sí, que aquel a quien le encuentres tus dioses no quede con vida. Delante de
nuestros hermanos reconoce lo tuyo que yo tenga y tómatelo.» En efecto, Jacob
ignoraba que Raquel los había robado.
33 Entró Labán en la tienda de Jacob,
en la de Lía y en la de las dos criadas, y no halló nada. Salió de la tienda de
Lía, y entró en la de Raquel.
34 Pero Raquel había tomada los ídolos
familiares y, poniéndolos en la albarda del camello, se había sentado encima.
Labán registró toda la tienda sin hallar nada.
35 Ella dijo a su padre: «No
le dé enojo a mi señor de que no pueda levantarme en tu presencia, porque estoy
con las reglas.» El siguió rebuscando por toda la tienda sin dar con los
ídolos.
36 Entonces Jacob, montando en cólera recriminó a Labán, y
encarándose con él le dijo: «¿Cual es mi delito? ¿Cuál mi pecado, que me
persigues con saña?
37 Al registrar todos mis enseres, ¿qué has hallado de
todos los enseres de tu casa? Ponlo aquí, ante mis hermanos y los tuyos, y
juzguen ellos entre nosotros dos.
38 En veinte años que llevo contigo, tus
ovejas y tus cabras nunca han malparido, y los machos de tu rebaño nunca me los
he comido.
39 Ganado destrozado por fieras nunca te llevé: yo pagaba el daño,
de lo mío te cobrabas tanto si era yo robado de día como si lo era de
noche.
40 Estaba yo que de día me devoraba el resistero, y de noche la
helada, mientras huía el sueño de mis ojos.
41 Estos fueron mis veinte años
en tu casa. Catorce años te serví por tus dos hijas, y seis por tus ovejas, y tú
has cambiado mi paga diez veces.
42 Si el Dios de mi Padre, el Dios de
Abraham y el Padrino de Isaac no hubiese estado por mí, a fe que ahora me
despacharas de vacío. Mi cuita y la fatiga de mis manos las ha visto Dios y ha
dado su fallo ayer noche.»
43 Respondió Labán y dijo a Jacob: «Estas hijas
son mías, estos hijos son mis hijos, y estas ovejas mis ovejas, todo cuanto ves,
mío es. Y, ¿qué voy a hacerles hoy a estas mis hijas?, ¿o a los hijos que me
dieron?
44 Ea, pues, ven y hagamos un pacto entre los dos..., y sirva de
testigo entre nosotros dos.»
45 Jacob tomó una piedra y la erigió como
estela.
46 Y dijo Jacob a sus hermanos: «Recoged piedras.» Tomaron piedras,
hicieron un majano y comieron allí sobre el majano.
47 Labán lo llamó Yegar
Sahdutá, y Jacob lo llamó Galed.
48 Labán dijo: «Este majano es hoy testigo
entre nosotros dos.» Por eso le llamó Galed,
49 y también Mispá, pues dijo:
«Que Yahveh nos vigile a los dos, cuando nos alejemos el uno del otro.
50 Si
tú humillas a mis hijas, si tomas otras mujeres, además de mis hijas, bien que
nadie esté con nosotros que nos vea, sea Dios testigo entre los dos.»
51 Dijo
Labán a Jacob: «Aquí está este majano, y aquí esta estela que he erigido entre
nosotros dos.
52 Testigo sea este majano, y testigo sea esta estela de que yo
no he de traspasar este majano hacia ti, ni tú has de traspasar este majano y
esta estela hacia mí para nada malo.
53 El Dios de Abraham y el Dios de Najor
juzguen entre nosotros.» Y Jacob juró por el Padrino de su padre Isaac.
54
Jacob hizo un sacrificio en el monte e invitó a sus hermanos a tomar parte.
Ellos tomaron parte, e hicieron noche en el monte.
Génesis 32
1 A la mañana siguiente, Labán besó a sus hijos
e hijas, les bendijo y se volvió a su lugar.
2 Jacob se fue por su camino, y
le salieron al encuentro ángeles de Dios.
3 Al verlos, dijo Jacob: «Este es
el campamento de Dios»; y llamó a aquel lugar Majanáyim.
4 Jacob envió
mensajeros por delante hacia su hermano Esaú, al país de Seír, la estepa de
Edom,
5 encargándolles: «Diréis a mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob:
Fui a pasar una temporada con Labán, y me he demorado hasta hoy.
6 Me hice
con bueyes, asnos, ovejas, siervos y siervas; y ahora mando a avisar a mi señor,
para hallar gracia a sus ojos.»
7 Los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo:
«Hemos ido donde tu hermano Esaú, y él mismo viene a tu encuentro con
cuatrocientos hombres.»
8 Jacob se asustó mucho y se llenó de angustia;
dividió a sus gentes, las ovejas, vacas y camellos, en dos campementos,
9 y
dijo: «Si llega Esaú a uno de los campamentos y lo ataca, se salvará el
otro.»
10 Y dijo Jacob: «¡Oh Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre
Isaac, Yahveh, que me dijiste: "Vuelve a tu tierra y a tu patria, que yo seré
bueno contigo",
11 qué poco merecía yo todas las mercedes y toda la confianza
que has dado a tu siervo! Pues con solo mi cayado pasé este Jordán y ahora he
venido a formar dos campamentos.
12 Líbrame de la mano de mi hermano, de la
mano de Esaú, porque le temo, no sea que venga y nos ataque, a la madre junto
con los hijos.
13 Que fuiste tú quien dijiste: "Yo seré bueno de veras
contigo y haré tu descendencia como la arena del mar, que no se puede contar de
tanta como hay."»
14 Y Jacob pasó allí aquella noche. Tomó de lo que tenía a
mano un regalo para su hermano Esaú,
15 consistente en doscientas cabras y
veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros,
16 treinta
camellas criando, junto con sus crías, cuarenta vacas y diez toros, veinte asnas
y diez garañones,
17 y repartíendolo en manadas independientes, los confió a
sus siervos y les dijo: «Pasad delante de mí, dejando espacio entre manada y
manada.»
18 Y al primero le encargó: «Cuando te salga al paso mi hermano Esaú
y te pregunte "de quién eres y adónde vas, y para quién es eso que va delante de
ti",
19 dices: "De tu siervo Jacob; es un regalo enviado para mi señor Esaú.
Precisamente, él mismo viene detrás de nosotros."»
20 El mismo encargo hizo
también al segundo, como asimismo al tercero y a todos los que iban tras las
manadas diciendo: «En estos términos hablaréis a Esaú cuando le
encontréis,
21 añadiendo: "Precisamente, tu siervo Jacob viene detrás de
nosotros."» Pues se decía: «Voy a ganármelo con el regalo que me precede, tras
de lo cual me entrevistaré con él; tal vez me haga buena cara.»
22 Así, pues,
mandó el regalo por delante, y él pasó aquella noche en el campamento.
23
Aquella noche se levantó, tomó a sus dos mujeres con sus dos siervas y a sus
once hijos y cruzó el vado de Yabboq.
24 Les tomó y les hizo pasar el río, e
hizo pasar también todo lo que tenía.
25 Y habiéndose quedado Jacob solo,
estuvo luchando alguien con él hasta rayar el alba.
26 Pero viendo que no le
podía, le tocó en la articulación femoral, y se dislocó el fémur de Jacob
mientras luchaba con aquél.
27 Este le dijo: «Suéltame, que ha rayado el
alba.» Jacob respondió: «No te suelto hasta que no me hayas bendecido.»
28
Dijo el otro: «¿Cuál es tu nombre?» - «Jacob.» -
29 «En adelante no te
llamarás Jacob sino Israel; porque has sido fuerte contra Dios y contra los
hombres, y le has vencido.»
30 Jacob le preguntó: «Dime por favor tu nombre.»
- «¿ Para qué preguntas por mi nombre?» Y le bendijo allí mismo.
31 Jacob
llamó a aquel lugar Penuel, pues (se dijo): «He visto a Dios cara a cara, y
tengo la vida salva.»
32 El sol salió así que hubo pasado Penuel, pero él
cojeaba del muslo.
33 Por eso los israelitas no comen, hasta la fecha, el
nervio ciático, que está sobre la articulación del muslo, por haber sido tocado
Jacob en la articulación femoral, en el nervio ciático.
Génesis 33
1 Jacob levantó los ojos y al ver que venía
Esaú con cuatrocientos hombres, repartió a los niños entre Lía y Raquel y las
dos siervas.
2 Puso a las siervas y sus niños al frente; después a Lía y sus
niños, y a Raquel y José en la zaga,
3 y él se les adelantó y se inclinó en
tierra siete veces, hasta llegar donde su hermano.
4 Esaú, a su vez, corrió a
su encuentro, le abrazó, se le echó al cuello, le besó y lloró.
5 Levantó
luego los ojos, y al ver a las mujeres y a los niños, dijo: «¿Qué son de ti
éstos?» - «Son los hijos que ha otorgado Dios a tu siervo.»
6 Entonces se
acercaron las siervas con sus niños, y se inclinaron.
7 Acercóse también Lía
con sus niños, y se inclinaron. Y por último se acercaron José y Raquel y se
inclinaron.
8 Dijo Esaú: «¿Qué pretendes con toda esta caravana que acabo de
encontrar?» - «Es para hallar gracias a los ojos de mi señor.»
9 Dijo Esaú:
«Tengo bastante, hermano mío; sea para ti lo tuyo.»
10 Replicó Jacob: «De
ninguna manera. Si he hallado gracias a tus ojos, toma mi regalo de mi mano, ya
que he visto tu rostro como quien ve el rostro de Dios, y me has mostrado
simpatía.
11 Acepta, pues, el obsequio que te he traído; pues Dios me ha
favorecido y tengo de todo.» E instóle tanto que aceptó.
12 Dijo Esaú:
«Vámonos de aquí, y yo te daré escolta.»
13 El le dijo: «Mi señor sabe que
los niños son tiernos, y que tengo conmigo ovejas y vacas criando; un día de
ajetreo bastaría para que muriese todo el rebaño.
14 Adelántese, pues, mi
señor a su siervo, que yo avanzaré despacito, al paso del ganado que llevo
delante, y al paso de los niños, hasta que llegue donde mi señor, a Seír.»
15
Dijo Esaú: «Entonces voy a destacar contigo a parte de la gente que me
acompaña.» - «¿Para qué tal? Con que halle yo gracia a los ojos de mi
señor...»
16 Rehízo, pues, Esaú aquel mismo día su camino rumbo a Seír,
17
y Jacob partió para Sukkot donde edificó para sí una casa y para su ganado hizo
cabañas. Por donde se llamó aquel lugar Sukkot.
18 Jacob llegó sin novedad a
la ciudad de Siquem, que está en el territorio cananeo, viniendo de Paddán Aram,
y acampó frente a la ciudad.
19 Compró a los hijos de Jamor, padre de Siquem,
por cien agnos la parcela de campo donde había desplegado su tienda,
20
erigió allí un altar, y lo llamó de «El», Dios de Israel.
Génesis 34
1 Dina, la hija que Lía había dado a Jacob,
salió una vez a ver a las mujeres del país.
2 Siquem, hijo de Jamor el
jivita, príncipe de aquella tierra, la vio, se la llevó, se acostó con ella y la
humilló.
3 Su alma se aficionó a Dina, hija de Jacob, se enamoró de la
muchacha y trató de convencerla.
4 Siquem dijo a su padre Jamor: «Tómame a
esta chica por mujer.»
5 Jacob oyó que Siquem había violado a su hija Dina,
pero sus hijos estaban con el ganado en el campo, y Jacob guardó silencio hasta
su llegada.
