Números 1
1 Yahveh habló a Moisés en el desierto del
Sinaí,
en la Tienda del Encuentro, el día primero del mes segundo,
el
año segundo de la salida de Egipto. Les dijo:
2 «Haced el censo de toda la comunidad de los israelitas, por
clanes y por familias, contando los nombres de todos los varones, uno
por uno.
3 Alistaréis, tú y Aarón, a todos los
de veinte
años para arriba, a todos los útiles para la
guerra, por
cuerpos de ejército.
4 Os ayudará un hombre por cada tribu, que sea jefe de su
familia.
5 Estos son los nombres de los que os ayudarán: Por
Rubén, Elisur, hijo de Sedeur.
6 Por Simeón, Selumiel, hijo de Surisadday.
7 Por Judá, Najsón, hijo de Aminadab.
8 Por Isacar, Natanael, hijo de Suar.
9 Por Zabulón, Eliab, hijo de Jelón.
10 Por los hijos de José: por Efraím,
Elisamá,
hijo de Ammihud; por Manasés, Gamaliel, hijo de Pedahsur.
11 Por Benjamín, Abidán, hijo de
Guideoní.
12 Por Dan, Ajiézer, hijo de Ammisadday.
13 Por Aser, Paguiel, hijo de Okrán.
14 Por Gad, Elyasaf, hijo de Reuel.
15 Por Neftalí, Ajirá, hijo de
Enán».
16 Eran éstos afamados en la comunidad, principales de las
tribus de sus antepasados, jefes de milar de Israel.
17 Moisés y Aarón tomaron a aquellos hombres que
habían sido designados por sus nombres,
18 y convocaron a toda la comunidad, el día primero del mes
segundo. Fueron afiliados por clanes y familias, anotando uno por uno
los nombres de los de veinte años para arriba.
19 Tal como Yahveh se lo había mandado, les pasó
revista Moisés en el desierto del Sinaí.
20 Hecho el recuento de las parentelas de los hijos de
Rubén,
primogénito de Israel, por clanes y familias, anotados uno
por
uno los nombres de todos los varones de veinte años para
arriba,
útiles para la guerra,
21 resultaron los revistados de la tribu de Rubén, 46.500
22 Parentelas de los hijos de Simeón, por clanes y familias,
anotados uno por uno los nombres de todos los varones de veinte
años para arrriba, útiles para la guerra:
23 59.300 revistados de la tribu de Simeón.
24 Parentelas de los hijos de Gad, por clanes y familias, anotados uno
por uno los nombres de todos los varones de veinte años para
arriba, útiles para la guerra:
25 45.650 revistados de la tribu de Gad.
26 Parentelas de los hijos de Judá, por clanes y familias,
anotados uno por uno los nombres de todos los varones de veinte
años para arriba, útiles para la guerra:
27 74.600 revistados de la tribu de Judá.
28 Parentelas de los hijos de Isacar, por clanes y familias, anotados
uno por uno los nombres de todos los varones de veinte años
para
arriba, útiles para la guerra:
29 54.400 revistados de la tribu de Isacar.
30 Parentelas de los hijos de Zabulón por clanes y familias,
anotados uno por uno los nombres de todos los varones de veinte
años para arriba, útiles para la guerra:
31 57.400 revistados de la tribu de Zabulón.
32 De los hijos de José: Parentelas de los hijos de
Efraím, por clanes y familias, anotados uno por uno los
nombres
de todos los varones de veinte años para arriba,
útiles
para la guerra:
33 40.500 revistados de la tribu de Efraím.
34 Parentelas de los hijos de Manasés por clanes y familias,
anotados uno por uno los nombres de todos los varones de veinte
años para arriba, útiles para la guerra:
35 32.200 revistados de la tribu de Manasés.
36 Parentelas de los hijos de Benjamín, por clanes y
familias,
anotados uno por uno los nombres de todos los varones de veinte
años para arriba, útiles para la guerra:
37 35.400 revistados de la tribu de Benjamín.
38 Parentelas de los hijos de Dan, por clanes y familias, anotados uno
por uno los nombres de todos los varones de veinte años para
arriba, útiles para la guerra:
39 62.700 revistados de la tribu de Dan.
40 Parentelas de los hijos de Aser, por clanes y familias, anotados uno
por uno los nombres de todos los varones de veinte años para
arriba, útiles para la guerra:
41 41.500 revistados de la tribu de Aser.
42 Parentelas de los hijos de Neftalí, por clanes y
familias,
anotados uno por uno los nombres de todos los varones de veinte
años para arriba, útiles para la guerra:
43 53.400 revistados de la tribu de Neftalí.
44 Estos fueron los revistados por Moisés y Aarón
y por
los doce principales de Israel, que pertenecían cada uno a
una
casa paterna.
45 Sacado el total de los israelitas de veinte años para
arriba,
de todos los que había en Israel, útiles para la
guerra,
revistados por sus casas paternas,
46 resultó el total de revistados: 603.550.
47 Pero los levitas, y su tribu paterna, no fueron revistados con
ellos.
48 Yahveh habló a Moisés y le dijo:
49 «No pases revista a la tribu de Levi ni hagas su
padrón entre los demás israelitas.
50 Alista tú mismo a los levitas para el servicio de la
Morada
del Testimonio, de todos sus utensilios y de todo lo que se relaciona
con ella. Ellos han de llevar la Morada con todos sus utensilios,
estarán al servicio de ella y acamparán en torno
a ella.
51 Cuando haya de trasladarse la Morada, la desmontarán los
levitas, y cuando la Morada se detenga, los levitas la
montarán.
El laico que se acerque, será muerto.
52 Los israelitas acamparán cada uno en su campamento y bajo
su bandera, por cuerpos de ejército.
53 Pero los levitas acamparán alrededor de la Morada del
Testimonio; y así no se desatará la
Cólera contra
la comunidad de los israelitas. Los levitas se encargarán
del
ministerio de la Morada del Testimonio.»
54 Los israelitas lo hicieron tal como se lo había mandado
Yahveh a Moisés. Así lo hicieron.
Números 2
1 Habló Yahveh a Moisés y Aarón y les
dijo:
2 «Los israelitas acamparán cada uno bajo su
bandera, bajo
las enseñas de sus casas paternas, alrededor de la Tienda
del
Encuentro, a cierta distancia.
3 Acamparán al este, hacia la salida del sol: La bandera del
campamento de Judá, por cuerpos de ejército.
Principal de
los hijos de Judá, Najsón, hijo de Aminadab.
4 Su cuerpo de ejército, según el censo: 74.600.
5 Acampados junto a él: La tribu de Isacar. Principal de los
hijos de Isacar, Natanael, hijo de Suar.
6 Su cuerpo de ejército, según el censo: 54.400.
7 La tribu de Zabulón. Principal de los hijos de
Zabulón, Eliab, hijo de Jelón.
8 Su cuerpo de ejército, según el censo, 57.400.
9 Total de alistados en el campamento de Judá: 186.400,
reartidos en cuerpos de ejército. Marcharán en
vanguardia.
10 Al sur, la bandera del campamento de Rubén, por cuerpos
de
ejército. Principal de los hijos de Rubén,
Elisur, hijo
de Sedeur.
11 Su cuerpo de ejército, según el censo: 46.500.
12 Acampan junto a él: La tribu de Simeón.
Principal de
los hijos de Simeón, Selumiel, hijo de Surisadday.
13 Su cuerpo de ejército, según el censo: 59.300.
14 La tribu de Gad. Principal de los hijos de Gad, Elyasaf, hijo de
Reuel.
15 Su cuerpo de ejército, según el censo: 45.650.
16 Total de alistados en el campamento de Rubén: 151.450,
repartidos en cuerpos de ejército. Marcharán en
segundo
lugar.
17 Partirá entonces la Tienda del Encuentro, pues el
campamento
de los levitas está en medio de los demás
campamentos. En
el orden en que acamparon partirán, cada uno por su lado,
bajo
su propia bandera.
18 Al occidente, la bandera del campamento de Efraím, por
cuerpos de ejército. Principal de los hijos de
Efraím,
Elisamá, hijo de Ammihud.
19 Su cuerpo de ejército, según el censo: 40.500.
20 Junto a él: La tribu de Manasés. Principal de
los hijos de Manasés, Gamaliel, hijo de Pedahsur.
21 Su cuerpo de ejército, según el censo: 32.200.
22 La tribu de Benjamín. Principal de los hijos de
Benjamín, Abidán, hijo de Guideoní.
23 Su cuerpo de ejército, según el censo: 35.400.
24 Total de alistados en el campamento de Efraím: 108.100,
repartidos en cuerpos de ejército. Marcharán en
tercer
lugar.
25 Al norte, la bandera de campamento de Dan, por cuerpos de
ejército. Principal de los hijos de Dan, Ajiézer,
hijo de
Ammisadday.
26 Su cuerpo de ejército, según el censo: 62.700.
27 Acampan junto a él: La tribu de Aser. Principal de los
hijos de Aser, Paguiel, hijo de Okrán.
28 Su cuerpo de ejército, según el censo: 41.500.
29 La tribu de Neftalí. Principal de los hijos de
Neftalí, Ajirá, hijo de Enán.
30 Su cuerpo de ejército, según el censo: 53.400.
31 Total de alistados del campamento de Dan: 157.600.
Marcharán en retaguardia, repartidos en banderas.»
32 Estos fueron los israelitas revistados por casas paternas. Total de
alistados en los campamentos, repartidos en cuerpos de
ejército,
603.550.
33 Pero los levitas no fueron alistados entre los demás
israelitas, según había mandado Yahveh a
Moisés.
34 Los israelitas hicieron todo tal como Yahveh había
mandado a
Moisés: así acampaban bajo sus banderas y
así
emprendían la marcha, cada uno entre los demás de
su clan
y con su familia.
Números 3
1 Esta era la descendencia de Aarón y de Moisés,
cuando
Yahveh habló a Moisés en el monte
Sinaí.
2 Estos eran los nombres de los hijos de Aarón: Nadab, el
primogénito, Abihú, Eleazar e Itamar.
3 Estos eran los nombres de los hijos de Aarón, que fueron
ungidos sacerdotes, y cuyas manos fueron consagradas para ejercer el
sacerdocio.
4 Nadab y Abihú murieron delante de Yahveh, al presentar un
fuego profano delante de Yahveh en el desierto del Sinaí.
Como
no tenían hijos, fueron Eleazar e Itamar los que ejercieron
el
sacerdocio en presencia de su padre Aarón.
5 Yahveh habló a Moisés y le dijo:
6 «Manda que se acerque la tribu de Leví y ponlos
delante
del sacerdote Aarón, que estén a su servicio.
7 Se encargarán de las obligaciones que incumben a
él y a
toda la comunidad ante la Tienda del Encuentro, prestando el servicio
en la Morada.
8 Cuidarán de todos los utensilios de la Tienda del
Encuentro,
de las obligaciones que incumben a los israelitas prestando servicio en
la Morada.
9 Donarás los levitas a Aarón y a sus hijos en
concepto
de donados. Le serán donados de parte de los israelitas.
10 A Aarón y a sus hijos los alistarás para que
se
encarguen de sus funciones sacerdotales. El laico que se acerque,
será muerto.»
11 Yahveh habló a Moisés y le dijo:
12 «Mira que he elegido a los levitas de entre los
demás
israelitas en lugar de todos los primogénitos de los
israelitas
que abren el seno materno. Los levitas serán para
mí.
13 Porque todo primogénito me pertenece. El día
en que
herí a todos los primogénitos de Egipto,
consagré
para mí a todos los primogénitos de Israel, tanto
de
hombre como de ganado. Son para mí. Yo, Yahveh.»
14 Habló Yahveh a Moisés en el desierto del
Sinaí. Le dijo:
15 «Alista a los hijos de Levi por familias y por clanes:
alistarás a todo varón de un mes para
arriba.»
16 Moisés los alistó según la orden de
Yahveh, tal como Yahveh se lo había mandado.
17 Los nombres de los hijos de Leví son: Guersón,
Quehab y Merarí.
18 Los nombres de los hijos de Ghersón, por clanes, son:
Libní y Semeí.
19 Los hijos de Quehat, por clanes: Amram, Yishar, Hebrón y
Uzziel;
20 los hijos de Merarí, por clanes: Majlí y
Musí.
Estos son los clanes de Leví, repartidos por familias.
21 De Guesón procedían el clan libnita y el clan
semeíta: ésos son los clanes guersonitas.
22 El total de los alistados, contando todos los varones de un mes para
arriba: 7.500.
23 Los clanes guersonitas acampaban detrás de la Morada, al
poniente.
24 El principal de la casa paterna de Guersón era Elyasaf,
hijo de Lael.
25 Los hijos de Guersón estaban encargados, en la Tienda del
Encuentro, de la Morada, de la Tienda, de su toldo y del tapiz de
entrada a la Tienda del Encuentro;
26 del cortinaje del atrio y de la cortina de entrada al atrio que
rodea la Morada y el altar, y de las cuerdas necesarias para todo su
servicio.
27 De Quehat procedían el clan amramita, el clan yisharita,
el
clan hebronita y el clan uzzielita: ésos son los clanes
quehatitas.
28 Contando todos los varones de un mes para arriba, eran 8.300.
Tenían a su cargo el servicio del santuario.
29 Los clanes quehatitas acampaban al lado meridional de la Morada.
30 El principal de la casa paterna de los clanes quehatitas era
Elisafán, hijo de Uzziel.
31 A su cargo estaban el arca, la mesa, el candelabro, los altares, los
objetos sagrados que se usan en el culto, el velo y todo su servicio.
32 El principal de los principales de Leví era Eleazar, hijo
del
sacerdote Aarón. Ejercía la
supervisión de todos
los encargados del santuario.
33 De Merarí, el clan majlita y el clan musita:
ésos eran los clanes meraritas .
34 Sus alistados, contando todos los varones de un mes para arriba,
eran 6.200.
35 El principal de la casa paterna de los clanes meraritas era Suriel,
hijo de Abijayil. Acampaban al lado septentrional de la Morada.
36 A los hijos de Merarí les estaba encomendado el cuidado
de
los tableros de la Morada, de sus travesaños, postes y
basas, de
todos sus utensilios y todo su servicio;
37 y de los postes que rodean el atrio, de sus basas,
clavazón y cuerdas.
38 Acampaban al este, frente a la Morada, delante de la Tienda del
Encuentro hacia oriente, Moisés y Aarón con sus
hijos que
estaban encargados del santuario en nombre de los israelitas. Cualquier
laico que se acercara, sería muerto.
39 El total de levitas alistados, de los que registró
Moisés por clanes, siguiendo la orden de Yahveh, de todos
los
varones de un mes para arriba: 22.000.
40 Dijo Yahveh a Moisés: «Registra a todos los
primogénitos varones de los israelitas, de un mes para
arriba, y
anota sus nombres.
41 Luego, tomas a los levitas para mí, Yahveh, en lugar de
todos
los primogénitos de los israelitas; y el ganado de los
levitas
en lugar de todos los primogénitos del ganado de los
israelitas.»
42 Moisés registró, según le
había ordenado
Yahveh, a todos los primogénitos de los israelitas.
43 Y resultó ser el total de los primogénitos
varones,
contando los nombres desde la edad de un mes para arriba,
según
el censo, 22.273.
44 Habló entonces Yahveh a Moisés y le dijo:
45 «Toma a los levitas en lugar de todos los
primogénitos
de los israelitas y el ganado de los levitas en lugar de su ganado; los
levitas serán míos, yo Yahveh.
46 Por el rescate de los 273 primogénitos de los israelitas
que exceden del número de los levitas,
47 tomarás cinco siclos por cabeza, en siclos del santuario,
a razón de veinte óbolos por siclo.
48 La plata se la entregarás a Aarón y a sus
hijos, por
el rescate de los que sobrepasan el número.»
49 Moisés tomó la plata del rescate de los que
pasaban del número de los rescatados por los levitas.
50 Tomó la plata de los primogénitos de Israel:
1.365 siclos, en siclos del santuario.
51 Y entregó Moisés la plata del rescate a
Aarón y
a sus hijos, según la orden de Yahveh, como había
mandado
Yahveh a Moisés.
Números 4
1 Yahveh habló a Moisés y Aarón,
diciendo:
2 «Haz el censo de los hijos de Quehat, hijos de
Leví, por clanes y por familias,
3 de treinta años en adelante hasta los cincuenta, de todos
los
aptos para la milicia, que prestan el servicio de la Tienda del
Encuentro.
4 Este será el servicio de los hijos de Quehat en la Tienda
del Encuentro: el de las cosas sacratísimas.
5 Cuando se levante el campamento, irán Aarón y
sus
hijos, descolgarán el velo de protección y
cubrirán con él el arca del Testimonio.
6 Pondrán sobre ella una cubierta de cuero fino y
extenderán encima un paño todo de
púrpura; luego
le pondrán los varales.
7 Sobre la mesa de la presencia extenderán un
paño de
púrpura, y pondrán sobre ella las fuentes, copas,
tazas y
jarros de libación: el pan estará perpetuamente
encima.
8 Extenderán sobre ella un paño
carmesí que
cubrirán con una cubierta de cuero fino, y
después le
pondrán los varales.
9 Tomarán entonces un paño de púrpura
y
cubrirán el candelabro del alumbrado con sus
lámparas,
despabiladeras y ceniceros, y todos los vasos de aceite que se utilizan
en el servicio del candelabro.
10 Lo pondrán con todos sus utensilios en una cubierta de
cuero fino y lo colocarán sobre las angarillas.
11 Sobre el altar de oro extenderán un paño de
púrpura, lo cubrirán con una cubierta de cuero
fino, y le
pondrán los varales.
12 Tomarán todos los vasos que se emplean en el servicio del
santuario, los pondrán en un paño de
púrpura, los
cubrirán con una cubierta de cuero fino y los
colocarán
sobre las angarillas.
13 Quitarán la grasa incinerada del altar y
extenderán sobre él un paño escarlata;
14 pondrán encima todos los utensilios que se emplean en el
servicio del altar: los braseros, tenedores, badiles, acetres: todos
los utensilios del altar; extenderán sobre él una
cubierta de cuero fino y le pondrán los varales.
15 Después que Aarón y sus hijos hayan terminado
de
envolver las cosas sagradas con todos sus utensilios, al ponerse en
marcha el campamento, llegarán los hijos de Quehat para
transportarlas; pero que no toquen lo sagrado pues morirían.
Esta es la carga de los hijos de Quehat en la Tienda del Encuentro.
16 Pero Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, estará
al
cuidado del aceite del alumbrado, del incienso aromático, de
la
oblación perpetua y del óleo de la
unción; al
cuidado de toda la Morada y de cuanto hay en ella, sean cosas sagradas
o sus utensilios.»
17 Habló Yahveh a Moisés y a Aarón y
dijo:
18 «No separéis de los demás levitas la
tribu de los clanes quehatitas.
19 Haced con ellos de esta manera, para que vivan y no mueran al
acercarse a las cosas sacratísimas: Aarón y sus
hijos
irán y pondrán a cada uno en su servicio y junto
a su
carga.
20 Y no entrarán, ni por un instante, a ver las cosas
sagradas; de lo contrario morirían.»
21 Yahveh habló a Moisés y le dijo:
22 «Haz también el censo de los hijos de
Guersón, por familias y clanes.
23 Alistarás a los de treinta años en adelante
hasta los
cincuenta a todos los aptos para la milicia para que presten el
servicio de la Tienda del Encuentro.
24 Este será el servicio de los clanes guersonitas, su
servicio y su carga.
25 Llevarán los tapices de la Morada, la Tienda del
Encuentro,
su toldo y el toldo de cueros finos que la cubre por encima y el tapiz
de entrada a la Tienda del Encuentro;
26 el cortinaje del atrio y la cortina de la entrada al atrio que rodea
la Morada y el altar, con sus cuerdas y todos los utensilios de su
servicio: todo lo que se necesita para ellos. Prestarán su
servicio;
27 pero todo el servicio de los hijos de Guersón, todas sus
funciones y cargas, las desempeñarán a las
órdenes
de Aarón y de sus hijos. Los vigilaréis en el
ministerio
de su cargo.
28 Este será el servicio de los clanes guersonitas en la
Tienda
del Encuentro. Lo desempeñarán a las
órdenes de
Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
29 Harás el censo de los hijos de Merarí, por
clanes y familias.
30 Harás el censo de los de treinta años en
adelante
hasta los cincuenta, de todos los aptos para la milicia para que
presten el servicio de la Tienda del Encuentro.
31 Esto es lo que han de transportar y este es todo su servicio en la
Tienda del Encuentro: los tableros de la Morada, sus
travesaños,
postes y basas;
32 los postes que rodean el atrio con sus basas, clavazón y
cuerdas; todos sus utensilios y todo lo preciso para su servicio.
Nominalmente señalaréis cada uno de los objetos
con que
han de cargar.
33 Ese es el servicio de los clanes meraritas. Para todo su servicio en
la Tienda del Encuentro estarán a disposición de
Itamar,
hijo del sacerdote Aarón.»
34 Moisés y Aarón y los principales de la
comunidad
hicieron el censo de los hijos de Quehat, por clanes y familias,
35 de treinta años en adelante hasta los cincuenta, de todos
los
aptos para la milicia, para que prestaran el servicio de la Tienda del
Encuentro.
36 Los registrados de los diversos clanes fueron 2.750.
37 Esos fueron los registrados en los clanes quehatitas, todos los que
habían de servir en la Tienda del Encuentro. Los alistaron
Moisés y Aarón, según había
ordenado Yahveh
por medio de Moisés.
38 Se hizo el censo de los hijos de Guersón, por clanes y
familias,
39 de treinta años para arriba hasta los cincuenta, de todos
los
aptos para la milicia para que prestaran el servicio de la Tienda del
Encuentro.
40 Los alistados de los diversos clanes y familias fueron 2.630.
41 Esos fueron los registrados de los clanes de los hijos de
Guersón, todos los que habían de servir en la
Tienda del
Encuentro. Los alistaron Moisés y Aarón
según la
orden de Yahveh.
42 Se hizo el censo de los clanes de los hijos de Merarí,
por clanes y familias,
43 de treinta años para arriba hasta los cincuenta, de todos
los
aptos para la milicia, para que prestaran el servicio de la Tienda del
Encuentro.
44 Los revistados de los diversos clanes fueron 3.200.
45 Esos fueron los revistados de los clanes de los hijos de
Merarí. Los alistaron Moisés y Aarón,
según
había ordenado Yahveh por medio de Moisés.
46 El total de los levitas que Moisés, Aarón y
los principales de Israel registraron por clanes y familias,
47 de los de treinta años en adelante hasta los cincuenta,
de
todos los aptos para entrar al servicio y el transporte de la Tienda
del Encuentro,
48 fue, según el censo, 8.580.
49 Se hizo su censo por orden de Yahveh transmitida por
Moisés,
asignando a cada uno su servicio y su carga: su censo se hizo tal como
lo había ordenado Yahveh a Moisés.
Números 5
1 Habló Yahveh a Moisés y le dijo:
2 «Manda a los israelitas que echen del campamento a todo
leproso, al que padece flujo y a todo impuro por contacto de
cadáver.
3 Los has de echar, sean hombre o mujer; fuera del campamento los
echarás, para que no contaminen sus campamentos, donde yo
habito
en medio de ellos.»
4 Así lo hicieron los israelitas: los echaron fuera del
campamento. Los israelitas lo hicieron tal como había dicho
Yahveh a Moisés.
5 Yahveh habló a Moisés y le dijo:
6 «Habla a los israelitas: Si un hombre o una mujer comete
cualquier pecado en perjuicio de otro, ofendiendo a Yahveh, el tal
será reo de delito.
7 Confesará el pecado cometido y restituirá la
suma de
que es deudor, más un quinto. Se la devolverá a
aquel de
quien es deudor.
8 Y si el hombre no tiene pariente a quien se pueda restituir, la suma
que en tal caso se ha de restituir a Yahveh, será para el
sacerdote; aparte del carnero expiatorio con que el sacerdote
expiará por él.
9 Y toda ofrenda reservada de lo que los hijos de Israel consagran y
presentan al sacerdote, será para éste.
10 Lo que cada uno consagra, es suyo; pero lo que se presenta al
sacerdote, es para el sacerdote.»
11 Yahveh habló a Moisés y le dijo:
12 «Habla a los israelitas. Diles: Cualquier hombre cuya
mujer se haya desviado y le haya engañado:
13 ha dormido un hombre con ella con relación carnal a
ocultas
del marido; ella se ha manchado en secreto, no hay ningún
testigo, no ha sido sorprendida;
14 si el marido es atacado de celos y recela de su mujer, que
efectivamente se ha manchado; o bien le atacan los celos y se siente
celoso de su mujer, aunque ella no se haya manchado;
15 ese hombre llevará a su mujer ante el sacerdote y
presentará por ella la ofrenda correspondiente: una
décima de medida de harina de cebada. No
derramará aceite
sobre la ofrenda, ni la pondrá incienso, pues es
«oblación de celos», oblación
conmemorativa
para recordar una falta.
16 El sacerdote presentará a la mujer y la pondrá
delante de Yahveh.
17 Echará luego agua viva en un vaso de barro y, tomando
polvo
del pavimento de la Morada, lo esparcirá sobre el agua.
18 Pondrá el sacerdote a la mujer delante de Yahveh, le
descubrirá la cabeza y pondrá en sus manos la
oblación conmemorativa, o sea, la oblación de los
celos.
El sacerdote tendrá en sus manos las aguas de
maldición y
funestas.
19 Entonces, el sacerdote conjurará a la mujer y le
dirá:
"Si no ha dormido un hombre contigo, si no te has desviado ni manchado
desde que estás bajo la postestad de tu marido,
sé inmune
a estas aguas amargas y funestas.
20 Pero si, estando bajo la potestad de tu marido, te has desviado y te
has manchado, durmiendo con un hombre distinto de tu marido..."
21 El sacerdote entonces proferirá sobre la mujer este
juramento, y dirá el sacerdote a la mujer: "... Que Yahveh
te
ponga como maldición y execración en medio de tu
pueblo,
que haga languidecer tus caderas e infle tu vientre.
22 Que entren estas aguas de maldición en tus
entrañas,
para que inflen tu vientre y hagan languidecer tus caderas." Y la mujer
responderá: "¡Amén, amén!"
23 Después el sacerdote escribirá en una hoja
estas imprecaciones y las borrará con las aguas amargas.
24 Hará beber a la mujer las aguas de maldición y
funestas, y las aguas funestas entrarán en ella para
hacérsele amargas.
25 El sacerdote tomará entonces de la mano de la mujer la
oblación de los celos, mecerá la
oblación delante
de Yahveh y la presentará en el altar.
26 El sacerdote tomará de la oblación un
puñado,
el memorial, y lo quemará sobre el altar, y le
hará beber
a la mujer las aguas.
27 Cuando le haga beber de las aguas, si la mujer está
manchada
y de hecho ha engañado a su marido, cuando entren en ella
las
aguas funestas le serán amargas: se inflará su
vientre,
languidecerán sus caderas y será mujer de
maldición en medio de su pueblo.
28 Pero si la mujer no se ha manchado, sino que es pura,
estará exenta de toda culpa y tendrá hijos.
29 Este es el rito de los celos, para cuando una mujer,
después
de estar bajo la potestad de su marido, se haya desviado y manchado;
30 o para cuando un hombre, atacado de celos, recele de su mujer:
entonces pondrá a su mujer en presencia de Yahveh y el
sacerdote
realizará con ella todo este rito.
31 El marido estará exento de culpa, y la mujer
cargará con la suya.»
Números 6
1 Habló Yahveh a Moisés y le dijo:
2 Diles esto a los israelitas: «Si un hombre o mujer se
decide a hacer voto de nazir, consagrándose a Yahveh,
3 se abstendrá de vino y de bebidas embriagantes. No
beberá vinagre de vino ni de bebida embriagante; tampoco
beberá ningún zumo de uvas, ni comerá
uvas,
frescas o pasas.
4 En todo el tiempo de su nazireato no tomará nada de lo que
se obtiene de la vid, desde el agraz hasta el orujo.
5 En todos los días de su voto de nazireato no
pasará
navaja por su cabeza: hasta cumplirse los días por los que
se
consagró a Yahveh, será sagrado y se
dejará crecer
la cabellera.
6 No se acercará, en todos los días de su
nazireato en honor de Yahveh, a ningún cadáver.
7 Ni por su padre, ni por su madre, ni por su hermano, ni por su
hermana se manchará, en el caso de que murieran, pues lleva
sobre su cabeza el nazireato de su Dios.
8 Todos los días de su nazireato es un consagrado a Yahveh.
9 Si alguien muere de repente junto a él y mancha
así su
cabellera de nazir, se rapará la cabeza el día de
su
purificación, se la rapará el día
séptimo.