6 Jamor, padre de Siquem, salió a donde Jacob para hablar con
él.
7 Los hijos de Jacob volvieron del campo al oírlo, y se indignaron los
hombres y les dio mucha rabia la afrenta hecha por Siquem acostándose con la
hija de Jacob: «Eso no se hace.»
8 Jamor habló con ellos diciendo: «Mi hijo
Siquem se ha prendado de vuestra hija, así que dádsela por mujer.
9
Emparentad con nosotros: dadnos vuestras hijas, y tomad para vosotros la
nuestras.
10 Quedaos a vivir con nosotros: tenéis la tierra franca.
Instalaos, circulad libremente y adquirid propiedades.»
11 Siquem dijo al
padre y a los hermanos de la chica: «Ojalá me concedáis vuestro favor, y yo os
daré lo que me pidáis.
12 Pedidme cualquier dote, por grande que sea, que yo
os daré cuanto me digáis; pero dadme a la muchacha por mujer.»
13 Los hijos
de Jacob respondieron a Siquem y a su padre Jamor con disimulo, y dirigiéndose a
aquel que había violado a su hermana Dina,
14 dijeron: «No podemos hacer tal
cosa: dar nuestra hermana a uno que es incircunciso, porque eso es una vergüenza
para nosotros.
15 Tan sólo os la daremos a condición de que os hagáis como
nosotros, circuncidándose todos vuestros varones.
16 Entonces os daremos
nuetras hijas, y tomaremos para nosotros las vuestras, nos quedaremos con
vosotros y formaremos un solo pueblo.
17 Pero si no nos escucháis respecto a
la circuncisión, entonces tomaremos a nuestra hija y nos iremos.»
18 Sus
palabras parecieron bien a Jamor y a Siquem, hijo de Jamor,
19 y el muchacho
no tardó en ponerlo en práctica, porque quería a la hija de Jacob. El mismo era
el más honorable de toda la casa de su padre.
20 Jamor y su hijo Siquem
vinieron a la puerta de su ciudad y hablaron a todos sus conciudadanos
diciéndoles:
21 «Estos hombres nos vienen en son de paz. Que se queden en el
país y a circulen libremente, pues y a veis que pueden disponer de tierra
espaciosa. Tomemos a sus hijas por mujeres y démosles las nuestras.
22 Pero
sólo con esta condicíon accederán estos hombres a quedarse con nosotros para
formar un solo pueblo: que nos circuncidemos todos los varones; igual que ellos
están circuncidados.
23 Sus ganados y hacienda y todas sus bestias, ¿no van a
ser para nosotros? Así que lleguemos a un acuerdo con ellos y que se queden con
nosotros.»
24 Todos los que salían por la puerta de la ciudad escucharon a
Jamor y a su hijo Siquem, y se circuncidó todo varón que salía por las puertas
de la ciudad.
25 Pues bien, al tercer día, mientras ellos estaban adoloridos,
dos hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, blandieron cada uno su
espada y entrando en la ciudad sin peligro mataron a todo varón.
26 También
mataron a Jamor y a Siquem a filo de espada, y tomando a Dina de la casa de
Siquem, salieron.
27 Los hijos de Jacob pasaron sobre los muertos, pillaron
la ciudad que había violado a su hermana,
28 se apoderaron de sus rebaños,
vacadas y asnos, cuanto había en la ciudad y cuanto había en el campo,
29
saquearon toda su hacienda y sus pequeñuelos y sus mujeres, y pillaron todo lo
que había dentro.
30 Jacob dijo a Simeón y a Leví: «Me habéis puesto a malas
haciéndome odioso entre los habitantes de este país, los cananeos y los
perizitas, pues yo dispongo de unos pocos hombres, y ellos van a juntarse contra
mí, me atacarán y seré aniquilado yo y mi casa.»
31 Replicaron ellos: «¿Es
que iban a tratar a nuestra hermana como a una prostituta?»
Génesis 35
1 Dios dijo a Jacob: «Levántate, sube a Betel y
te estableces allí, haciendo un altar al Dios que se te apareció cuando huías de
tu hermano Esaú.»
2 Jacob dijo a su casa y a todos los que le acompañaban:
«Retirad los dioses extraños que hay entre vosotros. Purificaos, y mudaos de
vestido.
3 Luego, levantémonos y subamos a Betel, y haré allí un altar al
Dios que me dio respuesta favorable el día de mi tribulación, y que me asitió en
mi viaje.»
4 Ellos entregaron a Jacob todos los dioses extraños que había en
su poder, y los anillos de sus orejas, y Jacob los escondió debajo de la encina
que hay al pie de Siquem.
5 Partieron, pues, y un pánico divino cayó sobre
las ciudades de sus contornos; así no persiguieron a los hijos de Jacob.
6
Jacob llegó a Luz, que está en territorio cananeo - es Betel - junto con todo el
pueblo que le acompañaba,
7 y edificó allí un altar, llamando al lugar El
Betel, porque allí mismo se le había aparecido Dios cuando huía de su
hermano.
8 Débora, la nodriza de Rebeca, murió y fue sepultada en las
inmediaciones de Betel, debajo de una encina; y él la llamó la Encina del
Llanto.
9 Dios se apareció a Jacob una vez más a su llegada de Paddán Aram y
le bendijo.
10 Díjole Dios: «Tu nombre es Jacob, pero ya no te llamarás
Jacob, sino que tu nombre será Israel.» Y le llamó Israel.
11 Díjole Dios:
«Yo soy El Sadday. Sé fecundo y multiplícate. Un pueblo, una asamblea de pueblos
tomará origen de ti y saldrán reyes de tus entrañas.
12 La tierra que di a
Abraham e Isaac, a ti te la doy, y a tu descendencia y sucesión daré esta
tierra.»
13 Y Dios subió de su lado.
14 Jacob erigió una estela en el
lugar donde había hablado Dios con él: una estela de piedra; derramó sobre ella
una libación, y vertió sobre ella aceite.
15 Jacob llamó a lugar donde había
hablado Dios con él «Betel».
16 Partieron de Betel, y cuando aún faltaba un
trecho hasta Efratá, Raquel tuvo un mal parto.
17 Sucedió que, en medio de
los apuros del parto, le dijo la comadrona: «¡Animo, que también este es
hijo!»
18 Entonces ella, al exhalar el alma, cuando moría, le llamó Ben Oní;
pero su padre le llamó Benjamín.
19 Murió Raquel y fue sepultada en el camino
de Efratá, o sea Belén.
20 Jacob erigió una estela sobre su sepulcro: es la
estela del sepulcro de Raquel hasta hoy.
21 Israel partió y desplegó su
tienda más allá de Migdal Eder.
22 Sucedió por entonces, mientras Israel
residía en aquel país, que fue Rubén y se acostó con Bilhá, la concubina de su
padre, e Israel se enteró de ello. Los hijos de Jacob fueron doce.
23 Hijos
de Lía: el primogénito de Jacob, Rubén; después Simeón, Leví, Judá, Isacar y
Zabulón.
24 Hijos de Raquel: José y Benjamín.
25 Hijos de Bilhá, la
esclava de Raquel: Dan y Neftalí.
26 Hijos de Zilpá, la esclava de Lía: Gad y
Aser. Estos fueron los hijos de Jacob, que le nacieron en Paddán Aram.
27
Jacob llegó adonde su padre Isaac, a Mambré o Quiryat Arbá, - o sea, Hebrón -
donde residieron Abraham e Isaac.
28 Isaac alcanzó la edad de 180 años.
29
Entonces Isaac expiró y murió, fue a reunirse con su pueblo, anciano y lleno de
días. Le sepultaron sus hijos Esaú y Jacob.
Génesis
36
1 Este es el linaje de Esaú, o sea Edom.
2 Esaú tomó a sus mujeres de
entre las cananeas: a Adá, hija de Elón el hitita, a Oholibamá, hija de Aná,
hijo de Sibeón el jorita,
3 y a Basmat, hija de Ismael, la hermana de
Nebayot.
4 Adá dio a luz para Esaú a Elifaz, Basmat le dio a Reuel.
5
Oholibamá le dio a Yeús, Yalam y Coré. Estos son los hijos que le nacieron a
Esaú en Canaán.
6 Esaú tomó a sus mujeres, hijos e hijas y a todas la
personas de su casa, su ganado, todas sus bestias y toda la hacienda que había
logrado en territorio cananeo, y se fue al país de Seír, enfrente de su hermano
Jacob,
7 porque los bienes de entrambos eran demasiados para poder vivir
juntos, y el país donde residían no daba abasto para tanto ganado como
tenían.
8 Esaú se estableció, pues, en la tierra de Seír. Esaú es Edom.
9
Estos son los descendientes de Esaú, padre de Edom, en la montaña de Seír,
10
y éstos los nombres de sus hijos: Elifaz, hijo de Adá, mujer de Esaú, y Reuel,
hijo de Basmat, mujer de Esaú.
11 Los hijos de Elifaz fueron: Temán, Omar,
Sefó, Gaetam y Quenaz.
12 Timná fue concubina de Elifaz, hijo de Esaú, y dio
a luz a Amalec. Estos son los descendientes de Adá, mujer de Esaú.
13 Y estos
son los hijos de Reuel: Nájat, Zéraj, Sammá y Mizzá. Estos son los descendientes
de Basmat, mujer de Esaú.
14 Los hijos de la mujer de Esaú, Oholibamá, hija
de Aná, hijo de Sibeón, que ella dio a luz a Esaú, fueron éstos: Yeús, Yalam y
Coré.
15 He aquí los jeques de los hijos de Esaú. De los hijos de Elifaz,
primogénito de Esaú: el jeque Temán, el jeque Omar, el jeque Sefó, el jeque
Quenaz,
16 el jeque Gaetam, el jeque Amalec. Estos son los jeques de Elifaz,
en el país de Edom, y éstos los descendientes de Adá.
17 Los hijos de Reuel,
hijo de Esaú, fueron: el jeque Najat, el jeque Zéraj, el jeque Sammá, el jeque
Mizzá. Estos son los jeque de Reuel, en el país de Edom; y éstos los
descendientes de Basmat, mujer de Esaú.
18 Los hijos de Oholibamá, mujer de
Esaú, fueron: el jeque Yeús, el jeque Yalam, el jeque Coré. Estos son los jeques
de Oholibamá, hija de Aná, mujer de Esaú.
19 Estos son los hijos de Esaú y
éstos sus jeques, los de Edom.
20 He aquí los hijos de Seír el jorita, que
habitaban en aquella tierra: Lotán, Sobal, Sibeón, Aná,
21 Disón, Eser y
Disán. Estos son los jeques de los joritas, hijos de Seír, en el país de
Edom.
22 Los hijos de Lotán fueron: Jorí y Hemam, y hermana de Lotán fue
Timná.
23 Los hijos de Sobal fueron: Alván, Manájat, Ebal, Sefó y Onam.
24
Los hijos de Sibeón: Ayyá y Aná. Este es el mismo Aná que encontró las aguas
termales en el desierto, cuando apacentaba los asnos de su padre Sibeón.
25
Los hijos de Aná: Disón y Oholibamá, hijo de Aná.
26 Los hijos de Disón:
Jemdán, Esbán, Yitrán y Kerán.
27 Los hijos de Eser: Bilhán, Zaaván y
Acán.
28 Los hijos de Disán: Us y Arán.
29 Estos son los jeques joritas:
el jeque Lotán, el jeque Sobal, el jeque Sibeón, el jeque Aná,
30 el jeque
Disón, el jeque Eser, el jeque Disán. Estos son los jeques joritas según sus
clanes en el país de Seír.
31 Estos son los reyes que reinaron en Edom, antes
de reinar rey alguno de los israelitas.