10 El día octavo llevará un par de
tórtolas o un
par de pichones al sacerdote, a la entrada de la Tienda del Encuentro.
11 El sacerdote ofrecerá uno en sacrificio por el pecado y
el
otro en holocausto; y expiará por aquel hombre la falta
contraída a causa del muerto. Aquel día
consagrará
su cabeza:
12 se consagrará a Yahveh por todo el tiempo de su nazireato
y
ofrecerá un cordero de un año como sacrificio de
reparación. Los días anteriores son nulos, por
haberse
manchado su cabellera.
13 Este es el rito del nazir, para cuando se cumplan los
días de
su nazireato. Llevado hasta la entrada de la Tienda del Encuentro,
14 presentará su ofrenda a Yahveh: un cordero de un
año,
sin defecto, en holocausto; una cordera de un año, sin
defecto,
en sacrificio por el pecado; un carnero sin defecto como sacrificio de
comunión;
15 un canastillo de panes ázimos de flor de harina amasada
con
aceite y tortas sin levadura untadas en aceite, con sus
correspondientes oblaciones y libaciones.
16 El sacerdote lo presentará delante de Yahveh y
ofrecerá el sacrificio por el pecado y el holocausto del
nazir.
17 Hará con el carnero un sacrificio de comunión
a
Yahveh, junto con el canastillo de ázimos,
ofrecerá luego
el sacerdote la correspondiente oblación y
libación.
18 Entonces el nazir se rapará su cabellera de nazir, a la
entrada de la Tienda del Encuentro; tomara la cabellera de su nazireato
y la echará al fuego que arde debajo del sacrificio de
comunión.
19 El sacerdote tomará un brazuelo, ya cocido, del carnero,
un
pan ázimo del canastillo y una torta sin levadura, y lo
pondrá todo en manos del nazir, una vez que se haya rapado
su
cabellera de nazir.
20 El sacerdote presentará todo ello como ofrenda mecida
delante
de Yahveh. Es cosa santa, pertenece al sacerdote, además del
pecho mecido y de la pierna reservada. Luego el nazir beberá
vino.
21 Ese es el rito del nazir que, además de su nazireato, ha
prometido una ofrenda a Yahveh (aparte de lo que sus posibilidades le
permitan): a tenor del voto que prometió lo
cumplirá
además de lo prescrito para su nazireato.»
22 Habló Yahveh a Moisés y le dijo:
23 Habla a Aarón y a sus hijos y diles:
«Así
habéis de bendecir a los israelitas. Les diréis:
24 Yahveh te bendiga y te guarde;
25 ilumine Yahveh su rostro sobre ti y te sea propicio;
26 Yahveh te muestre su rostro y te conceda la paz.»
27 Que invoquen así mi nombre sobre los israelitas y yo los
bendeciré.»
Números 7
1 El día en que Moisés acabó de montar
la Morada,
la ungió y la consagró con todo su mobiliario,
así
como el altar con todos sus utensilios. Cuando lo hubo ungido y
consagrado,
2 los principales de Israel, jefes de familias, y principales de las
tribus, que habían presidido el censo, hicieron una ofrenda.
3 Pusieron su ofrenda delante de Yahveh: seis carretas cubiertas y doce
bueyes: una carreta por cada dos principales y un buey por cada uno. Lo
presentaron delante de la Morada.
4 Yahveh habló a Moisés y le dijo:
5 «Tómaselos y que presten servicio en la Tienda
del
Encuentro. Dáselos a los levitas, a cada uno
según su
servicio.»
6 Moisés recibió las carretas y los bueyes y se
los dio a los levitas:
7 dos carretas y cuatro bueyes dio a los hijos de Guersón,
según sus servicios;
8 cuatro carretas y ocho bueyes a los hijos de Merarí,
según los servicios que desempeñaban a las
órdenes
de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
9 Pero a los hijos de Quehat no les dio, porque su carga sagrada la
tenían que llevar al hombro.
10 Los principales hicieron la ofrenda de la dedicación del
altar, el día en que fue ungido. Hicieron los principales su
ofrenda delante del altar.
11 Y dijo Yahveh a Moisés: «Que ofrezca un
principal cada
día su ofrenda por la dedicación del
altar.»
12 El que ofreció su ofrenda el primer día fue
Najsón, hijo de Aminadab, de la tribu de Judá.
13 Su ofrenda consistía en una fuente de plata de 130 siclos
de
peso, un acetre de plata de setenta siclos, en siclos del santuario,
ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la
oblación;
14 una naveta de oro de diez siclos, llena de incienso;
15 un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el
holocausto;
16 un chivo para el sacrificio por el pecado;
17 y para el sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco
carneros,
cinco machos cabríos y cinco corderos de un año.
Esa fue
la ofrenda de Najson, hijo de Aminadab.
18 El segundo día ofreció su ofrenda Natanael,
hijo de Suar, principal de Isacar.
19 Su ofrenda consistía en una fuente de plata de 130 siclos
de
peso, un acetre de plata de setenta siclos, en siclos del santuario,
ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la
oblación;
20 una naveta de oro de diez siclos, llena de incienso;
21 un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el
holocausto;
22 un chivo para el sacrificio por el pecado;
23 y para el sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco
carneros,
cinco machos cabríos y cinco corderos de un año.
Esa fue
la ofrenda de Natanael, hijo de Suar.
24 El tercer día, el principal de los hijos de
Zabulón, Eliab, hijo de Jelón.
25 Su ofrenda consistía en una fuente de plata de 130 siclos
de
peso, un acetre de plata de setenta siclos, en siclos del santuario,
ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la
oblación;
26 una naveta de oro de diez siclos, llena de incienso;
27 un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el
holocausto;
28 un chivo para el sacrificio por el pecado;
29 y para el sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco
carneros,
cinco machos cabríos y cinco corderos de un año.
Esa fue
la ofrenda de Eliab, hijo de Jelón.
30 El día cuarto, el principal de los hijos de
Rubén, Elisur, hijo de Sedeur.
31 Su ofrenda consistía en una fuente de plata de 130 siclos
de
peso; un acetre de plata de setenta siclos, en siclos del santuario,
ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la
oblación;
32 una naveta de diez siclos de oro llena de incienso;
33 un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el
holocausto;
34 un chivo para el sacrificio por el pecado;
35 y para el sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco
carneros,
cinco machos cabríos, cinco corderos de un año.
Esa fue
la ofrenda de Elisur, hijo de Sedeur.
36 El día quinto, el principal de los hijos de
Simeón, Selumiel, hijo de Surisadday.
37 Su ofrenda consistía en una fuente de plata de 130 siclos
de
peso, un acetre de plata de setenta siclos, en siclos del santuario,
ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la
oblación;
38 una naveta de oro de diez siclos, llena de incienso;
39 un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el
holocausto;
40 un chivo para el sacrificio por el pecado;
41 y para el sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco
carneros,
cinco machos cabríos y cinco corderos de un año.
Esa fue
la ofrenda de Selumiel, hijo de Surisadday.
42 El día sexto, el principal de los hijos de Gad, Elyasaf,
hijo de Reuel.
43 Su ofrenda consistía en una fuente de plata de 130
siclos; un
acetre de plata de setenta siclos, en siclos del santuario, ambos
llenos de flor de harina amasada con aceite, para la
oblación;
44 una naveta de oro de diez siclos, llena de incienso;
45 un novillo, un carnero y un cordero de un año, para el
holocausto;
46 un chivo para el sacrificio por el pecado;
47 y para el sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco
carneros,
cinco machos cabríos y cinco corderos de un año.
Esa fue
la ofrenda de Elyasaf, hijo de Reuel.
48 El día séptimo, el principal de los hijos de
Efraím, Elisamá, hijo de Ammihud.
49 Su ofrenda consistía en una fuente de plata de 130 siclos
de
peso, un acetre de plata de setenta siclos, en siclos del santuario,
ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la
oblación;
50 una naveta de oro de diez siclos, llena de incienso;
51 un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el
holocausto;
52 un chivo, para el sacrificio por el pecado;
53 y para el sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco
carneros,
cinco machos cabríos y cinco corderos de un año.
Esa fue
la ofrenda de Elisamá, hijo de Ammihud.
54 El día octavo, el principal de los hijos de
Manasés, Gamaliel, hijo de Pedahsur.
55 Su ofrenda consistía en una fuente de plata de 130 siclos
de
peso, un acetre de plata de setenta siclos, en siclos del santuario,
ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la
oblación;
56 una naveta de oro de diez siclos, llena de incienso;
57 un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el
holocausto;
58 un chivo para el sacrificio por el pecado;
59 y para el sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco
carneros,
cinco machos cabríos y cinco corderos de un año.
Esa fue
la ofrenda de Gamaliel, hijo de Pedahsur.
60 El día nono, el principal de los hijos de
Benjamín, Abidán, hijo de Guideoní.
61 Su ofrenda consistía en una fuente de plata de 130 siclos
de
peso, un acetre de plata de setenta siclos, en siclos del santuario,
ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la
oblación;
62 una naveta de oro de diez siclos, llena de incienso;
63 un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el
holocausto;
64 un chivo para el sacrificio por el pecado;
65 y para el sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco
carneros,
cinco machos cabríos y cinco corderos de un año.
Esa fue
la ofrenda de Abidán, hijo de Guideoní.
66 El día décimo, el principal de los hijos de
Dan, Ajiézer, hijo de Ammisadday.
67 Su ofrenda consistía en una fuente de plata de 130 siclos
de
peso, un acetre de plata de setenta siclos, en siclos del santuario,
ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la
oblación;
68 una naveta de oro de diez siclos, llena de incienso;
69 un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el
holocausto;
70 un chivo para el sacrificio por el pecado;
71 y para el sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco
carneros,
cinco machos cabríos y cinco corderos de un año.
Esa fue
la ofrenda de Ajiézer, hijo de Ammisadday.
72 El día undécimo, el principal de los hijos de
Aser, Paguiel, hijo de Okrán.
73 Su ofrenda consistía en una fuente de plata de 130 siclos
de
peso, un acetre de plata de setenta siclos, en siclos del santuario,
ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la
oblación;
74 una naveta de oro de diez siclos, llena de incienso;
75 un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el
holocausto;
76 un chivo para el sacrificio por el pecado;
77 y para el sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco
carneros,
cinco machos cabríos y cinco corderos de un año.
Esa fue
la ofrenda de Paguiel, hijo de Okrán.
78 El día duodécimo, el principal de los hijos de
Neftalí, Ajirá, hijo de Enán.
79 Su ofrenda consistía en una fuente de plata de 130 siclos
de
peso, un acetre de plata de setenta siclos, en siclos del santuario,
ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la
oblación;
80 una naveta de oro de diez siclos, llena de incienso;
81 un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el
holocausto;
82 un chivo para el sacrificio por el pecado;
83 y para el sacrificio de comunión, dos bueyes, cinco
carneros,
cinco machos cabríos y cinco corderos de un año.
Esa fue
la ofrenda de Ajirá, hijo de Enán.
84 Esta fue la ofrenda de los principales de Israel en la
dedicación del altar, el día en que fue ungido:
doce
fuentes de plata, doce acetres de plata y doce navetas de oro.
85 Cada fuente era de 130 siclos, y cada acetre de setenta. Los siclos
de plata de estos objetos eran en total 2.400, en siclos del santuario.
86 Las navetas de oro eran doce, llenas de incienso. Cada naveta era de
diez siclos, en siclos del santuario. Los siclos de oro de las navetas
eran en total 120.
87 El total del ganado para el holocausto, doce novillos, doce
carneros, doce corderos de un año, con sus oblaciones
correspondientes; para el sacrificio por el pecado, doce chivos.
88 El total del ganado para los sacrificios de comunión:
veinticuatro novillos, sesenta carneros, sesenta machos
cabríos
y sesenta corderos de un año. Esas fueron las ofrendas de la
dedicación del altar, una vez que fue ungido.
89 Cuando Moisés entraba en la Tienda del Encuentro para
hablar
con El, oía la voz que le hablaba de lo alto del
propiciatorio
que está sobre el arca del Testimonio, de entre los dos
querubines. Entonces hablabla con El.
Números 8
1 Habló Yahveh a Moisés y le dijo:
2 Habla a Aarón y dile: «Cuando coloques las
lámparas, habrán de alumbrar las siete
lámparas
hacia la parte delantera del candelabro.»
3 Así lo hizo Aarón: colocó las
lámparas en
la parte delantera del candelabro, tal como había mandado
Yahveh
a Moisés.
4 Este candelabro era de oro macizo; desde el pie hasta las flores era
de oro macizo. Hizo el candelabro según el modelo que Yahveh
había mostrado a Moisés.
5 Habló Yahveh a Moisés y le dijo:
6 «Aparta a los levitas del resto de los israelitas y
purifícalos.
7 Para esta purificación harás con ellos de la
siguiente
manera: los rociarás con agua lustral; se
rasurarán ellos
todo el cuerpo, lavarán sus vestidos y así
quedarán purificados.
8 Tomarán luego un novillo, con su correspondiente
oblación de flor de harina amasada con aceite y
tú
tomarás otro novillo como sacrificio por el pecado.
9 Mandarás que se acerquen los levitas a la Tienda del
Encuentro
y convocarás a toda la comunidad de los israelitas.
10 Harás que se acerquen los levitas ante Yahveh, y los
israelitas les impondrán las manos.
11 Entonces Aarón presentará a los levitas como
ofrenda
mecida delante de Yahveh, de parte de los israelitas. Así
quedarán destinados al servicio de Yahveh.
12 Los levitas impondrán sus manos sobre la cabeza de los
novillos y tú ofrecerás uno como sacrificio por
el pecado
y otro en holocausto a Yahveh para expiar por los levitas.
13 Pondrás luego a los levitas delante de Aarón y
de sus
hijos y los presentarás como ofrenda mecida a Yahveh.
14 Así separarás a los levitas del resto de los
israelitas para que me pertenezcan.
15 Después comenzarán los levitas a servir en la
Tienda
del Encuentro. Los purificarás y los presentarás
como
ofrenda mecida,
16 porque son «donados», son donados a
mí, de entre
los israelitas, en lugar de todos los que abren el seno materno, de
todos los primogénitos; los he tomado para mí de
entre
los demás israelitas.
17 Porque míos son todos los primogénitos entre
los
israelitas, igual de hombres que de ganados: me los consagré
el
día que heri a todos los primogénitos en Egipto.