32 Reinó en Edom Belá, hijo de Beor;
y el nombre de su ciudad era Dinhabá.
33 Murió Belá, y reinó en su lugar
Yobab, hijo de Zéraj, de Bosrá.
34 Murió Yobab, y reinó en su lugar Jusam,
del país de los temanitas.
35 Murió Jusam, y reinó en su lugar Hadad, hijo de
Bedad, el que derrotó a Madián en el campo de Moab; y el nombre de su ciudad era
Avit.
36 Murió Hadad, y reinó en su lugar Samlá de Masrecá.
37 Murió
Samlá, y reinó en su lugar Saúl, de Rejobot del Río.
38 Murió Saúl, y reinó
en su lugar Baal Janán hijo de Akbor.
39 Murió Baal Janán hijo de Akbor, y
reinó en su lugar Hadad; el nombre de su ciudad era Pau, y el nombre de su
mujer, Mehetabel, hija de Matred, hija de Mezahab.
40 Estos son los nombres
de los jeques de Esaú, según sus familias y territorios y por sus nombres. El
jeque Timná, el jeque Alvá, el jeque Yetet,
41 el jeque Oholibamá, el jeque
Elá, el jeque Pinón.
42 el jeque Quenaz, el jeque Temán, el jeque
Mibsar,
43 el jeque Magdiel, el jeque Iram. Estos son los jeques de Edom,
según sus moradas, en las tierras que ocupan. Este es Esaú padre de Edom.
Génesis 37
1 Jacob, por su parte, se estableció en el que
fue país residencial de su padre, el país de Canaán.
2 Esta es la historia de
Jacob. José tenía diecisiete años. Estaba de pastor de ovejas con sus hermanos -
él, muchacho todavía, con los hijos de Bilhá y los de Zilpá, mujeres de su
padre. Y José comunicó a su padre lo mal que se hablaba de ellos.
3 Israel
amaba a José más que a todos los demás hijos, por ser para él el hijo de la
ancianidad. Le había hecho una túnica de manga larga.
4 Vieron sus hermanos
cómo le prefería su padre a todos sus otros hijos, y le aborrecieron hasta el
punto de no poder ni siquiera saludarle.
5 José tuvo un sueño y lo manifestó
a sus hermanos, quienes le odiaron más aún.
6 Les dijo: «Oíd el sueño que he
tenido.
7 Me parecía que nosotros estábamos atando gavillas en el campo, y he
aquí que mi gavilla se levantaba y se tenía derecha, mientras que vuestras
gavillas le hacían rueda y se inclinaban hacia la mía.»
8 Sus hermanos le
dijeron: «¿Será que vas a reinar sobre nosotros o que vas a tenernos domeñados?»
Y acumularon todavía más odio contra él por causa de sus sueños y de su
palabras.
9 Volvió a tener otro sueño, y se lo contó a sus hermanos. Díjoles:
«He tenido otro sueño: Resulta que el sol, la luna y once estrellas se
inclanaban ante mí.»
10 Se lo contó a su padre y a sus hermanos, y su padre
le reprendió y le dijo: «¿Qué sueño es ése que has tenido? ¿Es que yo, tu madre
y tus hermanos vamos a venir a inclinarnos ante ti hasta el suelo?»
11 Sus
hermanos le tenían envidia, mientras que su padre reflexionaba.
12 Fueron sus
hermanos a apacentar las ovejas de su padre en Siquem,
13 y dijo Israel a
José: «¿No están tus hermanos pastoreando en Siquem? Ve de mi parte a donde
ellos.» Dijo: «Estoy listo.»
14 Díjole: «Anda, vete a ver si tus hermanos
siguen sin novedad, y lo mismo el ganado, y tráeme noticias.» Le envió, pues,
desde el valle de Hebrón, y José fue a Siquem.
15 Encontróse con él un hombre
mientras estaba discurriendo por el campo. El hombre le preguntó: «¿Qué
buscas?»
16 Díjole: «Estoy buscando a mis hermanos. Indícame, por favor,
dónde están pastoreando.»
17 El hombre le dijo: «Partieron de aquí, pues yo
les oí decir: "Vamos a Dotán."» José fue detrás de sus hermanos y los encontró
en Dotán.
18 Ellos le vieron de lejos, y antes que se les acercara,
conspiraron contra él para matarle,
19 y se decían mutuamente: «Por ahí viene
el soñador.
20 Ahora, pues, venid, matémosle y echémosle en un pozo
cualquiera, y diremos que algún animal feroz le devoró. Veremos entonces en qué
paran sus sueños.»
21 Rubén lo oyó y le libró de sus manos. Dijo: «No
atentemos contra su vida.»
22 Rubén les dijo: «No derraméis sangre. Echadle a
ese pozo que hay en el páramo, pere no pongáis la mano sobre él.» Su intención
era de salvarle de sus hermanos para devolverle a su padre.
23 Y ocurrió, que
cuando llegó José donde sus hermanos, éstos despojaron a José de su túnica -
aquella túnica de manga larga que llevaba puesta -,
24 y echándole mano le
arrojaron al pozo. Aquel pozo estaba vacío, sin agua.
25 Luego se sentaron a
comer. Y levantando los ojos divisaron una caravana de ismaelitas que venían de
Galaad, con camellos cargados de almáciga, sandáraca y ládano, que iban bajando
hacia Egipto.
26 Entonces dijo Judá a sus hermanos: «¿Qué aprovecha el que
asesinemos a nuestro hermano y luego tapemos su sangre?
27 Venid vamos a
venderle a los ismaelitas, pero no pongamos la mano en él, porque es nuestro
hermano, carne nuestra.» Y sus hermanos asintieron.
28 Pasaron unos
madianitas mercaderes, y descubriéndole subieron a José del pozo. Vendieron a
José a los ismaelitas por veinte piezas de plata, y éstos se llevaron a José a
Egipto.
29 Vuelve Rubén al pozo, y he aquí que José nos estaba en el pozo. El
desgarró sus ropas,
30 y volviendo donde sus hermanos les dijo: «El niño no
aparece, y yo ¿qué hago ahora?»
31 Entonces tomaron la túnica de José, y
degollando un cabrito, tiñeron la túnica en sangre,
32 y enviaron la túnica
de manga larga, haciéndola llegar hasta su padre con este recado: «Esto hemos
encontrado: examina si se trata de la túnica de tu hijo, o no.»
33 El la
examinó y dijo: «¡Es la túnica de mi hijo! ¡Algún animal feroz le ha devorado!
¡José ha sido despedazado!»
34 Jacob desgarró su vestido, se echó un sayal a
la cintura e hizo duelo por su hijo durante muchos días.
35 Todos sus hijos e
hijas acudieron a consolarle, pero él rehusaba consolarse y decía: «Voy a bajar
en duelo al seol donde mi hijo.» Y su padre le lloraba.
36 Por su parte, los
madianitas, llegados a Egipto, le vendieron a Putifar, eunuco de Faraón y
capitán de los guardias.
Génesis 38
1 Por aquel
tiempo bajó Judá de donde sus hermnanos para dirigirse a cierto individuo de
Adullam llamado Jirá.
2 Allí concoció Judá a la hija de un cananeo llamado
Súa y tomándola por esposa se llegó a ella;
3 ella concibió y dio a luz un
hijo, al que llamó Er.
4 Volvió a concebir y dio a luz otro hijo, al que
llamó Onán.
5 Nuevamente dio a luz otro hijo, al que llamó Selá. Ella se
encontraba en Akzib al darle a luz.
6 Judá tomó para su primogénito Er a una
mujer llamada Tamar.
7 Er, el primogénito de Judá, fue malo a los ojos de
Yahveh, Yahveh le hizo morir.
8 Entonces Judá dijo a Onán: «Cásate con la
mujer de tu hermano y cumple como cuñado con ella, procurando descendencia a tu
hermano.»
9 Onán sabía que aquella descendencia no sería suya, y así, si bien
tuvo relaciones con su cuñada, derramaba a tierra, evitando el dar descendencia
a su hermano.
10 Pareció mal a Yahveh lo que hacía y le hizo morir también a
él.
11 Entonces dijo Judá a su nuera Tamar: «Quédate como viuda en casa de tu
padre hasta que crezca mi hijo Selá.» Pues se decía: «Por si acaso muere también
él, lo mismo que sus hermanos.» Tamar se fue y quedó en casa de su padre.
12
Pasaron muchos días, y murió la hija de Súa, la mujer de Judá. Cuando Judá se
hubo consolado, subió a Timná para el trasquileo de su rebaño, junto con Jirá su
compañero adulamita.
13 Se lo notificaron a Tamar: «Oye, tu suegro sube a
Timná para el trasquileo de su rebaño.»
14 Entonces ella se quitó de encima
sus ropas de viuda y se cubrió con el velo, y bien disfrazada se sentó en Petaj
Enáyim, que está a la vera del camino de Timná. Veía, en efecto, que Selá había
crecido, pero que ella no le era dada por mujer.
15 Judá la vio y la tomó por
una ramera, porque se había tapado el rostro,
16 y desviándose hacia ella
dijo: «Déjame ir contigo» - pues no la reconoció como su nuera. Dijo ella: «¿Y
qué me das por venir conmigo?» -
17 «Te mandaré un cabrito de mi rebaño.» -
«Si me das prenda hasta que me lo mandes...» -
18 «¿Qué prenda he de darte?»
- «Tu sello, tu cordón y el bastón que tienes en la mano.» El se lo dio y se
unió a ella, la cual quedó encinta de él.
19 Entonces se marchó ella y,
quitándose el velo, se vistió sus ropas de viuda.
20 Judá, por su parte,
envió el cabrito por mediación de su compañero el adulamita, para rescatar la
prenda de manos de la mujer, pero éste no la encontró.
21 Preguntó a los del
lugar: «¿Dónde está la ramera aquella que había en Enáyim, a la vera del
camino?» - «Ahí no ha habido ninguna ramera» - dijeron.
22 Entonces él se
volvió donde Judá y dijo: «No la he encontrado; y los mismos lugareños me han
dicho que allí no ha habido ninguna ramera.»
23 «Pues que se quede con ello -
dijo Judá -; que nadie se burle de nosotros. Ya ves cómo he enviado ese cabrito,
y tú no la has encontrado.»
24 Ahora bien, como a los tres meses
aproximadamente, Judá recibió este aviso: «Tu nuera Tamar ha fornicado, y lo que
es más, ha quedado encinta a consecuencia de ello.» Dijo Judá: «Sacadla y que
sea quemada.»
25 Pero cuando ya la sacaban, envió ella un recado a su suegro:
«Del hombre a quien esto pertenece estoy encinta», y añadía: «Examina, por
favor, de quién es este sello, este cordón y este bastón.»
26 Judá lo
reconoció y dijo: «Ella tiene más razón que yo, porque la verdad es que no la he
dado por mujer a mi hijo Selá.» Y nunca más volvió a tener trato con ella.
27
Al tiempo del parto resultó que tenía dos mellizos en el vientre.
28 Y
ocurrió que, durante el parto, uno de ellos sacó la mano, y la partera le agarró
y le ató una cinta escarlata a la mano, diciendo: «Este ha salido
primero.»
29 Pero entonces retiró él la mano, y fue su hermano el que salió.
Ella dijo: «¡Cómo te has abierto brecha!» Y le llamó Peres.
30 Detrás salió
su hermano, que llevaba en la mano la cinta escarlata, y le llamó Zéraj.
Génesis 39
1 José fue bajado a Egipto, y le compró un
egipcio, Putifar, eunuco de Faraón y jefe de los guardias; le compró a los
ismaelitas que le habían bajado allá.