18 Y tomé a los levitas para sustituir a todos los
primogénitos de los israelitas.
19 Yo cedo los levitas, como «donados», a
Aarón y a
sus hijos, de entre los israelitas, para que presten el servicio, en
nombre de los israelitas, en la Tienda del Encuentro, y para expiar por
los israelitas de manera que ningún israelita incurra en
castigo
por acercarse al Santuario.»
20 Moisés y Aarón y toda la comunidad de los
israelitas
hicieron con los levitas conforme había mandado Yahveh a
Moisés; así hicieron con ellos los israelitas.
21 Los levitas se purificaron, lavaron sus vestidos, y Aarón
los
presentó como ofrenda mecida delante de Yahveh; y
Aarón
hizo expiación por ellos para purificarlos.
22 Después de lo cual entraron los levitas a prestar
servicio en
la Tienda del Encuentro en presencia de Aarón y de sus
hijos.
Según había mandado Yahveh a Moisés
acerca de los
levitas, así hicieron con ellos.
23 Habló Yahveh a Moisés y le dijo:
24 «Esto es lo referente a los levitas. De veinticinco
años para arriba entrará al servicio de la Tienda
del
Encuentro,
25 y desde los cincuenta años cesará en el
servicio; no servirá ya más.
26 Ayudará a sus hermanos en la Tienda del Encuentro en el
desempeño de su ministerio, mas no prestará
servicio.
Así harás con los levitas en lo tocante a sus
funciones.»
Números 9
1 Habló Yahveh a Moisés, en el desierto del
Sinaí,
el año segundo de la salida de Egipto, el mes primero, y le
dijo:
2 «Que los israelitas celebren la Pascua a su tiempo.
3 La celebrarán el día catorce de este mes, entre
dos
luces, al tiempo debido. La celebrarán según
todos sus
preceptos y normas.»
4 Moisés dijo a los israelitas que celebraran la Pascua.
5 La celebraron en el desierto del Sinaí, el primer mes, el
día catorce del mes, entre dos luces. Según
había
mandado Yahveh a Moisés lo hicieron los israelitas.
6 Pero sucedió que algunos hombres estaban impuros por
contacto
de cadáver humano y no podían celebrar la Pascua
aquel
día. Se presentaron a Moisés y Aarón
el mismo
día
7 y les dijeron: «Estamos impuros por contacto de
cadáver
humano. ¿Por qué hemos de quedar excluidos de
presentar
la ofrenda a Yahveh a su tiempo con los demás
israelitas?»
8 Moisés les respondió: «Esperad, que
voy a consultar lo que os manda Yahveh.»
9 Yahveh habló a Moisés y le dijo:
10 «Diles a los israelitas: Si uno de vosotros o de vuestros
descendientes está impuro por cadáver, o
está de
viaje en tierra lejana, también celebrará la
Pascua en
honor de Yahveh.
11 La celebrarán el mes segundo, el día catorce,
entre
dos luces. La comerán con panes ázimos y hierbas
amargas.
12 No dejarán nada para la mañana, ni le
quebrantarán ningún hueso. Según todo
el ritual de
la Pascua la celebrarán.
13 Pero el que, encontrándose puro y no habiendo estado de
viaje, deje de celebrar la Pascua, ese tal será extirpado de
su
pueblo. Ese hombre cargará con su pecado, por no haber
presentado la ofrenda a Yahveh a su tiempo.
14 Y si un forastero reside entre vosotros y celebra la Pascua en honor
de Yahveh, la celebrará según los preceptos y
normas de
la Pascua. Uno mismo será el ritual para vosotros, tanto
para el
forastero como para el nativo del país.»
15 El día en que se erigió la Morada, la Nube
cubrió la Morada, la Tienda del Testimonio. Por la tarde se
quedaba sobre la Morada, con aspecto de fuego, hasta la
mañana.
16 Así sucedía permanentemente: la Nube la
cubría y por la noche tenía aspecto de fuego.
17 Cuando se levantaba la Nube de encima de la Tienda, los israelitas
levantaban el campamento, y en el lugar en que se paraba la Nube,
acampaban los israelitas.
18 A la orden de Yahveh partían los israelitas y a la orden
de
Yahveh acampaban. Quedaban acampados todos los días que la
Nube
estaba parada sobre la Morada.
19 Si se detenía la Nube muchos días sobre la
Morada, los
israelitas cumplían con el culto de Yahveh y no
partían.
20 En cambio, si la Nube estaba sobre la Morada pocos días,
a la
orden de Yahveh acampaban y a la orden de Yahveh partían.
21 Si la Nube estaba sobre la Morada sólo de la noche a la
mañana, y por la mañana se alzaba, ellos
partían.
Si estaba un día y una noche y luego se elevaba,
partían.
22 Si, en cambio, se detenía sobre la Morada dos
días, o
un mes, o un año, reposando sobre ella, los israelitas se
quedaban en el campamento y no partían; pero en cuanto se
elevaba, partían.
23 A la orden de Yahveh acampaban y a la orden de Yahveh
movían
el campamento. Rendían culto a Yahveh, según la
orden de
Yahveh transmitida por Moisés.
Números 10
1 Habló Yahveh a Moisés y le dijo:
2 «Hazte dos trompetas: las harás de plata maciza.
Te
servirán para convocar a la comunidad y dar la
señal de
mover el campamento.
3 Cuando suenen las dos, se reunirá junto a ti toda la
comunidad, a la entrada de la Tienda del Encuentro.
4 Pero cuando suene una sola, se reunirán contigo los
principales, jefes de millares de Israel.
5 Cuando toquéis a clamoreo, partirán los que
acampan a oriente.
6 Cuando toquéis a clamoreo por segunda vez,
partirán los
campamentos que acampan al mediodía, Tocaréis a
clamoreo
para partir;
7 en cambio, para congregar la asamblea, tocaréis sin
clamoreo.
8 Los hijos de Aarón, los sacerdotes, serán los
que
toquen las trompetas: este serán un decreto perpetuo para
vosotros y para vuestra descendencia.
9 Cuando, ya en vuestra tierra, partáis para el combate
contra
un enemigo que os oprime, tocaréis las trompetas a clamoreo;
así se acordará Yahveh, vuestro Dios, de
vosotros, y
seréis librados de vuestros enemigos.
10 En vuestros días de fiesta, solemnidades, neomenias,
tocaréis las trompetas durante vuestros holocaustos y
sacrificios de comunión. Así haréis
que vuestro
Dios se acuerde de vosotros. Yo, Yahveh, vuestro Dios.»
11 El año segundo, el mes segundo, el día veinte
del mes,
se levantó la Nube de encima de la Morada del Testimonio,
12 y los israelitas partieron, en orden de marcha, del desierto del
Sinaí. La nube se detuvo en el desierto de Parán.
13 Partieron en vanguardia según la orden que Yahveh
había dado a Moisés:
14 la bandera del campamento de los hijos de Judá en primer
lugar, por cuerpos de ejército. Al frente de su tropa, iba
Najsón, hijo de Aminadab;
15 al frente de la tropa de la tribu de los hijos de Isacar, Natanael,
hijo de Suar;
16 al frente de la tropa de la tribu de los hijos de
Zabulón, Eliab, hijo de Jelón.
17 Entonces fue desmontada la Morada y partieron los hijos de Guerson y
los hijos de Merarí, llevando la Morada.
18 Partió luego la bandera del campamento de
Rubén, por
cuerpos de ejército: al frente de su tropa iba Elisur, hijo
de
Sedeur;
19 al frente de la tropa de la tribu de los hijos de Simeón,
Selumiel, hijo de Surisadday;
20 al frente de la tropa de la tribu de los hijos de Gad, Elyasaf, hijo
de Reuel.
21 Entonces partieron los quehatitas, que llevaban el santuario (la
Morada se montaba antes de que llegaran).
22 Partió luego la bandera del campamento de los hijos de
Efraím, por cuerpos de ejército; al frente de su
tropa
iba Elisamá, hijo de Ammihud.
23 Al frente de la tropa de la tribu de los hijos de
Manasés, Gamaliel, hijo de Pedahsur;
24 al frente de la tropa de la tribu de los hijos de
Benjamín, Abidán, hijo de Guideoní.
25 Luego, cerrando la marcha de todos los campamentos,
partió la
bandera del campamento de los hijos de Dan, por cuerpos de
ejército. Al frente de su tropa iba Ajiézer, hijo
de
Ammisadday;
26 al frente de la tropa de la tribu de los hijos de Aser, Paguiel,
hijo de Okrán;
27 al frente de la tropa de la tribu de los hijos de
Neftalí, Ajirá, hijo de Enán.
28 Este fue el orden de marcha de los israelitas, repartidos en cuerpos
de ejército. Y así partieron.
29 Dijo Moisés a Jobab, hijo de Reuel el madianito, suegro
de
Moisés: «Nosotros partimos para el lugar del que
ha dicho
Yahveh: Os lo daré. Ven con nosotros y te trataremos bien,
porque Yahveh ha prometido bienestar a Israel.»
30 El respondió: «No iré, sino que me
volveré a mi tierra y a mi parentela.»
31 Moisés insistió: «Por favor, no os
dejes;
tú conoces los sitios donde acampar en el desierto;
tú
serás nuestros ojos.
32 Si vienes con nosotros, te haremos partícipe del
bienestar con que Yahveh nos va a favorecer.»
33 Partieron del monte de Yahveh para hacer tres jornadas. El arca de
la alianza de Yahveh iba delante de ellos los tres días de
camino, buscándoles donde hacer alto.
34 La Nube de Yahveh iba de día sobre ellos, desde que
dejaron el campamento.
35 Cuando partía el arca, decía
Moisés:
«Levántate, Yahveh, que tus enemigos se dispersen,
huyan
delante de ti los que te odian.»
36 Y cuando se detenía, decía: «Vuelve,
Yahveh, a las miríadas de Israel.»
Números 11
1 El pueblo profería quejas amargas a los oídos
de
Yahveh, y Yahveh lo oyó. Se encendió su ira y
ardió un fuego de Yahveh entre ellos y devoró un
extremo
del campamento.
2 El pueblo clamó a Moisés y Moisés
intercedió ante Yahveh, y el fuego se apagó.
3 Por eso se llamó aquel lugar Taberá, porque
había ardido contra ellos el fuego de Yahveh.
4 La chusma que se había mezclado al pueblo se
dejó
llevar de su apetito. También los israelitas volvieron a sus
llantos diciendo: «¿Quién nos
dará carne
para comer?
5 ¡Cómo nos acordamos del pescado que
comíamos de
balde en Egipto, y de los pepinos, melones, puerros, cebollas y ajos!
6 En cambio ahora tenemos el alma seca. No hay de nada. Nuestros ojos
no ven más que el maná.»
7 El maná era como la semilla del cilantro; su aspecto era
como el del bedelio.
8 El pueblo se desparramaba para recogerlo; lo molian en la muela o lo
majaban en el mortero; luego lo cocían en la olla y
hacían con él tortas. Su sabor era parecido al de
una
torta de aceite.
9 Cuando, por la noche, caía el rocío sobre el
campamento, caía también sobre él el
maná.
10 Moisés oyó llorar al pueblo, cada uno en su
familia, a
la puerta de su tienda. Se irritó mucho la ira de Yahveh. A
Moisés le pareció mal,
11 y le dijo a Yahveh: «¿Por qué tratas
mal a tu
siervo? ¿Por qué no he hallado gracia a tus ojos,
para
que hayas echado sobre mí la carga de todo este pueblo?
12 ¿Acaso he sido yo el que ha concebido a todo este pueblo
y lo
ha dado a luz, para que me digas: "Llévalo en tu regazo,
como
lleva la nodriza al niño de pecho, hasta la tierra que
prometí con juramento a sus padres?"
13 ¿De dónde voy a sacar carne para
dársela a todo
este pueblo, que me llora diciendo: Danos carne para comer?
14 No puedo cargar yo solo con todo este pueblo: es demasiado pesado
para mí.
15 Si vas a tratarme así, mátame, por favor, si
he
hallado gracia a tus ojos, para que no vea más mi
desventura.»
16 Yahveh respondió a Moisés:
«Reúneme
setenta ancianos de Israel, de los que sabes que son ancianos y
escribas del pueblo. Llévalos a la Tienda del Encuentro y
que
estén allí contigo.
17 Yo bajaré a hablar contigo; tomaré parte del
espíritu que hay en ti y lo pondré en ellos, para
que
lleven contigo la carga del pueblo y no la tengas que llevar
tú
solo.
18 «Y al pueblo le dirás: Santificaos para
mañana,
que vais a comer carne, ya que os habéis lamentado a
oídos de Yahveh, diciendo: "¿Quién nos
dará
carne para comer? Mejor nos iba en Egipto." Pues Yahveh os va a dar
carne, y comeréis.
19 No un día, ni dos, ni cinco, ni diez ni veinte la
comeréis,
20 sino un mes entero, hasta que os salga por las narices y os
dé náuseas, pues habéis rechazado a
Yahveh, que
está en medio de vosotros, y os habéis lamentado
en su
presencia, diciendo: ¿Por qué salimos de
Egipto?»
21 Moisés respondió: «El pueblo en que
estoy cuenta
600.000 de a pie, ¿y tú dices que les
darás carne
para comer un mes entero?
22 Aunque se mataran para ellos rebaños de ovejas y bueyes,
¿bastaría acaso? Aunque se juntaran todos los
peces del
mar ¿habría suficiente?»
23 Pero Yahveh respondió a Moisés:
«¿Es
acaso corta la mano de Yahveh? Ahora vas a ver si vale mi palabra o
no.»
24 Salió Moisés y transmitió al pueblo
las
palabras de Yahveh. Luego reunió a setenta ancianos del
pueblo y
los puso alrededor de la Tienda.
25 Bajó Yahveh en la Nube y le habló. Luego
tomó
algo del espíritu que había en él y se
lo dio a
los sententa ancianos. Y en cuanto reposó sobre ellos el
espíritu, se pusieron a profetizar, pero ya no volvieron a
hacerlo más.
26 Habían quedado en el campamento dos hombres, uno llamado
Eldad y el otro Medad. Reposó también sobre ellos
el
espíritu, pues aunque no habían salido a la
Tienda, eran
de los designados. Y profetizaban en el campamento.
27 Un muchacho corrió a anunciar a Moisés:
«Eldad y
Medad están profetizando en el campamento.»
28 Josué, hijo de Nun, que estaba al servicio de
Moisés
desde su mocedad, respondió y dijo: «Mi
señor
Moisés, prohíbeselo.»
29 Le respondió Moisés: «¿Es
que
estás tú celoso por mí?
¡Quién me
diera que todo el pueblo de Yahveh profetizara porque Yahveh les daba
su espíritu!»
30 Luego Moisés volvió al campamento con los
ancianos de Israel.
31 Se alzó un viento, enviado por Yahveh, que hizo pasar
codornices del lado del mar, y las extendió sobre el
campamento,
en una extensión de una jornada de camino a uno y otro lado
alrededor del campamento, y a una altura de dos codos por encima del
suelo.
32 El puebblo se dedicó todo aquel día y toda la
noche y
todo el día siguiente a capturar las codornices. El que
menos,
reunió diez modios, y las tendieron alrededor del
campamento.
33 Y todavía tenían la carne entre los dientes,
todavía la estaban masticando, cuando se encendió
la ira
de Yahveh contra el pueblo, y lo hirió Yahveh con una plaga
muy
grande.
34 Se llamó a aquel lugar Quibrot Hattaavá,
porque allí sepultaron a la muchedumbre de glotones.
35 De Quibrot Hattaavá partió el pueblo hacia
Jaserot, y acamparon en Jaserot.
Números 12
1 María y Aarón murmuraron contra
Moisés por causa
de la mujer kusita que había tomado por esposa: por haberse
casado con una kusita.
2 Decían: «¿Es que Yahveh no ha hablado
más
que con Moisés? ¿No ha hablado también
con
nosotros?» Y Yahveh lo oyó.
3 Moisés era un hombre muy humilde, más que
hombre alguno sobre la haz de la tierra.
4 De improviso, Yahveh dijo a Moisés, a Aarón y a
María: «Salid los tres a la Tienda del
Encuentro.» Y
salieron los tres.
5 Bajó Yahveh en la columna de Nube y se quedó a
la
puerta de la Tienda. Llamó a Aarón y a
María y se
adelantaron los dos.
6 Dijo Yahveh: «Escuchad mis palabras: Si hay entre vosotros
un
profeta, en visión me revelo a él, y hablo con
él
en sueños.
7 No así con mi siervo Moisés: él es
de toda confianza en mi casa;
8 boca a boca hablo con él, abiertamente y no enigmas, y
contempla la imagen de Yahveh. ¿Por qué, pues,
habéis osado hablar contra mi siervo
Moisés?»
9 Y se encendió la ira de Yahveh contra ellos. Cuando se
marchó,
10 y la Nube se retiró de encima de la Tienda, he
aquí
que María estaba leprosa, blanca como la nieve.
Aarón se
volvió hacia María y vio que estaba leprosa.
11 Y dijo Aarón a Moisés:
«Perdón,
Señor mío, no cargues sobre nosotros el pecado
que
neciamente hemos cometido.
12 Por favor, que no sea ella como quien nace muerto del seno de su
madre, con la carne medio consumida.»
13 Moisés clamó a Yahveh diciendo: «Oh
Dios, cúrala, por favor.»
14 Yahveh respondió a Moisés: «Si tu
padre le
hubiera escupido al rostro, ¿no tendría que pasar
siete
días de vergüenza? Que quede siete días
fuera del
campamento y luego sea admitida otra vez.
15 María quedó siete días excluida del
campamento.
Pero el pueblo no partió hasta que ella se
reintegró.
16 Después el pueblo partió de Jaserot y
acamparon en el desierto de Parán.
Números 13
1 Yahveh habló a Moisés y le dijo:
2 «Envía algunos hombres, uno por cada tribu
paterna, para
que exploren la tierra de Canaán que voy a dar a los
israelitas.
Que sean todos principales entre ellos.»
3 Los envió Moisés, según la orden de
Yahveh,
desde el desierto de Parán: todos ellos eran jefes de los
israelitas.
4 Sus nombres eran éstos: por la tribu de Rubén,
Sammúa, hijo de Zakkur;
5 por la tribu de Simeón, Safat, hijo de de Jorí;
6 por la tribu de Judá, Caleb, hijo de Yefunné;
7 por la tribu de Isacar, Yigal, hijo de José;
8 por la tribu de Efraím, Hosea, hijo de Nun;
9 por la tribu de Benjamín, Paltí, hijo de
Rafú;
10 por la tribu de Zabulón, Gaddiel, hijo de
Sodí;
11 por la tribu de José: por la tribu de Manasés,
Gaddí, hijo de Susí;
12 por la tribu de Dan, Ammiel, hijo de Guemalí;
13 por la tribu de Aser, Setur, hijo de Miguel;
14 por la tribu de Neftalí, Najbí, hijo de
Vafsí;
15 por la tribu de Gad, Gueuel, hijo de Makí.
16 Esos son los nombres de los que envió Moisés a
explorar el país. Pero a Hosea, hijo de Nun,
Moisés le
llamo Josué.
17 Moisés los envió a explorar el país
de
Canaán, y les dijo: «Subid ahí al
Négueb y
después subiréis a la montaña.
18 Reconoced el país, a ver qué tal es, y el
pueblo que
lo habita, si es fuerte o débil, escaso o numeroso;
19 y qué tal es el país en que viven, bueno o
malo;
cómo son las ciudades en que habitan, abiertas o
fortificadas;
20 y cómo es la tierra, fértil o pobre, si tiene
árboles o no. Tened valor y traed algunos productos del
país.» Era el tiempo de las primeras uvas.
21 Subieron y exploraron el país, desde el desierto de Sin
hasta Rejob, a la Entrada de Jamat.
22 Subieron por el Négueb y llegaron hasta
Hebrón, donde
residían Ajimán, Sesay y Talmay, los
descendientes de
Anaq. Hebrón había sido fundada siete
años antes
que Tanis de Egipto.
23 Llegaron al Valle de Eskol y cortaron allí un sarmiento
con
un racimo de uva, que transportaron con una pértiga entre
dos, y
también granadas e higos.
24 Al lugar aquél se le llamó Valle de Eskol, por
el racimo que cortaron allí los israelitas.
25 Al cabo de cuarenta días volvieron de explorar la tierra.
26 Fueron y se presentaron a Moisés, a Aarón y a
toda la
comunidad de los israelitas, en el desierto de Parán, en
Cadés. Les hicieron una relación a ellos y a toda
la
comunidad, y les mostraron los productos del país.
27 Les contaron lo siguiente: «Fuimos al país al
que nos
enviaste, y en verdad que mana leche y miel; éstos son sus
productos.
28 Sólo que el pueblo que habita en el país es
poderoso;
las ciudades, fortificadas y muy grandes; hasta hemos visto
allí
descendientes de Anaq.
29 El amalecita ocupa la región del Négueb; el
hitita, el
amorreo y el jebuseo ocupan la montaña; el cananeo, la
orilla
del mar y la ribera del Jordán.»
30 Caleb acalló al pueblo delante de Moisés,
diciendo:
«Subamos, y conquistaremos el país, porque sin
duda
podremos con él.»
31 Pero los hombres que habían ido con él
dijeron:
«No podemos subir contra ese pueblo, porque es más
fuerte
que nosotros.»
32 Y empezaron a hablar mal a los israelitas del país que
habían explorado, diciendo: «El país
que hemos
recorrido y explorado es un país que devora a sus propios
habitantes. Toda la gente que hemos visto allí es gente
alta.
33 Hemos visto también gigantes, hijos de Anaq, de la raza
de
los gigantes. Nosotros nos teníamos ante ellos como
saltamontes,
y eso mismo les parecíamos a ellos.»
Números 14
1 Entonces toda la comunidad alzó la voz y se puso a gritar;
y la gente estuvo llorando aquella noche.
2 Luego murmuraron todos los israelitas contra Moisés y
Aarón, y les dijo toda la comunidad:
«¡Ojalá
hubiéramos muerto en Egipto! Y si no,
¡ojalá
hubiéramos muerto en el desierto!
3 ¿Por qué Yahveh nos trae a este país
para
hacernos caer a filo de espada y que nuestras mujeres y
niños
caigan en cautiverio? ¿No es mejor que volvamos a
Egipto?»
4 Y se decían unos a otros: «Nombremos a uno jefe
y volvamos a Egipto.»
5 Moisés y Aarón cayeron rostro en tierra delante
de toda la asamblea de la comunidad de los israelitas.
6 Pero Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de
Yefunné, que
eran de los que habían explorado el país,
rasgaron sus
vestiduras
7 y dijeron a toda la comunidad de los israelitas: «La tierra
que hemos recorrido y explorado es muy buena tierra.
8 Si Yahveh nos es favorable, nos llevará a esa tierra y nos
la entregará. Es una tierra que mana leche y miel.
9 No os rebeléis contra Yahveh, ni temáis a la
gente del
país, porque son pan comido. Se ha retirado de ellos su
sombra,
y en cambio Yahveh está con nosotros. No tengáis
miedo.»
10 Toda la comunidad hablaba de apedrearlos, cuando la gloria de Yahveh
se apareció en la Tienda del Encuentro, a todos los
israelitas.
11 Y dijo Yahveh a Moisés: «¿Hasta
cuándo me
va a despreciar este pueblo? ¿Hasta cuándo van a
desconfiar de mí, con todas las señales que he
hecho
entre ellos?
12 Los heriré de peste y los desheredaré. Pero a
ti te
convertiré en un pueblo más grande y poderoso que
ellos.»
13 Moisés respondió a Yahveh: «Pero los
egipcios
saben muy bien que, con tu poder, sacaste a este pueblo de en medio de
ellos.
14 Se lo han contado a los habitantes de este país. Estos se
han
enterado de que tú, Yahveh, estás en medio de
este
pueblo, y te das a ver cara a cara; de que tú, Yahveh,
permaneces en tu Nube sobre ellos, y caminas delante de ellos de
día en la columna de Nube, y por la noche en la columna de
fuego.
15 Si haces perecer a este pueblo como un solo hombre, dirán
los pueblos que han oído hablar de ti:
16 Yahveh, como no ha podido introducir a ese pueblo en la tierra que
les había prometido con juramento, los ha matado en el
desierto."
17 Muestra, pues, ahora tu poder, mi Señor, como prometiste
diciendo:
18 Yahveh es tardo a la cólera y rico en bondad, tolera
iniquidad y rebeldía; aunque nada deja sin castigo,
castigando
la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta
generación."
19 Perdona, pues, la iniquidad de este pueblo conforme a la grandeza de
tu bondad, como has soportado a este pueblo desde Egipto hasta
aquí.»
20 Dijo Yahveh: «Le perdono, según tus palabras.
21 Pero, vivo yo y la gloria de Yahveh llena toda la tierra,
22 que ninguno de los que han visto mi gloria y las señales
que
he realizado en Egipto y en el desierto, que me han puesto a prueba ya
diez veces y no han escuchado mi voz,
23 verá la tierra que prometí con juramento a sus
padres.
No la verá ninguno de los que me han despreciado.
24 Pero a mi siervo Caleb, ya que fue animado de otro
espíritu y
me obedeció puntualmente, le haré entrar en la
tierra
donde estuvo, y su descendencia la poseerá.
25 El amalecita y el cananeo habitan en el llano. Mañana,
volveos y partid para el desierto, camino del mar de Suf.»
26 Yahveh habló a Moisés y Aarón y
dijo:
27 «¿Hasta cuándo esta comunidad
perversa, que
está murmurando contra mí? He oído las
quejas de
los israelitas, que están murmurando contra mí.
28 Diles: Por mi vida - oráculo de Yahveh - que he de hacer
con
vosotros lo que habéis hablado a mis oídos.
29 Por haber murmurado contra mí, en este desierto
caerán
vuestros cadáveres, los de todos los que fuisteis revistados
y
contados, de veinte años para arriba.
30 Os juro que no entraréis en la tierra en la que, mano en
alto, juré estableceros. Sólo a Caleb, hijo de
Yefunné y a Josué, hijo de Nun,
31 y a vuestros pequeñuelos, de los que dijisteis que
caerían en cautiverio, los introduciré, y
conocerán la tierra que vosotros habéis
despreciado.
32 Vuestros cadáveres caerán en este desierto,
33 y vuestros hijos serán nómadas cuarenta
años en
el desierto, cargando con vuestra infidelidad, hasta que no falte uno
solo de vuestros cadáveres en el desierto.
34 Según el número de los días que
empleasteis en
explorar el país, cuarenta días,
cargaréis
cuarenta años con vuestros pecados, un año por
cada
día. Así sabréis lo que es apartarse
de mí.
35 Yo, Yahveh, he hablado. Eso es lo que haré con toda esta
comunidad perversa, amotinada contra mí. En este desierto no
quedará uno: en él han de morir.»
36 Los hombres que había enviado Moisés a
explorar la
tierra, que al volver habían incitado a toda la comunidad a
murmurar contra él, poniéndose a hablar mal del
país,
37 aquellos hombres que habían hablado mal del
país, cayeron muertos delante de Yahveh.
38 En cambio, Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de
Yefunné, sobrevivieron de entre los hombres que
habían
ido a explorar la tierra.
39 Refirió Moisés estas palabras a todos los
israelitas y se afligió mucho el pueblo.
40 Madrugaron y subieron a la cumbre del monte, diciendo:
«Vamos
a subir a ese lugar respecto del cual ha dicho Yahveh que hemos
pecado.»
41 Moisés les respondió:
«¿Por qué
hacéis eso, pasando por encima de la orden de Yahveh? Eso no
tendrá buen éxito.
42 No subáis, porque Yahveh no está en medio de
vosotros,
no vayáis a ser derrotados frente a vuestros enemigos.
43 Porque el amalecita y el cananeo están allí
contra
vosotros, y caeréis a filo de espada, pues
después de
haber abandonado vosotros a Yahveh, Yahveh no está con
vosotros.»
44 Pero ellos se obstinaron en subir a la cumbre del monte. Ni el arca
de la alianza de Yahveh, ni Moisés se movieron del
campamento.
45 Bajaron los amalecitas y los cananeos que habitaban en aquella
montaña, los batieron y los destrozaron hasta llegar a
Jormá.
Números 15
1 Habló Yahveh a Moisés y le dijo:
2 «Habla a los israelitas y diles: Cuando entréis
en la tierra que yo os daré por morada,
3 y ofrezcáis manjares abrasados a Yahveh en holocausto o
sacrificio, para cumplir un voto, o como ofrenda voluntaria o con
acasión de vuestras fiestas, ofreciendo así, de
vuestros
bueyes u ovejas, calmante aroma para Yahveh,
4 el oferente presentará, para su ofrenda a Yahveh, una
oblación de una décima de flor de harina amasada
con un
cuarto de sextario de aceite.