2 Yahveh asistió a José, que llegó a
ser un hombre afortunado, mientras estaba en casa de su señor egipcio.
3 Este
echó de ver que Yahveh estaba con él y que Yahveh hacía prosperar todas sus
empresas.
4 José ganó su favor y entró a su servico, y su señor le puso al
frente de su casa y todo cuanto tenía se lo confió.
5 Desde entonces le
encargó de toda su casa y de todo lo que tenía, y Yahveh bendijo la casa del
egipcio en atención a José, extendiéndose la bendición de Yahveh a todo cuanto
tenía en casa y en el campo.
6 El mismo dejó todo lo suyo en manos de José y,
con él, ya no se ocupó personalmente de nada más que del pan que comía. José era
apuesto y de buena presencia.
7 Tiempo más tarde sucedió que la mujer de su
señor se fijó en José y le dijo: «Acuéstate conmigo.»
8 Pero él rehusó y dijo
a la mujer de su señor: «He aquí que mi señor no me controla nada de lo que hay
en su casa, y todo cuanto tiene me lo ha confiado.
9 ¿No es él mayor que y o
en esta casa? Y sin embargo, no me ha vedado absolutamente nada más que a ti
misma, por cuanto eres su mujer. ¿Cómo entonces voy a hacer este mal tan grande,
pecando contra Dios?»
10 Ella insistía en hablar a José día tras día, pero él
no accedió a acostarse y estar con ella.
11 Hasta que cierto día entró él en
la casa para hacer su trabajo y coincidió que no había ninguno de casa allí
dentro.
12 Entonces ella le asió de la ropa diciéndole: «Acuéstate conmigo.»
Pero él, dejándole su ropa en la mano, salió huyendo afuera.
13 Entonces
ella, al ver que había dejado la ropa en su mano, huyó también afuera y gritó a
los de su casa diciéndoles:
14 - «¡Mirad! Nos ha traído un hebreo para que se
burle de nosotros. Ha venido a mí para acostarse conmigo, poro yo he
gritado,
15 y al oírme levantar la voz y gritar, ha dejado su vestido a mi
lado y ha salido huyendo afuera.»
16 Ella depositó junto a sí el vestido de
él, hasta que vino su señor a casa,
17 y le repitió esto mismo: «Ha entrado a
mí ese siervo hebreo que tú nos trajiste, para abusar de mí;
18 pero yo he
levantado la voz y he gritado, y entonces ha dejado él su ropa junto a mí y ha
huido afuera.»
19 Al oír su señor las palabras que acababa de decirle su
mujer: - «Esto ha hecho conmigo tu siervo» - se encolerizó.
20 Y el señor de
José le prendió y le puso en la cárcel, en el sitio donde estaban los detenidos
del rey. Allí se quedó en presidio.
21 Pero Yahveh asistió a José y le cubrió
con su misericordia, haciendo que se ganase el favor del alcaide.
22 El
alcaide confió a José todos los detenidos que había en la cárcel; todo lo que se
hacía allí, lo hacía él.
23 El alcaide no controlaba absolutamente nada de
cuanto administraba José, ya que Yahveh le asistía y hacía prosperar todas sus
empresas.
Génesis 39
1 José fue bajado a Egipto, y le compró un egipcio,
Putifar, eunuco de Faraón y jefe de los guardias; le compró a los ismaelitas que
le habían bajado allá.
2 Yahveh asistió a José, que llegó a ser un hombre
afortunado, mientras estaba en casa de su señor egipcio.
3 Este echó de ver
que Yahveh estaba con él y que Yahveh hacía prosperar todas sus empresas.
4
José ganó su favor y entró a su servico, y su señor le puso al frente de su casa
y todo cuanto tenía se lo confió.
5 Desde entonces le encargó de toda su casa
y de todo lo que tenía, y Yahveh bendijo la casa del egipcio en atención a José,
extendiéndose la bendición de Yahveh a todo cuanto tenía en casa y en el
campo.
6 El mismo dejó todo lo suyo en manos de José y, con él, ya no se
ocupó personalmente de nada más que del pan que comía. José era apuesto y de
buena presencia.
7 Tiempo más tarde sucedió que la mujer de su señor se fijó
en José y le dijo: «Acuéstate conmigo.»
8 Pero él rehusó y dijo a la mujer de
su señor: «He aquí que mi señor no me controla nada de lo que hay en su casa, y
todo cuanto tiene me lo ha confiado.
9 ¿No es él mayor que y o en esta casa?
Y sin embargo, no me ha vedado absolutamente nada más que a ti misma, por cuanto
eres su mujer. ¿Cómo entonces voy a hacer este mal tan grande, pecando contra
Dios?»
10 Ella insistía en hablar a José día tras día, pero él no accedió a
acostarse y estar con ella.
11 Hasta que cierto día entró él en la casa para
hacer su trabajo y coincidió que no había ninguno de casa allí dentro.
12
Entonces ella le asió de la ropa diciéndole: «Acuéstate conmigo.» Pero él,
dejándole su ropa en la mano, salió huyendo afuera.
13 Entonces ella, al ver
que había dejado la ropa en su mano, huyó también afuera y gritó a los de su
casa diciéndoles:
14 - «¡Mirad! Nos ha traído un hebreo para que se burle de
nosotros. Ha venido a mí para acostarse conmigo, poro yo he gritado,
15 y al
oírme levantar la voz y gritar, ha dejado su vestido a mi lado y ha salido
huyendo afuera.»
16 Ella depositó junto a sí el vestido de él, hasta que vino
su señor a casa,
17 y le repitió esto mismo: «Ha entrado a mí ese siervo
hebreo que tú nos trajiste, para abusar de mí;
18 pero yo he levantado la voz
y he gritado, y entonces ha dejado él su ropa junto a mí y ha huido
afuera.»
19 Al oír su señor las palabras que acababa de decirle su mujer: -
«Esto ha hecho conmigo tu siervo» - se encolerizó.
20 Y el señor de José le
prendió y le puso en la cárcel, en el sitio donde estaban los detenidos del rey.
Allí se quedó en presidio.
21 Pero Yahveh asistió a José y le cubrió con su
misericordia, haciendo que se ganase el favor del alcaide.
22 El alcaide
confió a José todos los detenidos que había en la cárcel; todo lo que se hacía
allí, lo hacía él.
23 El alcaide no controlaba absolutamente nada de cuanto
administraba José, ya que Yahveh le asistía y hacía prosperar todas sus
empresas.
Génesis 40
1 Después de estas cosas
sucedió que el escanciador y el panadero del rey de Egipto ofendieron a su
señor, el rey de Egipto.
2 Faraón se enojó contra sus dos eunucos, contra el
jefe de los escanciadores y el jefe de los panaderos,
3 y les puso bajo la
custodia en casa del jefe de los guardias, en prisión, en el lugar donde estaba
detenido José.
4 El jefe de los guardias encargó de ellos a José, para que
les sirviese. Así pasaban los diás en presidio.
5 Aconteció que ambos soñaron
sendos sueños en una misma noche, cada cual con su sentido propio: el
escanciador y el panadero del rey de Egipto que estaban detenidos en la
prisión.
6 José vino a ellos por la mañana, y los encontró preocupados.
7
Preguntó, pues, a los eunucos de Faraón, que estaban con él en presidio en casa
de su señor: «¿Por qué tenéis hoy mala cara?»
8 «Hemos soñado un sueño - le
dijeron - y no hay quien lo interprete.» José les dijo: «¿No son de Dios los
sentidos ocultos? Vamos, contádmelo a mí.»
9 El jefe de los escanciadores
contó su sueño a José y le dijo: «Voy con mi sueño. Resulta que yo tenía delante
una cepa,
10 y en la cepa tres sarmientos, que nada más echar yemas,
florecían enseguida y maduraban las uvas en sus racimos.
11 Yo tenía en la
mano la copa de Faraón, y tomando aquellas uvas, las exprimía en la copa de
Faraón, y ponía la copa en la mano de Faraón.»
12 José dijo: «Esta es la
interpretación: los tres sarmientos, son tres días.
13 Dentro de tres días
levantará Faraón tu cabeza: te devolverá a tu cargo, y pondrás la copa de Faraón
en su mano, lo mismo que antes, cuando eras su escanciador.
14 A ver si te
acuerdas de mí cuando te vaya bien, y me haces el favor de hablar de mí a Faraón
para que me saque de esta casa.
15 Pues fui raptado del país de los hebreos,
y por lo demás, tampoco aquí hice nada para que me metieran en el pozo.»
16
Vio el jefe panaderos que era buena la interpretación y dijo a José: «Voy con mi
sueño: Había tres cestas de pan candeal sobre mi cabeza.
17 En la cesta de
arriba había de todo lo que come Faraón de panadería, pero los pájaros se lo
comían de la cesta, de encima de mi cabeza.»
18 Respondió José: «Esta es su
interpretación. Las tres cestas, son tres días.
19 A vuelta de tres días
levantará Faraón tu cabeza y te colgará en un madero, y las aves se comerán la
carne que te cubre.»
20 Al tercer día, que era el natalicio de Faraón, dio
éste un banquete para todos sus servidores, y levantó la cabeza del jefe de
escanciadores y la del jefe depanaderos en presencia de sus siervos.
21 Al
jefe de escanciadores le restituyó en su oficio, y volvió a poner la copa en
manos de Faraón.
22 En cuanto al jefe de panaderos, le colgó: tal y como les
había interpretado José.
23 Pero el jefe de escanciadores no se acordó de
José, sino que le echó en olvido.
Génesis 41
1 Al
cabo de dos años. Faraón soñó que se encontraba parado a la vera del río.
2
De pronto suben del río siete vacas hermosas y lustrosas que se pusieron a pacer
en el carrizal.
3 Pero he aquí que detrás de aquéllas subían del río otras
siete vacas, de mal aspecto y macilentas, las cuales se pararon cabe las otras
vacas en la margen del río,
4 y las vacas de mal aspecto y macilentas se
comieron a las siete vacas hermosas y lustrosas. Entonces Faraón se
despertó.
5 Y vuelto a dormirse soñó otra vez que siete espigas crecían en
una misma caña, lozanas y buenas.
6 Pero he aquí que otras siete espigas
flacas y asolanadas brotaron después de aquéllas
7 y las espigas flacas
consumieron a las siete lozanas y llenas. Despertó Faraón, y he aquí que era un
sueño.
8 Aquella mañana estaba inquieto su espíritu y envió a llamar a todos
los magos y a todos los sabios de Egipto. Faraón les contó su sueño, pero no
hubo quien se lo interpretara a Faraón.
9 Entonces el jefe de escanciadores
habló a Faraón diciéndole: «Hoy me acuerdo de mi yerro.
10 Faraón se había
enojado contra sus siervos y me había puesto bajo custodia en casa del jefe de
los guardias a mí y al jefe de panaderos.
11 Entonces tuvimos sendos sueños
en una misma noche, tanto yo como él, cada uno con su sentido propio.
12
Había allí con nosotros un muchacho hebreo, siervo del jefe de los guardias. Le
contamos nuestro sueño, y él nos dio el sentido propio de cada cual.
13 Y
resultó que según nos lo había interpretado, así fue: A mí me restituyó Faraón
en mi puesto, y a él le colgó.»
14 Faraón mandó llamar a José y le sacaron
del pozo con premura, se afeitó y mudó de vestido y compareció ante
Faraón.
15 Dijo Faraón a José: «He tenido un sueño y no hay quien lo
interprete, pero he oído decir de ti que te basta oír un sueño para
interpretarlo.»
16 Respondió José a Faraón: «No hablemos de mí, que Dios
responda en buena hora a Faraón.»