5 Harás una libación de un cuarto de sextario de
vino por
cada cordero, además del holocausto o sacrificio.
6 Si es un carnero, la oblación será de dos
décimas de flor de harina amasada con un tercio de sextario
de
aceite,
7 y la libación, de un tercio de sextario de vino, que
ofrecerás como calmante aroma para Yahveh.
8 Y si ofreces a Yahveh un novillo en holocausto o sacrificio, para
cumplir un voto, o como sacrificio de comunión,
9 se ofrecerá además del novillo una
oblación de
tres décimas de flor de harina amasada con medio sextario de
aceite,
10 y una libación de medio sextario de vino, como manjar
abrasado de calmante aroma para Yahveh.
11 Así se hará con nada novillo y con las reses
menores, cordero o cabrito.
12 Haréis así con cada uno de los que
inmoléis, con tantos como hubiere.
13 Así hará todo hombre de vuestro pueblo, cuando
ofrezca un manjar abrasado como calmante aroma para Yahveh.
14 Si reside entre vosotros o entre vuestros descendientes un
forastero, y ofrece un manjar abrasado como calmante aroma para Yahveh,
lo mismo que vosotros hará
15 la asamblea. No habrá más que una norma para
vosotros
y para el forastero residente. Es decreto perpetuo para vuestros
descendientes: igual será delante de Yahveh para vosotros
que
para el forastero.
16 Una sola ley y una sola norma regirá para vosotros y para
el forastero que reside entre vosotros.»
17 Yahveh habló así a Moisés:
18 «Habla a los israelitas y diles: Cuando entréis
en la tierra a la que os voy a llevar,
19 y comáis el pan del país,
reservaréis primero la ofrenda para Yahveh.
20 Como primicias de vuestra molienda reservaréis como
ofrenda
una torta; la reservaréis igual que se hace en la era.
21 Reservaréis a Yahveh una ofrenda de las primicias de
vuestra molienda, por todas vuestras generaciones.
22 «Cuando por inadvertencia no cumpláis alguno de
estos preceptos que Yahveh ha comunicado a Moisés,
23 algo de lo que os ha mandado Yahveh por medio de Moisés,
desde que Yahveh lo ordenó en adelante, por todas vuestras
generaciones,
24 en el caso de que la inadvertencia se haya cometido por descuido de
la comunidad, toda la comunidad ofrecerá un novillo en
holocausto, como calmante aroma para Yahveh, con su correspondiente
oblación y libación según costumbre, y
un macho
cabrío en sacrificio por el pecado.
25 El sacerdote expiará por toda la comunidad de los
israelitas,
y se les perdonará, porque ha sido un descuido. Cuando
presenten
sus ofrendas, como manjar abrasado a Yahveh, y su sacrificio por el
pecado delante de Yahveh por su descuido,
26 se le perdonará a la comunidad de los israelitas y al
forastero que reside entre ellos, pues el pueblo entero lo ha hecho por
inadvertencia.
27 En el caso de que una sola persona haya pecado por inadvertencia,
ofrecerá en sacrificio por el pecado una cabrita de un
año.
28 El sacerdote expiará delante de Yahveh por la persona que
se
ha descuidado con ese pecado de inadvertencia; cuando se haga
expiación por ella, se le perdonará,
29 lo mismo al ciudadano israelita que al forastero residente entre
vosotros: no tendréis más que una sola ley para
el que
obra por inadvertencia.
30 Pero el que obra con descaro, sea ciudadano o forastero, ultraja a
Yahveh. Tal individuo será extirpado de su pueblo,
31 por haber despreciado la palabra de Yahveh, quebrantado su mandato.
Será exterminado tal individuo: su pecado pesa sobre
él.»
32 Cuando los israelitas estaban en el desierto, se encontró
a
un hombre que andaba buscando leña en día de
sábado.
33 Los que lo encontraron buscando leña, lo presentaron a
Moisés, a Aarón y a toda la comunidad.
34 Le pusieron bajo custodia, porque no estaba determinado lo que
había que hacer con él.
35 Yahveh dijo a Moisés: «Que muera ese hombre.
Que lo apedree toda la comunidad fuera del campamento.»
36 Lo sacó toda la comunidad fuera del campamento y lo
apedrearon hasta que murió, según
había mandado
Yahveh a Moisés.
37 Yahveh dijo a Moisés:
38 «Habla a los israelitas y diles que ellos y sus
descendientes
se hagan flecos en los bordes de sus vestidos, y pongan en el fleco de
sus vestidos un hilo de púrpura violeta.
39 Tendréis, pues flecos para que, cuando los
veáis, os
acordéis de todos los preceptos de Yahveh. Así
los
cumpliréis y no seguiréis los caprichos de
vuestros
corazones y de vuestros ojos, que os han arrastrado a prostituiros.
40 Así os acordaréis de todos mis mandamientos y
los
cumpliréis, y seréis hombres consagrados a
vuestro Dios.
41 Yo, Yahveh, vuestro Dios, que os saqué de Egipto para ser
Dios vuestro. Yo, Yahveh, vuestro Dios.
Números 16
1 Coré, hijo de Yishar, hijo de Quehat, hijo de
Leví,
Datán y Abirón, hijos de Eliab, y On, hijo de
Pélet, hijos de Rubén, se enorgullecieron,
2 y se alzaron contra Moisés junto con 250 israelitas,
principales de la comunidad, distinguidos en la asamblea, personajes
famosos.
3 Se amotinaron contra Moisés y Aarón y les
dijeron:
«Esto ya pasa de la raya. Toda la comunidad entera, todos
ellos
están consagrados y Yahveh está en medio de
ellos.
¿Por qué, pues, os encumbráis por
encima de la
asamblea de Yahveh?»
4 Lo oyó Moisés y cayó rostro en
tierra.
5 Dijo luego a Coré y a toda su cuadrilla:
«Mañana
por la mañana hará saber Yahveh quién
es el suyo,
quién es el consagrado y le dejará acercarse. Al
que
Yahveh haya elegido le dejará acercarse.
6 Mirad, pues, lo que habéis de hacer: Tomad los incensarios
de Coré y de toda su cuadrilla,
7 ponedles fuego y mañana les echaréis incienso
ante
Yahveh. Aquel a quien elija Yahveh, será el consagrado;
¡esto ya pasa de la raya, hijos de
Leví!»
8 Dijo Moisés a Coré:
«Oídme, hijos de Leví.
9 ¿Os parece poco que el Dios de Israel os haya apartado de
la
comunidad de Israel para ponerlos junto a sí, prestar el
servicio a la Morada de Yahveh y estar al frente de la comunidad
atendiendo al culto en lugar de ella?
10 Te ha puesto junto a sí, a ti y a todos tus hermanos, los
hijos de Leví, y ¡todavía se os ha
antojado el
sacerdocio!
11 Por eso, contra Yahveh os habéis amotinado, tú
y toda
tu cuadrilla; porque ¿quién es Aarón,
para que
murmuréis contra él?»
12 Mandó Moisés llamar a Datán y
Abirón,
hijos de Eliab. Pero ellos respondieron: «No queremos ir.
13 ¿Te parece poco habernos sacado de una tierra que mana
leche
y miel para hacernos morir en el desierto, que todavía te
eriges
como príncipe sobre nosotros?
14 No nos has traído a ningún país que
mana leche
y miel, ni nos has dado una herencia de campos y vergeles.
¿Pretendes cegar los ojos de estos hombres? ¡No
iremos!»
15 Moisés se enojó mucho y dijo a Yahveh:
«No mires
a su oblación. Yo no les he quitado ni un solo asno, ni le
he
hecho mal a ninguno de ellos.»
16 Dijo Moisés a Coré: «Tú y
toda tu
cuadrilla presentaos mañana delante de Yahveh:
tú, ellos
y Aarón.
17 Que tome cada uno su incensario, le ponga incienso y lo presente
delante de Yahveh; cada uno su incensario: 250 incensarios en total.
Tú también, y Aarón, presentad cada
uno vuestro
incensario.»
18 Tomaron cada uno su incensario, le pusieron fuego, le echaron
incienso y se presentaron a la entrada de la Tienda del Encuentro, lo
mismo que Moisés y Aarón.
19 Coré convocó ante éstos a toda la
comunidad a
la puerta de la Tienda del Encuentro y se apareció la gloria
de
Yahveh a toda la comunidad.
20 Habló Yahveh a Moisés y Aarón y les
dijo:
21 «Apartaos de esa comunidad, que los voy a devorar en un
instante.»
22 Ellos cayeron rostro en tierra y clamaron: «Oh Dios, Dios
de
los espíritus de toda carne: un solo hombre ha pecado,
¿y
te enojas con toda la comunidad?»
23 Respondió Yahveh a Moisés:
24 «Habla a esa comunidad y diles: Alejaos de los alrededores
de la morada de Coré.»
25 Se levantó Moisés y fue donde Datán
y Abirón; los ancianos de Israel le siguieron.
26 Y habló a la comunidad diciendo: «Apartaos, por
favor,
de las tiendas de estos hombres malvados, y no toquéis nada
de
cuanto les pertenece, no sea que perezcáis por todos sus
pecados.»
27 Ellos se apartaron de los alrededores de la morada de
Coré.
Datán y Abirón habían salido y estaban
a la puerta
de sus tiendas, con sus mujeres, hijos y pequeñuelos.
28 Moisés dijo: «En esto conoceréis que
Yahveh me
ha enviado para hacer todas estas obras, y que no es ocurrencia
mía:
29 si mueren estos hombres como muere cualquier mortal, alcanzados por
la sentencia común a todo hombre, es que Yahveh no me ha
enviado.
30 Pero si Yahveh obra algo portentoso, si la tierra abre su boca y los
traga con todo lo que les pertenece, y bajan vivos al seol,
sabréis que esos hombres han rechazado a Yahveh.
31 Y sucedió que, nada más terminar de decir
estas palabras, se abrió el suelo debajo de ellos;
32 la tierra abrió su boca y se los tragó, con
todas sus
familias, así como a todos los hombres de Coré,
con todos
sus bienes.
33 Bajaron vivos al seol con todo lo que tenían. Los
cubrió la tierra y desaparecieron de la asamblea.
34 A sus gritos huyeron todos los israelitas que estaban a su
alrededor, pues se decían: «No vaya a tragarnos la
tierra.»
35 Brotó fuego de Yahveh, que devoró a los 250
hombres que habían ofrecido el incienso.
Números 17
1 Habló Yahveh a Moisés y le dijo:
2 «Di a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, que
saque los
incensarios de entre las cenizas y esparza el fuego a distancia,
3 porque esos incensarios de pecado están consagrados a
precio
de la vida de esos hombres. Haced con ellos láminas de
metal,
para cubrir el altar, pues fueron presentados a Yahveh y consagrados.
Serán una señal para los israelitas.»
4 Tomó el sacerdote Eleazar los incensarios de bronce que
habían presentado los que fueron abrasados, y los
laminó
con destino al altar.
5 Sirven para recordar a los israelitas que no se acerque
ningún
laico, que no sea de la descendencia de Aarón, a ofrecer el
incienso delante de Yahveh; no le ocurra lo que a Coré y a
su
cuadrilla, según se lo había dicho Yahveh por
medio de
Moisés.
6 Al día siguiente, murmuró toda la comunidad de
los
israelitas contra Moisés y Aarón, diciendo:
«Vosotros habéis matado al pueblo de
Yahveh.»
7 Como se amotinaba la comunidad contra Moisés y
Aarón,
se volvieron éstos hacia la Tienda del Encuentro. Y vieron
que
la Nube la había cubierto y se había aparecido la
gloria
de Yahveh.
8 Moisés y Aarón se llegaron hasta delante de la
Tienda del Encuentro.
9 Yahveh habló a Moisés y le dijo:
10 «Alejaos de esa comunidad, que voy a consumirlos en un
instante.» Ellos cayeron rostro en tierra.
11 Dijo entonces Moisés a Aarón: «Toma
el
incensario, ponle fuego del que hay sobre el altar, echa incienso y
vete rápidamente donde la comunidad a expiar por ellos.
Porque
ha salido ya la Cólera de la presencia de Yahveh y ha
comenzado
la Plaga.»
12 Aarón lo tomó como le había dicho
Moisés
y corrió a ponerse en medio de la asamblea; la Plaga
había comenzado ya en el pueblo. Echó el incienso
e hizo
la expiación por el pueblo.
13 Se plantó entre los muertos y los vivos, y la Plaga se
detuvo.
14 Los muertos por aquella plaga fueron 14.700, sin contar los que
murieron por causa de Coré.
15 Luego Aarón se volvió donde Moisés
a la puerta
de la Tienda del Encuentro: había cesado ya la Plaga.
16 Habló Yahveh a Moisés y le dijo:
17 «Habla a los israelitas. Que te den una rama por cada
familia
paterna: que entre todos los principales, en representación
de
sus familias paternas, de den doce ramas. Y escribe el nombre de cada
uno en su rama.
18 En la rama de Leví escribe el nombre de Aarón,
pues ha
de haber también una rama para el jefe de la familia de
Leví.
19 Las depositarás en la Tienda del Encuentro, delante del
Testimonio, donde me suelo manifestar a ti.
20 El hombre cuya rama retoñe, será el que yo
elijo.
Así dejarán de llegar hasta mí las
murmuraciones
que los israelitas profieren contra vosotros.»
21 Moisés habló a los israelitas, y cada uno de
los
principales le dio una rama, doce ramas, en representación
de
todas las familias paternas. Entre sus ramas estaba también
la
rama de Aarón.
22 Moisés depositó las ramas delante de Yahveh en
la Tienda del Testimonio.
23 Al día siguiente, cuando entró
Moisés en la
Tienda del Testimonio, vio que había retoñado la
rama de
Aarón, por la casa de Leví: le habían
brotado
yemas, había florecido y había producido
almrendras.
24 Moisés sacó todas las ramas de la presencia de
Yahveh,
ante los israelitas; las vieron, y tomarón cada uno su rama.
25 Entonces dijo Yahveh a Moisés: «Vuelve a poner
la rama
de Aarón delante del Testimonio, para guardarla como
señal para los rebeldes: acabará con las
murmuraciones,
que no llegarán ya hasta mí, y así no
morirán.»
26 Moisés lo hizo así; como le había
mandado Yahveh lo hizo.
27 Dijeron los israelitas a Moisés:
«¡Estamos
perdidos! ¡Hemos perecido! ¡Todos hemos perecido!