17 Y refirió Faraón a José su sueño:
«Resulta que estaba yo parado a la orilla del río,
18 cuando de pronto suben
del río siete vacas lustrosas y de hermoso aspecto, las cuales pacían en el
carrizal.
19 Pero he aquí que otras siete vacas subían detrás de aquéllas, de
muy ruin y mala catadura y macilentas, que jamás vi como aquéllas en toda la
tierra de Egipto, de tan malas.
20 Y las siete vacas macilentas y malas se
comieron a las siete vacas primeras, las lustrosas.
21 Pero una vez que las
tuvieron dentro, ni se conocía que las tuviesen, pues su aspecto seguía tan malo
como al principio. Entonces me desperté,
22 y volví a ver en sueños cómo
siete espigas crecían en una misma caña, henchidas y buenas.
23 Pero he aquí
que otras siete espigas secas, flacas y asolanadas, brotaban después de
aquéllas
24 y consumieron las espigas flacas a las siete espigas hermosas. Se
lo he dicho a los magos, pero no hay quien me lo explique.»
25 José dijo a
Faraón: «El sueño de Faraón es uno solo: Dios anuncia a Faraón lo que va a
hacer.
26 Las siete vacas buenas son siete años de abundancia y las siete
espigas buenas, siete años son: porque el sueño es uno solo.
27 Y las siete
vacas macilentas y malas que subían después de aquéllas, son siete años; e
igualmente las siete espigas flacas y asolanadas, es que habrá siete años de
hambre.
28 Esto es lo que yo he dicho a Faraón. Lo que Dios va a hacer lo ha
mostrado a Faraón.
29 He aquí que vienen siete años de gran hartura en todo
Egipto.
30 Pero después sobrevendrán otros siete años de hambre y se olvidará
toda la hartura en Egipto, pues el hambre asolará el país,
31 y no se
conocerá hartura en el país, de tanta hambre como habrá.
32 Y el que se haya
repetido el sueño de Faraón dos veces, es porque la cosa es firme de parte de
Dios, y Dios se apresura a realizarla.
33 Ahora, pues, fijese Faraón en algún
hombre inteligente y sabio, y póngalo al frente de Egipto.
34 Hágalo así
Faraón: ponga encargados al frente del país y exija el quinto a Egipto durante
los siete años de abundancia.
35 Ellos recogerán todo el comestible de esos
años buenos que vienen, almacenarán el grano a disposición de Faraón en las
ciudades, y lo guardarán.
36 De esta forma quedarán registradas las reservas
de alimento del país para los siete años de hambre que habrá en Egipto, y así no
perecerá el país de hambre.»
37 Pareció bien el discurso a Faraón y a todos
sus servidores,
38 y dijo Faraón a sus servidores: «¿Acaso se encontrará otro
como éste que tenga el espíritu de Dios?»
39 Y dijo Faraón a José: «Después
de haberte dado a conocer Dios todo esto, no hay entendido ni sabio como
tú.
40 Tú estarás al frente de mi casa, y de tu boca dependerá todo mi
pueblo. Tan sólo el trono dejaré por encima de ti.»
41 Dijo Faraón a José:
«Mira: te he puesto al frente de todo el país de Egipto.»
42 Y Faraón se
quitó el anillo de la mano y lo puso en la mano de José, le hizo vestir ropas de
lino fino y le puso el collar de oro al cuello,
43 luego le hizo montar en su
segunda carroza, e iban gritando delante de él: «¡Abrek!» Así le puso al frente
de todo el país de Egipto.
44 Dijo Faraón a José: «Yo, Faraón: sin tu
licencia no levantará nadie mano ni pie en todo Egipto.»
45 Faraón llamó a
José Safnat Panéaj y le dio por mujer a Asnat, hija de Poti Fera, sacerdote de
On. Y salió José con autoridad sobre el país de Egipto.
46 Tenía José treinta
años cuando compareció ante Faraón, rey de Egipto, y salió José de delante de
Faraón, y recorrió todo Egipto.
47 La tierra produjo con profusión durante
los siete años de abundancia
48 y él hizo acopio de todos los viveres de los
siete años en que hubo hartura en Egipto poniendo en cada ciudad los viveres de
la campiña circundante.
49 José recolectó grano como la arena del mar, una
enormidad, hasta tener que desistir de contar porque era innumerable.
50
Antes que sobreviniesen los años de hambre, le nacieron a José dos hijos que le
dio Asnat, la hija de Poti Fera, sacerdote de On.
51 Llamó José al
primogénito Manasés, porque - decia - «Dios me ha hecho olvidar todo mi trabajo
y la casa de mi padre,»
52 y al segundo le llamó Efraím, porque - decía - «me
ha hecho fructificar Dios en el país de mi aflicción».
53 Concluyéronse los
siete años de hartura que hubo en Egipto,
54 y empezaron a llegar los siete
años de hambre como había predicho José. Hubo hambre en todas las regiones; pero
en todo Egipto había pan.
55 Toda la tierra de Egipto sintió también hambre,
y el pueblo clamó a Faraón pidiendo pan. Y dijo Faraón a todo Egipto: «Id a
José: haced lo que él os diga.»
56 - El hambre cundió par toda la haz de la
tierra. - Entonces José sacó todas las existencias y abasteció de grano a
Egipto. Arreciaba el hambre en Egipto;
57 de todos los países venían también
a Egipto para proveerse comprando grano a José, porque el hambre cundía por toda
la tierra.
Génesis 42
1 Vio Jacob que se repartía
grano en Egipto, y dijo Jacob a sus hijos: «¿Por qué os estáis ahí mirando?
2
Yo tengo oído que hay reparto de grano en Egipto. Bajad a comprarnos grano allí,
para que vivamos y no muramos.»
3 Bajaron, pues, los diez hermanos de José a
proveerse de grano en Egipto;
4 pero a Benjamín, hermano de José, no le envió
Jacob con sus hermanos, pues se decía: «No vaya a sucederle alguna
desgracia.»
5 Fueron, pues, los hijos de Israel a comprar con otros que iban,
pues había hambre en el país cananeo.
6 José era el que regía en todo el
país, y él mismo en persona era el que distribuía grano a todo el mundo.
Llegaron los hermanos de José y se inclinaron rostro en tierra.
7 Vio José a
sus hermanos y los reconoció, pero él no se dio a conocer, y hablándoles con
dureza les dijo: «¿De dónde venís?» Dijeron: «De Canaán, para comprar
viveres.»
8 O sea, que José reconoció a sus hermanos, pero ellos no le
reconocieron.
9 José entonces se acordó de aquellos sueños que había soñado
respecto a ellos, y les dijo: «Vosotros sois espías, que venís a ver los puntos
desguarnecidos del país.»
10 Dijéronle: «No, señor, sino que tus siervos han
venido a proveerse de víveres.
11 Todos nosotros somos hijos de un mismo
padre, y somos gente de bien: tus siervos no son espías.»
12 Díjoles: «Nada
de eso: a lo que venís es a ver los puntos desguarnecidos del país.»
13
Dijéronle: «Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un mismo padre, en el país
cananeo; sólo que el menor está actualmente con nuestro padre, y el otro no
existe.»
14 José replicó: «Lo que yo os dije: sois espías.
15 Con esto
seréis probados, ¡por vida de Faraón!, no saldréis de aquí mientras no venga
vuestro hermano pequeño acá.
16 Enviad a cualquiera de vosotros y que traiga
a vuestro hermano, mientras los demás quedáis presos. Así serán comprobadas
vuestras afirmaciones, a ver si la verdad está con vosotros. Que si no, ¡por
vida de Faraón!, espías sois.»
17 Y los puso bajo custodia durante tres
días.
18 Al tercer día les dijo José: «Haced esto - pues yo también temo a
Dios - y viviréis.
19 Si sois gente de bien, uno de vuestros hermanos se
quedará detenido en la prisión mientras los demás hermanos vais a llevar el
grano que tanta falta hace en vuestras casas.
20 Luego me traéis a vuestro
hermano menor; entonces se verá que son verídicas vuestras palabras y no
moriréis.» - Así lo hicieron ellos. -
21 Y se decían el uno al otro: «A fe
que somos culpables contra nuestro hermano, cuya angustia veíamos cuando nos
pedía que tuviésemos compasión y no le hicimos caso. Por eso nos hallamos en
esta angustia.»
22 Rubén les replicó: «!? Nos os decía yo que no pecarais
contra el niño y no me hicisteis caso? ¡Ahora se reclama su sangre!»
23
Ignoraban ellos que José les entendía, porque mediaba un intérprete entre
ellos.
24 Entonces José se apartó de su lado y lloró; y volviendo donde ellos
tomó a Simeón y le hizo amarrar a vista de todos.
25 Mandó José que se les
llenaran los envases de grano, que se devolviera a cada uno su dinero en la
talega, y que se les pusiera provisiones para el camino; así se hizo con
ellos.
26 Ellos pusieron su cargamento de grano sobre los burros, y se fueron
de allí.
27 Al ir a hacer noche, uno de ellos abrió su talega para dar pienso
a su burro, y vio que su dinero estaba en la boca de la talega de grano.
28 Y
dijo a sus hermanos: «Me han devuelto el dinero; lo tengo aquí en mi talega.» Se
quedaron sin aliento, y se miraban temblando y diciendo: «¿Qué es esto que ha
hecho Dios con nosotros?»
29 Llegaron donde su padre, a Canaán, y le
manifestaron todas sus aventuras, diciéndole:
30 «El hombre que es señor del
país ha hablado con nosotros duramente y nos ha tomado por espías del
país.
31 Nosotros le hemos dicho que éramos gente de bien y no espías,
32
que éramos doce hermanos, hijos del mismo padre; que uno de nosotros no existía,
y que el otro se encontraba actualmente con nuestro padre en Canaán.
33
Entonces nos dijo el hombre que es señor del país: "De este modo conoceré si
sois gente de bien; dejad conmigo a uno de vosotros, tomad lo que hace falta en
vuestras casas y marchaos
34 a buscarme a vuestro hermano pequeño. Así
conoceré que no sois espías, sino gente de bien. Entonces os entregaré a vuestro
hermano y circularéis libremente por el país."»
35 Ahora bien, cuando estaban
vaciando sus talegas, he aquí que cada uno tenía su dinero en la talega, y tanto
ellos como su padre, al ver las bolsas, sintieron miedo.
36 Su padre Jacob
les dijo: «Me dejáis sin hijos: Falta José, falta Simeón, y encima vais a
quitarme a Benjamín. Esto acabará conmigo.»
37 Dijo Rubén a su padre: «Que
mueran mis dos hijos si no te lo traemos. Confíalo a mí y yo te lo
devolveré.»
38 Replicó: «No bajará mi hijo con vosotros, pues su hermano está
muerto y sólo me queda él. Si le ocurre cualquier desgracia en ese viaje que
vais a hacer, entonces haríais bajar mi vejez con pena al seol.»
Génesis 43
1 El hambre seguía abrumando la tierra.
2
Así pues, en cuanto acabaron de consumir el grano traído de Egipto, les dijo su
padre: «Volved y compradnos algo de comer.»
3 Judá le dijo: «Bien claro nos
dio a entender aquel hombre que no veríamos su rostro si no estaba con nosotros
nuestro hermano.
4 Si mandas a nuestro hermano con nosotros, bajaremos y te
compraremos víveres;
5 pero si no le mandas, no bajamos, porque aquel hombre
nos dijo: "No os presentéis a mí si no está vuestro hermano con vosotros."»
6
Dijo Israel: «¿Por qué para desgracia mía hicisteis saber a ese hombre que
teníais otro hermano?»