28 Cualquiera que se acerca a la Morada de Yahveh, muere.
¿Es que vamos a perecer hasta no quedar uno?»
Números 18
1 Entonces Yahveh dijo a Aarón: «Tú,
tus hijos y la
casa de tu padre contigo, cargaréis con las faltas cometidas
contra el santuario. Tú y tus hijos cargaréis con
las
faltas de vuestro sacerdocio.
2 Haz que se acerquen también contigo tus hermanos de la
rama de
Leví, de la tribu de tu padre. Que sean tus ayudantes y te
sirvan a ti y a tus hijos, delante de la Tienda del Testimonio.
3 Atenderán a tu ministerio y al de toda la Tienda. Pero que
no
se acerquen ni a los objetos sagrados ni al altar, para que no
muráis ni ellos ni vosotros.
4 Serán tus ayudantes, desempeñarán el
ministerio
en la Tienda, y ningún laico se acercará a
vosotros.
5 Vosotros desempeñaréis el ministerio en el
santuario y
en el altar, y así no vendrá de nuevo la
Cólera
sobre los israelitas.
6 Yo he elegido a vuestros hermanos los levitas, de entre los
demás israelitas. Son un don que os hago; son
«donados» a Yahveh para prestar servicio en la
Tienda del
Encuentro.
7 Pero tú y tus hijos os ocuparéis de vuestro
sacerdocio
en todo lo referente al altar y a todo lo de detrás del velo
y
prestaréis vuestro servicio. Como un servicio gratuito os
doy
vuestro sacerdocio. El laico que se acerque
morirá.»
8 Dijo Yahveh a Aarón: «Yo te doy el servicio de
lo que se
reserva para mí. Todo lo consagrado por los israelitas te lo
doy
a tí y a tus hijos, como porción tuya, por
decreto
perpetuo.
9 Esto es lo que será tuyo de las cosas
sacratísimas, del
manjar que se abrasa: todas las ofrendas que me restituyan los
israelitas, como oblación, como sacrificio por el pecado, o
como
sacrificio de reparación, son sacratísimas:
serán
para ti y para tus hijos.
10 De las cosas sacratísimas os alimentaréis.
Todo
varón lo podrá comer. Lo considerarás
como
sagrado.
11 También te pertenecerá la ofrenda reservada de
todo lo
que los israelitas den a mecer; te lo doy a ti y a tus hijos y a tus
hijas por decreto perpetuo. Cualquiera que esté puro en tu
casa
lo podrá comer.
12 Todo lo mejor del aceite y la flor del mosto y del trigo, las
primicias que ofrezcan a Yahveh, te las doy a ti.
13 Los primeros productos que lleven a Yahveh, de todo lo que produzca
su tierra, serán para ti. Todo el que esté puro
en tu
casa lo podrá comer.
14 Cuanto caiga bajo el anatema en Israel, será para ti.
15 Todo primogénito que se presente a Yahveh de cualquier
especie, hombre o animal, será para ti. Pero
harás
rescatar al primogénito del hombre y harás
también
rescatar al primogénito de animal impuro.
16 Los harás rescatar al mes de nacidos,
valorándolos en
cinco siclos de plata, en siclos del santuario, que son de veinte
óbolos.
17 Pero al primogénito de vaca, o de oveja, o de cabra, no
lo
rescatarás: es sagrado. Derramarás su sangre
sobre el
altar y su grasa la harás arder como manjar abrasado de
calmante
aroma para Yahveh.
18 Su carne será para ti, así como el pecho del
rito del mecimiento y la pierna derecha.
19 Todo lo reservado de las cosas sagradas que los israelitas reservan
a Yahveh, te lo doy a ti y a tus hijos e hijas, por decreto perpetuo.
Alianza de sal es ésta, para siempre, delante de Yahveh,
para ti
y tu descendencia.»
20 Yahveh dijo a Aarón: «Tú no
tendrás
heredad ninguna en su tierra; no habrá porción
para ti
entre ellos. Yo soy tu porción para ti entre ellos. Yo soy
tu
porción y tu heredad entre los israelitas.
21 A los hijos de Leví, les doy en herencia todos los
diezmos de
Israel, a cambio de su servicio: del servicio que prestan en la Tienda
del Encuentro.
22 Los israelitas no se volverán a acercar a la Tienda del
Encuentro: cargarían con un pecado y morirían.
23 Será Leví el que preste servicio en la Tiendal
del
Encuentro: ellos cargarán con sus faltas. Es decreto
perpetuo
para vuestros descendientes: no tendrán heredad entre los
israelitas,
24 porque yo les doy en herencia a los levitas los diezmos que los
israelitas reservan para Yahveh. Por eso les he dicho que no
tendrán heredad entre los israelitas.»
25 Habló Yahveh a Moisés y le dijo:
26 «Hablarás a los levitas y les dirás:
Cuando
percibáis de los israelitas el diezmo que yo tomo de ellos y
os
doy en herencia, reservaréis de él la reserva de
Yahveh:
el diezmo del diezmo.
27 Equivaldrá a vuestra ofrenda reservada, lo mismo que el
trigo tomado de la era y el mosto del lagar.
28 Así también vosotros reservaréis
previamente la
reserva de Yahveh de todos los diezmos que percibáis de los
israelitas. Se lo daréis como ofrenda reservada de Yahveh al
sacerdote Aarón.
29 De todos los dones que recibáis, reservaréis
la
reserva de Yahveh; separaréis la parte sagrada de todo lo
mejor.
30 Les dirás: Una vez que hayáis reservado lo
mejor, que
equivale para los levitas al producto de la era y al producto del
lagar,
31 lo podréis comer, en cualquier lugar, vosotros y vuestras
familias: es vuestro salario por vuestro servicio en la Tienda del
Encuentro.
32 No tendréis que cargar por ello con ningún
pecado,
pues antes habéis reservado lo mejor: así no
profanaréis las cosas consagradas por los israelitas y no
moriréis.»
Números 19
1 Habló Yahveh a Moisés y a Aarón y
les dijo:
2 «Este es uno de los preceptos legales, prescrito por Yahveh
con
estas palabras: Diles a los israelitas que te traigan una vaca roja,
sin defecto, que no tenga manchas, y que no haya llevado yugo.
3 Dádsela al sacerdote Eleazar. Que la saquen fuera del
campamento y sea inmolada en su presencia.
4 Entonces el sacerdote Eleazar untará su dedo en la sangre
de
la vaca y hará con la sangre siete aspersiones hacia la
entrada
de la Tienda del Encuentro.
5 Será quemada la vaca en su presencia, con su piel, su
carne, su sangre e incluso sus excrementos.
6 Tomará el sacerdote leña de cedro, hisopo y
grana, y la echará en medio de la hoguera de la vaca.
7 El sacerdote purificará sus vestidos y se
lavará el
cuerpo con agua; luego podrá ya entrar en el campamento;
pero
será impuro el sacerdote hasta la tarde.
8 El que haya quemado la vaca purificará sus vestidos con
agua y
lavará su cuerpo con agua; pero será impuro hasta
la
tarde.
9 Un hombre puro recogerá las cenizas de la vaca y las
depositará fuera del campamento, en lugar puro.
Servirán
a la comunidad de los israelitas para el rito de hacer el agua lustral:
es un sacrificio por el pecado.
10 El que haya recogido las cenizas de la vaca lavará sus
vestidos y será impuro hasta la tarde. Este será
decreto
perpetuo tanto para los israelitas como para el forastero residente
entre ellos.
11 El que toque a un muerto, cualquier cadáver humano,
será impuro siete días.
12 Se purificará con aquellas aguas los días
tercero y
séptimo, y quedará puro. Pero si no se ha
purificado los
días tercero y séptimo, no quedará
puro.
13 Todo el que toca un muerto, un cadáver humano, y no se
purifica, mancha la Morada de Yahveh; ese individuo será
extirpado de Israel, porque las aguas lustrales no han corrido sobre
él: es impuro; su impureza sigue sobre él.
14 Esta es la ley para cuando uno muere en la tienda. Todo el que entre
en la tienda, y todo el que esté en la tienda,
será
impuro siete días.
15 Y todo recipiente descubierto, que no esté cerrado con
tapa o cuerda, será impuro.
16 Todo el que toque, en pleno campo, a un muerto a espada, o a un
muerto, o huesos de hombre, o una sepultura, será impuro
siete
días.
17 Se tomará para el impuro ceniza de la víctima
inmolada
en sacrificio por el pecado, y se verterá encima agua viva
de
una vasija.
18 Un hombre puro tomará el hisopo, lo mojará en
agua y
rociará la tienda y todos los objetos y personas que
había en ella, e igualmente al que tocó los
huesos o al
asesinado, o al muerto, o la sepultura.
19 El hombre puro rociará al impuro los días
tercero y
séptimo: el séptimo día le
habrá limpiado
de su pecado. Lavará el impuro sus vestidos, se
lavará
con agua, y será puro por la tarde.
20 Pero el hombre que quedó impuro y no se
purificó,
ése será extirpado de la asamblea, pues ha
manchado el
santuario de Yahveh. Las aguas lustrales no han corrido sobre
él: es un impuro.
21 Este será para vosotros decreto perpetuo. El que haga la
aspersión con las aguas lustrales lavará sus
vestidos, y
el que haya tocado las aguas lustrales será impuro hasta la
tarde.
22 Y todo lo que haya sido tocado por el impuro, será
impuro; y
la persona que le toque a él, será impura hasta
la tarde.
Números 20
1 Los israelitas, toda la comunidad, llegaron al desierto de Sin el mes
primero, y se quedó todo el pueblo en Cadés.
Allí
murió María y allí la enterraron.
2 No había agua para la comunidad, por lo que se amotinaron
contra Moisés y contra Aarón.
3 El pueblo protestó contra Moisés,
diciéndole:
«Ojalá hubiéramos perecido igual que
perecieron
nuestros hermanos delante de Yahveh.
4 ¿Por qué habéis traído la
asamblea de
Yahveh a este desierto, para que muramos en él nosotros y
nuestros ganados?
5 ¿Por qué nos habéis subido de
Egipto, para
traernos a este lugar pésimo: un lugar donde no hay
sembrado, ni
higuera, ni viña, ni ganado, y donde no hay ni agua para
beber?»
6 Moisés y Aarón dejaron la asamblea, se fueron a
la
entrada de la Tienda del Encuentro, y cayeron rostro en tierra. Y se
les apareció la gloria de Yahveh.
7 Yahveh habló con Moisés y le dijo:
8 «Toma la vara y reúne a la comunidad,
tú con tu
hermano Aarón. Hablad luego a la peña en
presencia de
ellos, y ella dará sus aguas. Harás brotar para
ellos
agua de la peña, y darás de beber a la comunidad
y a sus
ganados.»
9 Tomó Moisés la vara de la presencia de Yahveh
como se lo había mandado.
10 Convocaron Moisés y Aarón la asamblea ante la
peña y él les dijo: «Escuchadme,
rebeldes.
¿Haremos brotar de esta peña agua para
vosotros?»
11 Y Moisés alzó la mano y golpeó la
peña
con su vara dos veces. El agua brotó en abundancia, y
bebió la comunidad y su ganado.
12 Dijo Yahveh a Moisés y Aarón: «Por
no haber
confiado en mí, honrándome ante los israelitas,
os
aseguro que no guiaréis a esta asamblea hasta la tierra que
les
he dado.»
13 Estas son las aguas de Meribá, donde protestaron los
israelitas contra Yahveh, y con las que él
manifestó su
santidad.
14 Envió Moisés mensajeros desde
Cadés: «Al
rey de Edom. Así dice tu hermano Israel: Ya sabes por
qué
gran calamidad hemos pasado.
15 Nuestros padres bajaron a Egipto y nos quedamos en Egipto mucho
tiempo. Pero los egipcios nos trataron mal, a nosotros igual que a
nuestros padres.
16 Clamamos entonces a Yahveh, y escuchó nuestra voz:
envió un angel, y nos sacó de Egipto. Ahora
estamos en
Cadés, ciudad fronteriza de tu territorio.
17 Déjanos, por favor, pasar por tu tierra. No cruzaremos
por
campo ni por viñedo, ni beberemos agua de pozo. Seguiremos
el
camino real, sin torcer ni a la derecha ni a la izquierda hasta que
crucemos tus fronteras.»
18 Edom le respondió: «No pasarás por
mí. Si
lo haces, saldré espada en mano a tu encuentro.»
19 Le respondieron los israelitas: «Seguiremos por la
calzada, y
si bebemos agua tuya, yo y mis rebaños, pagaremos su precio.
Se
trata de pasar a pie: no tiene importancia».
20 Respondió él: «No
pasarás.» Y
salió Edom a su encuentro con mucha gente y mano poderosa.
21 Como Edom negó el paso a Israel por su territorio, Israel
dio un rodeo.
22 Partieron de Cadés los israelitas, toda la comunidad, y
llegaron a Hor de la Montaña.
23 Y dijo Yahveh a Moisés y Aarón en Hor de la
Montaña, en la frontera del país de Edom:
24 «Que se reúna Aarón con los suyos,
porque no
debe entrar en la tierra que he dado a los israelitas, por haberos
rebelado contra mi voz en las aguas de Meribá.
25 Toma a Aarón y a su hijo Eleazar y súbelos a
la montaña de Hor.
26 Le quitarás a Aarón sus vestiduras y se las
pondrás a su hijo Eleazar. Entonces Aarón se
reunirá con los suyos: allí
morirá.»
27 Moisés hizo como le había mandado Yahveh.
Subieron a
Hor de la Montaña a la vista de toda la comunidad.
28 Quitó Moisés a Aarón sus vestiduras
y se las
puso a su hijo Eleazar. Y murió allí
Aarón, en la
cumbre del monte. Moisés y Eleazar bajaron de la
montaña.
29 Toda la comunidad se dio cuenta de que había fallecido
Aarón, y lloró a Aarón toda la casa de
Israel
durante treinta días.
Números 21
1 Oyó el rey de Arad, cananeo, que ocupaba el
Négueb, que
llegaba Israel por el camino de Atarim, y atacó a Israel y
le
hizo algunos prisioneros.
2 Entonces Israel formuló este voto a Yahveh: «Si
entregas
a ese pueblo en mi mano, consagraré al anatema sus
ciudades.»
3 Oyó Yahveh la voz de Israel y les entregó aquel
cananeo. Los consagraron al anatema a ellos y a sus ciudades. Por eso
se llamó aquel lugar Jormá.