7 Dijeron: «!El empezó preguntándonos por nuestra
familia, diciéndonos: ¿Tenéis aún padre?
¿Vive todavía vuestro padre? ¿Tenéis algun
otro hermano? Y nosotros nos limitamos a responder a sus palabras.
¿Podíamos saber que iba a decirnos: Bajad a vuestro
hermano?»
8 Dijo Judá a
su padre Israel: «Deja ir al chico conmigo; deja que vayamos para vivir y no
morir ni nosotros, ni tú, ni nuestros pequeños.
9 Yo respondo de él, de mi
mano lo exigirás si no lo trajere aquí y te lo presentare, y estaría yo en falta
contigo a perpetuidad.
10 Que lo que es, si no nos hubiéramos entretenido,
para estas horas ya estaríamos de vuelta.»
11 Díjoles su padre Israel:
«Siendo así, hacedlo; llevaos de lo más fino del país en vuestras cestas, y
bajad a aquel hombre un regalo, un poco de sandácara, un poco de miel, almáciga
y ládano, pistachos y almendras.
12 Tomáis también con vosotros el doble de
plata y devolvéis personalmente la plata devuelta en la boca de vuestras
talegas, por si se trata de un error.
13 Tomad, pues, a vuestro hermano y
volved inmediatamente donde ese hombre;
14 que El Sadday os haga hallar
misericordia ante ese hombre, y que él os despache y suelte a vuestro otro
hermano, y a Benjamín. Por mi parte, si he de perder a mis hijos, qué le vamos a
hacer.»
15 Ellos tomaron dicho regalo y el doble de plata consigo, y asimismo
a Benjamín, y poniéndose en marcha bajaron a Egipto y se presentaron a
José.
16 José vio con ellos a Benjamin, y dijo a su mayordomo: «Lleva a esos
hombres a casa, mata algún animal y lo preparas, porque esos hombres van a comer
conmigo a mediodía.»
17 El hombre hizo como le había dicho José, y llevó a
los hombres a casa de José.
18 Ellos se asustaron porque se les llevaba a
casa de José, y dijeron: «Es por lo de la plata devuelta en nuestros sacos la
otra vez, por lo que se nos trae acá, para ponernos alguna trampa, caer sobre
nosotros y redurcirnos a esclavitud, junto con nuestros asnos.»
19 Y
acercándose al mayordomo de José le dijeron a la puerta de la casa:
20 «Por
favor, señor, nosotros bajamos anteriormente a comprar víveres.
21 Pero
resultó que cuando fuimos a hacer noche y abrimos nuestras talegas de grano, nos
encontramos con que la plata de cada uno estaba en la boca de su talega, nuestra
plata bien pesada, y la hemos devuelto con nosotros,
22 y además traemos con
nosotros más plata para comprar víveres. Ignoramos quién puso nuestra plata en
nuestras talegas.»
23 Díjoles: «La paz sea con vosotros, no temáis. Vuestro
Dios y el Dios de vuestro padre os puso ese tesoro en las talegas. Vuestra plata
ya me llegó.» Y les sacó a Simeón.
24 Luego los introdujo en casa de José,
les dio agua y se lavaron los pies, y les dio pienso para sus asnos.
25
Entonces ellos prepararon el regalo, mientras llegaba José a mediodía, pues
oyeron que iban a comer allí.
26 Al entrar José en casa, le presentaron el
regalo que llevaban consigo y se inclinaron hasta el suelo.
27 El les saludó
y les preguntó: «Vuestro anciano padre de quien me hablasteis, ¿vive aún?»
28
Y le dijeron: «Está bien tu siervo, nuestro padre: todavía vive.» Y postrándose
se inclinaron.
29 Entonces José volvió los ojos y vio a Benjamín, su hermano
de madre, y dijo: «¿Este es vuestro hermano menor, de quien me hablasteis?» Y
añadió: «Dios te guarde, hijo mío.»
30 José tuvo que darse prisa, porque le
daban ganas de llorar de emoción por su hermano, y entrando en el cuarto lloró
allí.
31 Luego se lavó la cara, salió y conteniéndose dijo: «Servid la
comida.»
32 Y le sirvieron a él aparte, aparte a ellos, y aparte a los
egipcios que comían con él, porque los egipcios no soportan comer con los
hebreos, cosa detestable para ellos.
33 Sentáronse, pues, delante de él por
orden de antigüedad, de mayor a menor, y unos a otros se daban muestras de
asombro.
34 El fue tomando de delante de sí raciones para ellos, y la ración
de Benjamín era cinco veces mayor que la de todos los demás. Ellos bebieron y se
alegraron en su compañía.
Génesis 44
1 Entonces él
dio esta orden a su mayordomo: «Llena de víveres las talegas de estos hombres,
cuanto quepa en ellas, y pones el dinero de cada uno en la boca de su
talega.
2 Y mi copa, la copa de plata, la pones en la boca del saco del
pequeño, además del dinero de su compra.» Y él hizo conforme a lo que había
dicho José.
3 Alumbró el día, y se les despachó a ellos con sus asnos.
4
Salieron de la ciudad, y no bien se habían alejado, cuando José dijo a su
mayordomo: «Levántate y persigue a esos hombres, les das alcance y les dices:
¿Por qué habéis pagado mal por bien?
5 ¡Se trata nada menos que de lo que
utiliza mi señor para beber, y también para sus adivinaciones! ¡Qué mal habéis
obrado!»
6 El les alcanzó y les habló a este tenor.
7 Ellos le dijeron:
«¿Por qué habla mi señor de ese modo? ¡Lejos de tus siervos hacer semejante
cosa!
8 De modo que te hemos devuelto desde Canaán la plata que encontramos
en la boca de nuestras talegas, ¿e íbamos a robar ahora de casa de nuestro señor
plata ni oro?
9 Aquel de tus siervos a quien se le encuentre, que muera; y
también los demás nos haremos esclavos del señor.»
10 Dijo: «Sea así como
decís: aquel a quien se le encuentre, será mi esclavo; pero los demás quedaréis
disculpados.»
11 Ellos se dieron prisa en bajar sus talegas a tierra y fueron
abriendo cada cual la suya;
12 él les registró empezando por el grande y
acabando por el chico, y apareció la copa en la talega de Benjamín.
13
Entonces rasgaron ellos sus túnicas, y cargando cada cual su burro regresaron a
la ciudad.
14 Judá y sus hermanos entraron a casa de José, que todavía estaba
allí, y cayeron rostro en tierra.
15 José les dijo: «¿Qué habéis hecho? ¡
ignorabais que uno como yo tenía que adivinarlo sin falta?»
16 Judá dijo:
«¿Qué vamos a decir al señor, qué vamos a hablar, qué excusa vamos a dar? Dios
ha hallado culpables a sus siervos, y henos aquí como esclavos de nuestro señor,
tanto nosotros como aquel en cuyo poder ha aparecido la copa.»
17 Replicó:
«¡Lejos de mí, hacer eso! Aquel a quien se le ha hallado la copa, ése será mi
esclavo, que los demás subiréis sin novedad donde vuestro padre.»
18 Entonces
se le acercó Judá y le dijo: «Con permiso, señor, tu siervo va a pronunciar una
palabra a los oídos de mi señor, y que no se encienda tu ira contra tu siervo,
pues tú eres como el mismo Faraón.
19 Mi señor preguntó a sus siervos:
"¿Tenéis padre o algún hermano?"
20 Y nosotros dijimos a mi señor: «"Sí,
tenemos padre anciano, y un hijo pequeño de su ancianidad. Otro hermano de éste
murió; sólo le ha quedado éste de su madre, y su padre le quiere."
21
Entonces tú dijiste a tus siervos: «Bajádmelo, que ponga mis ojos sobre
él."
22 Y dijimos a mi señor: "Imposible que el muchacho deje a su padre,
pues si le dejara, éste moriría."
23 Pero dijiste a tus siervos: "Pues si no
baja vuestro hermano menor con vosotros, no volveréis a verme la cara."
24
Así pues, cuando subimos nosotros a mi padre, tu siervo, le expusimos las
palabras de mi señor.
25 Nuestro padre dijo: "Volved y compradnos algo de
comer."
26 Dijimos: "No podemos bajar, a menos que nuestro hermano pequeño
vaya con nosotros. En ese caso sí bajaríamos. Porque no podemos presentarnos a
aquel hombre si no está con nosotros nuestro hermano el pequeño."
27 Mi
padre, tu siervo, nos dijo: "Bien sabéis que mi mujer me dio a los dos:
28 el
uno se me marchó, y dije que seguramente habría sido despedezado, y no le he
vuelto a ver más hasta ahora.
29 Y ahora os lleváis también a éste de mi
presencia, y le ocurre alguna desgracia, y habréis hecho bajar mi ancianidad al
seol con amargura."
30 Ahora, pues, cuando yo llegue a donde mi padre, tu
siervo, y el muchacho no esté con nosotros, tienendo como tiene el alma tan
apegada a la suya,
31 en cuanto vea que falta el muchacho morirá, y tus
siervos habrán hecho bajar la ancianidad de nuestro padre, tu siervo, con
tristeza al seol.
32 La verdad es que tu siervo ha traído al muchacho de
junto a su padre bajo palabra de que: "Si no te lo traigo, quedaré en falta para
con mi padre a perpetuidad."
33 Ahora, pues, que se quede tu siervo en vez
del muchacho como esclavo de mi señor, y suba el muchacho con sus
hermanos.
34 Porque ¿cómo subo yo ahora a mi padre sin el muchacho conmigo?
¡No quiero ni ver la aflicción en que caerá mi padre!»
Génesis 45
1 Ya no pudo José contenerse delante de todos
los que en pie le asistían y exclamó: «Echad a todo el mundo de mi lado.» Y no
quedó nadie con él mientras se daba a conocer José a sus hermanos.
2 (Y se
echó a llorar a gritos, y lo oyeron los egipcios, y lo oyó hasta la casa de
Faraón.)
3 José dijo a sus hermanos: «Yo soy José. ¿Vive aún mi padre?» Sus
hermanos no podían contestarle, porque se habían quedado atónitos ante él.
4
José dijo a sus hermanos: «Vamos, acercaos a mí.» Se acercaron, y él continuó:
«Yo soy vuestro hermano José, a quien vendisteis a los egipcios.
5 Ahora
bien, no os pese mal, ni os dé enojo el haberme vendido acá, pues para salvar
vidas me envió Dios delante de vosotros.
6 Porque con éste van dos años de
hambre por la tierra, y aún quedan cinco años en que no habrá arada ni
siega.
7 Dios me ha enviado delante de vosotros para que podáis sobrevivir en
la tierra y para salvaros la vida mediante una feliz liberación.
8 O sea, que
no fuisteis vosotros los que me enviasteis acá, sino Dios, y él me ha convertido
en padre de Faraón, en dueño de toda su casa y amo de todo Egipto.
9 Subid de
prisa a donde mi padre, y decidle: "Así, dice tu hijo José: Dios me ha hecho
dueño de todo Egipto; baja a mí sin demora.
10 Vivirás en el país de Gosen, y
estarás cerca de mí, tú y tus hijos y nietos, tus ovejas y tus vacadas y todo
cuanto tienes.
11 Yo te sustentaré allí, pues todavía faltan cinco años de
hambre, no sea que quedéis en la miseria tú y tu casa y todo lo tuyo."
12 Con
vuestros propios ojos estáis viendo, y también mi hermano Benjamín con los
suyos, que es mi boca la que os habla.
13 Notificad, pues, a mi padre toda mi
autoridad en Egipto y todo lo que habéis visto, y en seguida bajad a mi padre
acá.»
14 Y echándose al cuello de su hermano Benjamín, lloró; también
Benjamín lloraba sobre el cuello de José.
15 Luego besó a todos sus hermanos,
llorando sobre ellos; después de lo cual sus hermanos estuvieron conversando con
él.
16 En el palacio de Faraón corrió la voz: «Han venido los hermanos de
José.» La cosa cayó bien a Faraón y sus siervos,
17 y Faraón dijo a José: «Di
a tus hermanos: Haced esto: Cargad vuestras acémilas y poneos inmediatamente en
Canaán ,
18 tomad a vuestro padre y vuestras familias, y venid a mí, que yo
os daré lo mejor de Egipto, y comeréis lo más pingüe del país.
19 Por tu
parte, ordénales: Haced esto: Tomad de Egipto carretas para vuestros pequeños y
mujeres, y os traéis a vuestro padre.
20 Y vosotros mismos no tengáis pena de
vuestras cosas, que le mejor de Egipto será para vosotros.»
21 Así lo
hicieron los hijos de Israel; José les proporcionó carretas por orden de Faraón;
y les dio provisiones para el camino.
22 A todos ellos dio sendas mudas, pero
a Benjamín le dio trescientas piezas de plata y cinco mudas.
23 A su padre le
envió asimismo diez burros cargados de lo mejor de Egipto y diez asnas cargadas
de trigo, pan y víveres para el viaje de su padre.
24 Luego despidió a sus
hermanos, y cuando se iban les dijo: «No os excitéis en el camino.»
25
Subieron, pues, de Egipto y llegaron a Canaán, a donde su padre Jacob,
26 y
le anunciaron: «Todavía vive José, y es el amo de todo Egipto.» Pero él se quedó
impasible, porque no les creía.
27 Entonces le repitieron todas las palabras
que José les había dicho, vio las carretas que José había enviado para
trasportarle, y revivió el espíritu de su padre Jacob.
28 Y dijo Israel:
«¡Esto me basta! Todavía vive mi hijo José: iré y le veré antes de
morirme.»
Génesis 46
1 Partió Israel con todas sus
pertenencias y llegó a Berseba, donde hizo sacrificios al Dios de su padre
Isaac.
2 Y dijo Dios a Israel en visión nocturna: «¡Jacob, Jacob!» - «Heme
aquí», respondió. -
3 «Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas bajar a
Egipto, porque allí te haré una gran nación.
4 Y bajaré contigo a Egipto y yo
mismo te subiré también. José te cerrará los ojos.»
5 Jacob partió de
Ber6seba y los hijos de Israel montaron a su padre Jacob, así como a sus
pequeños y mujeres, en las carretas que había mandado Faraón para
trasportarle.
6 También tomaron sus ganados y la hacienda lograda en Canaán,
y fueron a Egipto, Jacob y toda su descendencia con él.
7 Sus hijos y nietos,
sus hijas y nietas: a toda su descendencia se la llevó consigo a Egipto.
8
Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto: Jacob y sus
hijos. El primogénito de Jacob: Rubén,
9 y los hijos de Rubén: Henoc, Pallú,
Jesrón y Karmí;
10 los hijos de Simeón: Yemuel, Yamín, Ohad, Yakín, Sójar y
Saúl, hijo de la cananea;
11 los hijos de Leví: Guersón, Quehat y
Merarí;
12 los hijos de Judá: Er, Onán, Selá, Peres y Zéraj, (¡pero Er y Onán
ya habían muerto en Canaán!) y los hijos de Peres: Jesrón y Jamul;
13 los
hijos de Isacar: Tolá, Puvá, Yasub y Simrón;
14 los hijos de Zabulón: Séred,
Elón, Yajleel.
15 Estos fueron los hijos que Lía había dado a Jacob en Paddán
Aram, y también su hija Dina. Sus hijos y sus hijas eran en total 33
personas.
16 Los hijos de Gad: Sefón, Jagguí, Suní, Esbón, Erí, Arodí y
Arelí.
17 Los hijos de Aser: Yimná, Yisvá, Yisví, Beriá y Séraj, hermana de
ellos. Hijos de Beriá: Jéber y Malkiel.
18 Estos son los hijos de Zilpá, la
que Labán diera a su hija Lía; ella engendró para Jacob estas dieciséis
personas.
19 Los hijos de Raquel, mujer de Jacob: José y Benjamín.
20 A
José le nacieron en Egipto Manasés y Efraím, de Asnat, hija de Poti Fera,
sacerdote de On.
21 Los hijos de Benjamín: Belá, Béker, Asbel, Guerá, Naamán,
Ejí, Ros, Muppim, Juppim y Ard.
22 Estos son los hijos que Raquel dio a
Jacob. En total catorce personas.
23 Los hijos de Dan: Jusim.
24 Los hijos
de Neftalí: Yajseel, Guní, Yéser y Sillem.
25 Estos son los hijos de Bilhá,
la que Labán diera a su hija Raquel, y que aquélla engendró para Jacob: en total
siete personas.
26 Todas las personans que entraron con Jacob en Egipto,
nacidas de sus entrañas, - salvo las mujeres de los hijos de Jacob - hacían un
total de 66 personas.
27 Los hijos de José, que le habían nacido en Egipto,
eran dos. Todas las personas de la casa de Jacob que entraron en Egipto eran
setenta.
28 Israel mandó a Judá por delante a donde José, para que éste le
precediera a Gosen: y llegaron al país de Gosen.
29 José engancho su carroza
y subió a Gosen, al encuentro de su padre Israel; y viéndole se echó a su cuello
y estúvose llorando sobre su cuello.
30 Y dijo Israel a José: «Ahora ya puedo
morir, después de haber visto tu rostro, pues que tú vives todavía.»
31 José
dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: «Voy a subir a avisar a Faraón y
decirle: "Han venido a mí mis hermanos y la casa de mi padre que estaban en
Canaán.
32 Son pastores de ovejas, pues siempre fueron ganaderos, y, han
traído ovejas, vacadas y todo lo suyo.»
33 Así, cuando os llame Faraón y os
diga. "¿Cuál es vuestro oficio?",
34 le decis: "Ganaderos hemos sido tus
siervos desde la mocedad hasta ahora, lo mismo que nuestros padres." De esta
suerte os quedaréis en el país de Gosen.» Porque los egipcios detestan a todos
los pastores de ovejas.
Génesis 47
1 Vino, pues,
José a dar parte a Faraón, diciendo: «Mi padre, mis hermanos, sus ovejas y
vacadas y todo lo suyo han venido de Canaán, y ya están en el país de
Gosen.»
2 Luego, de entre todos sus hermanos tomó consigo a cinco varones y
se los presentó a Faraón.
3 Dijo Faraón a los hermanos: «¿Cuál es vuestro
oficio?» Respondieron a Faraón: «Pastores de ovejas son tus siervos, lo mismo
que nuestros padres.»
4 Y dijeron a Faraón: «Hemos venido a residir en esta
tierra, porque no hay pastos para los rebaños que tienen tus siervos, por ser
grave el hambre en Canaán. Así pues, deja morar a tus siervos en el país de
Gosen.»
5-a Y dijo Faraón a José:
5-b Jacob, y sus hijos vinieron a Egipto
donde José. Faraón, rey de Egipto, se enteró y dijo a José: «Tu padre y tus
hermanos han venido a ti.
6-a Tienes el territorio egipcio por delante: en lo
mejor del país instala a tu padre y tus hermanos.»
6-b «Que residan en el
país de Gosen. Y si te consta que hay entre ellos gente capacitada, ponles por
rabadanes de lo mío.»
7 José llevó a su padre Jacob y le presentó delante de
Faraón, y Jacob bendijo a Faraón.
8 Dijo Faraón a Jacob: «¿Cuántos años
tienes?»
9 Respondió Jacob a Faraón: «Los años de mis andanzas hacen 130
años: pocos y malos han sido los años de mi vida, y no han llegado a igualar los
años de vida de mis padres, en el tiempo de sus andanzas.»
10 Bendijo, pues,
Jacob a Faraón, y salió de su presencia.
11 José instaló a su padre y sus
hermanos, asignándoles predio en territio egipcio, en lo mejor del país, en el
país de Ramsés, según lo había mandado Faraón.
12 Y José proveyó al sustento
familiar de su padre y sus hermanos y toda la casa de su padre.
13 No había
pan en todo el país, porque el hambre era gravísima y tanto Egipto como Canaán
estaban muertos de hambre.
14 Entonces José se hizo con toda la plata
existente en Egipto y Canaán a cambio del grano que ellos compraban, y llevó
José aquella plata al palacio de Faraón.
15 Agotada la plata de Egipto y de
Canaán, acudió Egipto en masa a José diciendo: «Danos pan. ¿Por qué hemos de
morir en tu presencia ahora que se ha agotado la plata?»
16 Dijo José:
«Entregad vuestros ganados y os daré pan por vuestros ganados, ya que se ha
agotado la plata.»
17 Trajeron sus ganados a José y José les dio pan a cambio
de caballos, ovejas, vacas y burros. Y les abasteció de pan a trueque de todos
sus ganados por aquel año.
18 Cumplido el año, acudieron al año siguiente y
le dijeron: «No disimularemos a nuestro señor que se ha agotado la plata, y
también los ganados pertenecen ya a nuestro señor; no nos queda a disposición de
nuestro señor nada, salvo nuestros cuerpos y nuestras tierras.
19 ¿Por qué
hemos de morir delante de tus ojos así nosotros como nuestras tierras? Aprópiate
de nosotros y de nuestras tierras a cambio de pan, y nosotros con nuestras
tierras pasaremos a ser esclavos de Faraón. Pero danos simiente para que vivamos
y no muramos, y el suelo no quede desolado.»
20 De este modo se apropió José
todo el suelo de Egipto para Faraón, pues los egipcios vendieron cada uno su
campo porque el hambre les apretaba, y la tierra vino a ser de Faraón.
21 En
cuanto al pueblo, lo redujo a servidumbre, de cabo a cabo de las fronteras de
Egipto.
22 Tan sólo las tierras de los sacerdotes no se las apropió, porque
los sacerdotes tuvieron tal privilegio de Faraón, y comieron de dicho privilegio
que les concedió Faraón. Por lo cual no vendieron sus tierras.
23 Dijo
entonces José al pueblo: «He aquí que os he adquirido hoy para Faraón a vosotros
y vuestras tierras. Ahí tenéis simiente: sembrad la tierra,
24 y luego,
cuando la cosecha, daréis el quinto a Faraón y las otras cuatro partes serán
para vosotros, para siembra del campo, y para alimento vuestro y de vuestros
familiares, para alimento de vuestras criaturas.»
25 Dijeron ellos: «Nos has
salvado la vida. Hallemos gracia a los ojos de mi señor, y seremos siervos de
Faraón.»
26 Y José les impuso por norma, vigente hasta la fecha respecto a
todo el agro egipcio, dar el quinto a Faraón. Tan sólo el territorio de los
sacerdotes no pasó a ser de Faraón.
27 Israel residió en Egipto, en el país
de Gosen; se afincaron en él y fueron fecundos y se multiplicaron
sobremanera.
28 Jacob vivió en Egipto diecísiete años, siendo los días de
Jacob, los años de su vida, 147 años.
29 Cuando los días de Israel tocaron a
su fin, llamó a su hijo José y le dijo: «Si he hallado gracia a tus ojos, pon tu
mano debajo de mi muslo y hazme este favor y lealtad: No me sepultes en
Egipto.
30 Cuando yo me acueste con mis padres, me llevarás de Egipto y me
sepultarás en el sepulcro de ellos.» Respondió: «Yo haré según tu palabra.»
-
31 «Júramelo», dijo. Y José se lo juró. Entonces Israel se inclinó sobre la
cabecera de su lecho.
Génesis 48
1 Sucedió tras esto
que se le dijo a José: «Mira que tu padre está malo.» Entonces él tomó consigo a
sus dos hijos Manasés y Efraím,
2 y se hizo anunciar a Jacob: «Tu hijo José
ha venido a verte.» Entonces Israel, haciendo un esfuerzo, se sentó en su
lecho.
3 Dijo Jacob a José: «El Saday se me apareció en Luz, en país cananeo;
me bendijo
4 y me dijo: "Mira, yo haré que seas fecundo y que te
multipliques; haré de ti una asamblea de pueblos, y daré esta tierra a tu
posteridad en propiedad eterna."
5 Pues bien, los dos hijos tuyos que te
nacieron en Egipto antes de venir yo a Egipto a reunirme contigo, míos son:
Efraím y Manasés, igual que Rubén y Simeón, serán míos.
6 En cuanto a la
prole que has engendrado después de ellos, tuya será y con el apellido de sus
demás hermanos se la citará en orden a la herencia.
7 Cuando yo venía de
Paddán se me murió en el camino Raquel, tu madre, en el país de los cananeos, a
poco trecho para llegar a Efratá, y allí la sepulté, en el camino de Efratá, o
sea Belén.»
8 Vio Israel a los hijos de José y preguntó: «¿Quiénes son
éstos?»
9 Dijo José a su padre: «Son mis hijos, los que me ha dado Dios
aquí.» Y él dijo: «Tráemelos acá, que yo les bendiga.»
10 Los ojos de Jacob
se habían nublado por la vejez y no podía ver. Acercóselos, pues, y él los besó
y los abrazó.
11 Dijo Israel a José: «Yo no sospechaba ver más tu rostro, y
ahora resulta que Dios me ha hecho ver también a tus hijos.»
12 José los sacó
de entre las rodillas de su padre, y se postró ante él rostro en tierra.
13
José los tomó a los dos, a Efraím con la derecha, a la izquierda de Israel, y a
Manasés con la izquierda, a la derecha de Israel, y los acercó a éste.
14
Israel extendió su diestra y la puso sobre la cabeza de Efraím, aunque era el
menor, y su izquierda sobre la cabeza de Manasés: es decir que cruzó las manos,
puesto que Manasés era el primogénito;
15 y bendijo a José diciendo: «El Dios
en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que ha sido mi
pastor desde que existo hasta el presente día,
16 el Angel que me ha
rescatado de todo mal, bendiga a estos muchachos; sean llamados con mi nombre y
con el de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquense y crezcan en medio de la
tierra.»
17 Al ver José que su padre tenía la diestra puesta sobre la cabeza
de Efraím, le pareció mal, y asió la mano de su padre para retirarla de sobre la
cabeza de Efraím a la de Manasés.
18 Y dijo José a su padre: «Así no, padre
mío, que éste es el primogénito; pon tu diestra sobre su cabeza.
19 Pero rehusó su padre, y dijo: «Lo sé, hijo
mío, lo sé; también él será grande.
Sin embargo, su hermano será más grande que él, y
su descendencia se hará una muchedumbre de gentes.
20 Y les bendijo aquel día, diciendo: «Que con vuestro
nombre se bendiga en Israel, y se diga: ¡Hágate Dios como a Efraím y Manasés!» -
y puso a Efraím por delante de Manassés. -
21 Dijo entonces Israel a José:
«Yo muero; pero Dios estará con vosotros y os devolverá a la tierra de vuestros
padres.
22 Yo, por mi parte, te doy Siquem a ti, mejorándote sobre tus
hermanos: lo que tomé al amorreo con mi espada y con mi arco.»
Génesis 49
1 Jacob llamó a sus hijos y dijo: «Juntaos, y
os anunciaré lo que os ha de acontecer en días venideros:
2 Apiñaos y oíd,
hijos de Jacob, y escuchad a Israel, vuestro padre.
3 Rubén, mi primogénito
eres tú, mi vigor y las primicias de mi virilidad , plétora de pasión y de
ímpetu,
4 espumas como el agua: ¡Cuidado, no te desbordes! porque subiste al
lecho de tu padre; entonces violaste mi tálamo al subir.
5 Simeón y Leví,
hermanos; llevaron al colmo la violencia con sus intrigas.
6 ¡En su
conciliábulo no entres, alma mía; a su asamblea no te unas, corazón mío!, porque
estando de malas, mataron hombres, y estando de buenas, desjarretaron toros.
7 ¡Maldita su ira, por ser tan impetuosa, y su cólera, por ser tan cruel!
Los dividiré en Jacob, y los dispersaré en Israel.
8 A ti, Judá, te alabarán
tus hermanos; tu mano en la cerviz de tus enemigos; inclínense a ti los hijos de
tu padre.
9 Cachorro de león es Judá; de la presa, hijo mío, has vuelto; se
recuesta, se echa cual león, o cual leona, ¿quién le hará alzar?
10 No se
irá de Judá el báculo, el bastón de mando de entre tus piernas. hasta tanto que
se le traiga el tributo y a quien rindan homenaje las naciones;
11 el que
ata a la vid su borriquillo y a la cepa el pollino de su asna; lava en vino su
vestimenta, y en sangre de uvas su sayo;
12 el de los ojos encandilados de
vino, el de los dientes blancos de leche.
13 Zabulón habita en la ribera del
mar, y es tripulante de barcos, a horcajadas sobre Sidón.
14 Isacar es un
borrico corpulento echado entre las aguaderas.
15 Aunque ve que el reposo es
bueno, y que el suelo es agradable, ofrece su lomo a la carga y termina
sometiéndose al trabajo.
16 Dan juzgará a su pueblo como cualquiera de las
tribus de Israel.
17 Sea Dan una culebra junto al camino, una víbora junto
al sendero, que pica al caballo en los jarretes y cae su jinete de
espaldas.
18 En tu salvación espero, Yahveh.
19 A Gad atracadores le
atracan, pero él atraca su retaguardia.
20 Aser tiene pingüe su pan, y da
manjares de rey
21 Neftalí es una cierva suelta, que da cervatillos
hermosos.
22 Un retoño es José, retoño junto a la fuente, cuyo vástagos
trepan sobre el muro.
23 Le molestan y acribillan, le asaltan los flecheros;
24 pero es roto su arco violentamente y se aflojan los músculos de sus
brazos por las manos del Fuerte de Jacob, por el Nombre del Pastor, la Piedra de
Israel,
25 por el Dios de tu padre, pues él te ayudará, el Dios Sadday, pues
él te bendecirá con bendiciones de los cielos desde arriba, bendiciones del
abismo que yace abajo, bendiciones de los pechos y del seno,
26 bendiciones
de espigas y de frutos, amén de las bendiciones de los montes seculares, y el
anhelo de los collados eternos. ¡Sean para la cabeza de José, y para la frente
del consagrado entre sus hermanos!
27 Benjamín, lobo rapaz; de mañana devora
su presa, y a la tarde reparte el despojo.»
28 Todas estas son las tribus de
Israel, doce en total, y esto es lo que les dijo su padre, bendiciéndoles a cada
uno con su bendición correspondiente.
29 Luego les dio este encargo: «Yo voy
a reunirme con los míos. Sepultadme junto a mis padres en la cueva que está en
el campo de Efrón el hitita,
30 en la cueva que está en el campo de la
Makpelá, enfrente de Mambré, en el país de Canaán, el campo que compró Abraham a
Efrón el hitita, como propiedad sepulcral:
31 allí sepultaron a Abraham y a
su mujer Sara; allí sepultaron a Isaac y a su mujer Rebeca, y allí sepulté yo a
Lía.
32 Dicho campo y la cueva que en él hay fueron adquiridos de los
hititas.»
33 Y en habiendo acabado Jacob de hacer encargos a sus hijos,
recogió sus piernas en el lecho, expiró y se reunió con los suyos.
Génesis 50
1 José cayó sobre el rostro de su padre, lloró
sobre él y lo besó.
2 Luego encargó José a sus servidores médicos que
embalsamaran a su padre, y los médicos embalsamaron a Israel.
3 Emplearon en
ellos cuarenta días, porque este es el tiempo que se emplea con los
embalsamados. Y los egipcios le lloraron durante setenta días.
4
Transcurridos los días de luto por él, habló José a la casa de Faraón en estos
términos: «Si he hallado gracia a vuestros ojos, por favor, haced llegar a oídos
de Faraón esta palabra:
5 Mi padre me tomó juramento diciendo: "Yo me muero.
En el sepulcro que yo me labré en el país de Canaán, allí me has de sepultar."
Ahora, pues, permíteme que suba a sepultar a mi padre, y luego volveré.»
6
Dijo Faraón: «Sube y sepulta a tu padre como él te hizo jurar.»
7 Subió José
a enterrar a su padre, y con él subieron todos los servidores de Faraón, los más
viejos de palacio, y todos los ancianos de Egipto,
8 así como toda la familia
de José, sus hermanos y la familia de su padre. Tan sólo a sus pequeñuelos, sus
rebaños y vacadas, dejaron en el país de Gosen.
9 Subieron con él además
carros y aurigas: un cortejo muy considerable.
10 Llegados a Goren Haatad,
que está allende el Jordán, hicieron allí un duelo muy grande y solemne, y José
lloró a su padre durante siete días.
11 Los cananeos, habitantes del país,
vieron el duelo en Goren Haatad y dijeron: «Duelo de importancia es ése de los
egipcios.» Por eso se llamó el lugar Abel Misráyim, que está allende el
Jordán.
12 Sus hijos, pues, hicieron por él como él se lo había
mandado;
13 le llevaron sus hijos al país de Canaán, y le sepultaron en la
cueva del campo de la Makpelá, el campo que había comprado Abraham en propiedad
sepulcral a Efrón el hitita, enfrente de Mambré.
14 Regresó José a Egipto con
sus hermanos, y todos cuantos habían subido con él a sepultar a su padre.
15
Vieron los hermanos de José que había muerto su padre y dijeron: «A ver si José
nos guarda rencor y nos devuelve todo el daño que le hicimos.»
16 Por eso
mandaron a José este recado: «Tu padre encargó antes de su muerte:
17 "Así
diréis a José: Por favor, perdona el crimen de tus hermanos y su pecado." Cierto
que te hicieron daño, pero ahora tú perdona el crimen de los siervos del Dios de
tu padre.» Y José lloró mientras le hablaban.
18 Fueron entonces sus hermanos
personalmente y cayendo delante de él dijeron: «Henos aquí, esclavos tuyos
somos.»
19 Replicóles José: «No temáis, ¿estoy yo acaso en vez de Dios?
20
Aunque vosotros pensasteis hacerme daño, Dios lo pensó para bien, para hacer
sobrevivir, como hoy ocurre, a un pueblo numeroso.
21 Así que no temáis; yo
os mantendré a vosotros y a vuestros pequeñuelos.» Y les consoló y les habló con
afecto.
22 José permaneció en Egipto junto con la familia de su padre, y
alcanzó José la edad de 110 años.
23 José vio a los biznietos de Efraím;
asimismo los hijos de Makir, hijo de Manasés, nacieron sobre las rodillas de
José.
24 Por último, José dijo a sus hermanos: «Yo muero, pero Dios se
ocupará sin falta de vosotros y os hará subir de este país al país que juró a
Abraham, a Isaac y a Jacob.»
25 José hizo jurar a los hijos de Israel,
diciendo: «Dios os visitará sin falta, y entonces os llevaréis mis huesos de
aquí.»
26 Y José murió a la edad de 110 años; le embalsamaron, y se le puso
en una caja en Egipto.