4 Partieron de Hor de la Montaña, camino del mar de Suf,
rodeando la tierra de Edom. El pueblo se impacientó por el
camino.
5 Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés:
«¿Por qué nos habéis subido
de Egipto para
morir en el desierto? Pues no tenemos ni pan ni agua, y estamos
cansados de ese manjar miserable.»
6 Envió entonces Yahveh contra el pueblo serpientes
abrasadoras,
que mordían al pueblo; y murió mucha gente de
Israel.
7 El pueblo fue a decirle a Moisés: «Hemos pecado
por
haber hablado contra Yahveh y contra ti. Intercede ante Yahveh para que
aparte de nosotros las serpientes,» Moisés
intercedió por el pueblo.
8 Y dijo Yahveh a Moisés: «Hazte un Abrasador y
ponlo
sobre un mástil. Todo el que haya sido mordido y lo mire,
vivirá.»
9 Hizo Moisés una serpiente de bronce y la puso en un
mástil. Y si una serpiente mordía a un hombre y
éste miraba la serpiente de bronce, quedaba con vida.
10 Partieron los israelitas y acamparon en Obot.
11 Partieron de Obot y acamparon en Iyyé Haabarim, en el
desierto que limita con Moab, hacia la salida del sol.
12 Partieron de allí y acamparon en el torrente de Zered.
13 De allí partieron y acamparon más
allá del
Arnón. Este estaba en el desierto y salía del
territorio
de los amorreos, pues el Arnón hacía de frontera
de Moab,
entre moabitas y amorreos.
14 Por eso se dice en el libro de las Guerras de Yahveh: ... Vaheb,
cerca de Sufá y el torrente del Arnón,
15 y el declive del torrente que corre hacia la región de Ar
y se apoya en la frontera de Moab.
16 Y de allí fueron a Beer - Este es el pozo a
propósito
del cual dijo Yahveh a Moisés: «Reúne
al pueblo y
les daré agua.»
17 Entonces Israel entonó este cántico: Sobre el
Pozo. Cantadle,
18 Pozo que cavaron Príncipes, que excavaron los jefes del
pueblo, con el cetro, con sus bastones. - Y del desierto a
Mattaná,
19 de Mattaná a Najaliel, de Najaliel a Bamot,
20 y de Bamot al valle que está en el campo de Moab, hacia
la
cumbre del Pisgá, que domina la parte del desierto.
21 Israel envió mensajeros a decir a Sijón, rey
de los amorreos:
22 «Quisiera pasar por tu tierra. No me desviaré
por
campos y viñedos, ni beberé agua de pozo.
Seguiremos el
camino real hasta que crucemos tus fronteras.»
23 Pero Sijón negó a Israel el paso por su
territorio;
reunió toda su gente y salió al desierto, al
encuentro de
Israel, hasta Yahás, donde atacó a Israel.
24 Pero Israel le hirió a filo de espada y se
apoderó de
su tierra, desde el Arnón hasta el Yabboq, hasta los
límites de los hijos de Ammón, porque Yazer
estaba en la
frontera de los hijos de Ammón.
25 Israel tomó todas aquellas ciudades. Ocupó
Israel
todos los pueblos de los amorreos, Jesbón y todas sus
aldeas.
26 Porque Jesbón era la ciudad de Sijón, rey de
los
amorreos. Este había combatido al primer rey de Moab, y le
había quitado toda su tierra hasta el Arnón.
27 Por eso dicen los trovadores: ¡Venid a Jesbón,
que sea construida, fortificada, la ciudad de Sijón!
28 Porque fuego ha salido de Jesbón, una llama de la ciudad
de
Sijón: ha devorado Ar Moab, ha tragado las alturas del
Arnón.
29 ¡Ay de ti, Moab!, perdido estás, pueblo de
Kemós. Entrega sus hijos a la fuga y sus hijas al
cautiverio, en
manos de Sijón, el rey amorreo.
30 Su posteridad ha perecido, desde Jesbón hasta
Dibón, y hemos dado fuego desde Nofaj hasta
Mádaba.
31 Israel se estableció en la tierra de los amorreos.
32 Moisés mandó a explorar Yazer y la tomaron
junto con
sus aldeas despojando al amorreo que vivía allí.
33 Se volvieron y subieron camino de Basán. Og, rey de
Basán, salió a su encuentro con toda su gente,
para
darles batalla en Edreí.
34 Yahveh dijo a Moisés: «No le temas, porque lo
he puesto
en tu mano con todo su pueblo y su tierra. Harás con
él
como hiciste con Sijón, el rey amorreo que habitaba en
Jesbón.»
35 Y le batieron a él, a sus hijos y a toda su gente, hasta
que
no quedó nadie a salvo. Y se apoderaron de su tierra.
Números 22
1 Luego partieron los israelitas y acamparon en las Estepas de Moab, al
otro lado del Jordán, a la altura de Jericó.
2 Vio Balaq, hijo de Sippor, todo lo que había hecho Israel
con los amorreos
3 y se estremeció Moab ante pueblo, pues era muy numeroso.
Tuvo miedo Moab de los israelitas
4 y dijo a los ancianos de Madián: «Ahora
veréis
cómo esa multitud va a devastarlo todo a nuestro alrededor,
como
devasta el buey la hierba del campo.» Balaq, hijo de Sippor,
era
rey de Moab por aquel tiempo.
5 Envió mensajeros a buscar a Balaam, hijo de Beor, a Petor
del
Río, en tierra de los hijos de Ammav, para decirle:
«He
aquí que el pueblo que ha salido de Egipto ha cubierto la
superficie de la tierra y se ha establecido frente a mí.
6 Ven, pues, por favor, maldíceme a ese pueblo, pues es
más fuerte que yo, a ver si puedo vencerle y lo arrojo del
país. Pues sé que el que tú bendices
queda bendito
y el que maldices, maldito.»
7 Fueron los ancianos de Moab y los ancianos de Madián, con
la
paga del vaticinio en sus manos. Llegaron donde Balaam y le dijeron las
palabras de Balaq.
8 El les contestó: «Pasad aquí la noche
y os
responderé según lo que me diga
Yahveh.» Los jefes
de Moab se quedaron en casa de Balaam.
9 Entró Yahveh donde Balaam y le dijo:
«¿Qué
hombres son ésos que están en tu casa?»
10 Le respondió Balaam a Dios: «Balaq, hijo de
Sippor, rey de Moab, me ha enviado a decir:
11 El pueblo que ha salido de Egipto ha cubierto la superficie de la
tierra. Ven, pues, maldícemelo, a ver si puedo vencerlo y
expulsarlo.»
12 Pero dijo Dios a Balaam: «No vayas con ellos, no maldigas
a ese pueblo porque es bendito.»
13 Se levantó Balaam de madrugada y dijo a los jefes de
Balaq:
«Id a vuestra tierra, porque Yahveh no quiere dejarme ir con
vosotros.»
14 Se levantaron, pues, los jefes de Moab, volvieron donde Balaq y le
dijeron: «Balaam se ha negado a venir con
nosotros.»
15 Balaq envió otra vez jefes en mayor número y
más ilustres que los anteriores.
16 Fueron donde Balaam y le dijeron: «Así dice
Balaq, hijo
de Sippor: No rehúses, por favor, venir a mí,
17 que te recompensaré con grandes honores y haré
todo lo
que me digas. Ven, por favor, y maldíceme a ese
pueblo.»
18 Respondió Balaam a los siervos de Balaq:
«Aunque me
diera Balaq su casa llena de plata y oro, no podría
traspasar la
orden de Yahveh mi Dios en nada, ni poco ni mucho.
19 Quedaos aquí también vosotros esta noche y
averiguaré qué más me dice
Yahveh.»
20 Entró Dios donde Balaam por la noche y le dijo:
«¿No han venido esos hombres a llamarte?
Levántate
y vete con ellos. Pero has de cumplir la palabra que yo te
diga.»
21 Se levantó Balaam de madrugada, aparejó su
asna y se fue con los jefes de Moab.
22 Cuando iba, se encendió la ira de Yahveh y el Angel de
Yahveh
se puso en el camino para estorbarle. El montaba la burra y sus dos
muchachos iban con él.
23 La burra vio al Angel de Yahveh plantado en el camino, la espada
desenvainada en la mano. La burra se apartó del camino y se
fue
a campo traviesa. Balaam pegó a la burra para hacerla volver
al
camino.
24 Pero el Angel de Yahveh se puso en un sendero entre las
viñas, con una pared a un lado y otra a otro.
25 Al ver la burra al Angel de Yahveh, se arrimó a la pared
y
raspó el pie de Balaam contra la pared. El le
pegó otra
vez.
26 Volvió el Angel de Yahveh a cambiar de sitio, y se puso
en un
paso estrecho, donde no había espacio para apartarse ni a la
derecha ni a la izquierda.
27 Vio la burra al Angel de Yahveh y se echó con Balaam
encima.
Balaam se enfureció y pegó a la burra con un
palo.
28 Entonces Yahveh abrió la boca de la burra, que dijo a
Balaam:
«¿qué te he hecho yo para que me pegues
con
ésta ya tres veces?»
29 Respondió Balaam a la burra: «Porque te has
burlado de
mí. Ojalá tuviera una espada en la mano; ahora
mismo te
mataba.»
30 Respondió la burra a Balaam: «¿No
soy yo tu
burra, y me has montado desde siempre hasta el dia de hoy?
¿Acaso acostumbro a portarme así
contigo?»
Respondió él: «No.»
31 Entonces abrió Yahveh los ojos de Balaam, que vio al
Angel de
Yahveh, de pie en el camino, la espada desenvainada en la mano; y se
inclinó y postró rostro en tierra.
32 El Angel de Yahveh le dijo; «¿Por
qué has pegado
a tu burra con ésta ya tres veces? He sido yo el que he
salido a
cerrarte el paso, porque delante de mí se tuerce el camino.
33 La burra me ha visto y se ha apartado de mí tres veces.
Gracias a que se ha desviado, porque si no, para ahora te
habría
matado y a ella la habría dejado con vida.»
34 Dijo entonces Balaam al Angel de Yahveh: «He pecado, pues
no
sabía que tú te habías puesto en mi
camino. Pero
ahora mismo, si esto te parece mal, me vuelvo.»
35 Respondió el Angel de Yahveh a Balaam: «Vete
con esos
hombres, pero no dirás nada más que lo que yo te
diga.» Balaam marchó con los jefes de Balaq.
36 Oyó Balaq que llegaba Balaam y salió a su
encuentro
hacia Ar Moab, en la frontera del Arnón, en los confines del
territorio.
37 Dijo Balaq a Balaam: «¿No te mandé
llamar?
¿Por qué no viniste donde mí?
¿Es que no
puedo recompensarte?»
38 Respondió Balaam a Balaq: «Mira que ahora ya he
venido
donde ti. A ver si puedo decir algo. La palabra que ponga Dios en mi
boca es la que diré.»
39 Marchó Balaam con Balaq y llegaron a Quiryat Jusot.
40 Sacrificó Balaq una vaca y una oveja y le
envió porciones a Balaam y a los jefes que le
acompañaban.
41 A la mañana, tomó Balaq a Balaam y lo hizo
subir a
Bamot Baal, desde donde se veía un extremo del campamento.
Números 23
1 Dijo Balaam a Balaq: «Constrúyeme
aquí siete
altares y prepárame siete novillos y siete
carneros.»
2 Balaq hizo lo que le había dicho Balaam, y
ofreció en holocausto un novillo y un carnero en cada altar.
3 Dijo entonces Balaam a Balaq: «Quédate junto a
tus
holocaustos, mientras yo voy a ver si me sale al encuentro Yahveh. La
palabra que me manifieste, te la communicaré.» Y
se fue a
un monte pelado.
4 Salió Dios al encuentro de Balaam y éste le
dijo:
«Siete altares he preparado y he ofrecido en holocausto un
novillo y un carnero sobre cada altar.»
5 Yahveh entonces puso una palabra en la boca de Balaam y le dijo:
«Vuelve donde Balaq y esto le dirás.»
6 Volvió donde él y estaba aún de pie
junto a su holocausto, con todos los príncipes de Moab.
7 El entonó su trova y dijo: «De Aram me hace
venir Balaq,
el rey de Moab desde los montes de Quédem: "Ven,
maldíceme a Jacob; ven, execra a Israel."
8 ¿Cómo maldeciré, si no maldice Dios?
¿Cómo execraré, si no execra Yahveh?
9 De la cumbre de las peñas lo diviso, de lo alto de las
colinas
lo contemplo: es un pueblo que vive aparte; no es contado entre las
naciones.
10 ¿Quién contará el polvo de Jacob,
quién
numerará la polvareda de Israel? Muera mi alma con la muerte
de
los justos, Sea mi paradero como el suyo.»
11 Dijo Balaq a Balaam: «¿Qué me has
hecho?
¡Para maldecir a mis enemigos te he traído y los
has
colmado de bendiciones!»
12 Le respondió diciendo: «¿No tengo yo
que
esmerarme en hablar todo lo que Yahveh me pone en la boca?»
13 Le respondió Balaq: «Ven, pues, a otro sitio
conmigo
porque lo que ves desde aquí no es más que un
extremo, no
lo ves entero. Maldícemelo desde allí.»
14 Y le llevó al Campo de los Centinelas, hacia la cumbre
del
Pisgá. Construyó siete altares y
ofreció en
holocausto un novillo y un carnero en cada altar.
15 Balaam dijo a Balaq: «Quédate aquí
junto a tus holocaustos, mientras yo salgo al encuentro.»
16 Salió Yahveh al encuentro de Balaam, puso una palabra en
su
boca y le dijo: «Vuelve donde Balaq y esto le
dirás.»
17 Volvió donde él y lo encontró
aún de pie
junto a sus holocaustos, con los príncipes de Moab. Le dijo
Balaq: «¿Qué ha dicho
Yahveh?»
18 El entonó su trova diciendo:
«Levántate, Balaq, y escucha, prestame
oídos, hijo de Sippor.
19 No es Dios un hombre, para mentir, ni hijo de hombre, para volverse
atrás. ¿Es que él dice y no hace,
habla y no lo
mantiene?
20 He aquí que me ha tocado bendecir; bendeciré y
no me retractaré.
21 No he divisado maldad en Jacob, ni he descubierto infortunio en
Israel. Yahveh su Dios está con él, y en
él se oye
proclamar a un rey.
22 Dios le hace salir de Egipto, como cuernos de búfalo es
para él.
23 No hay presagio contra Jacob, ni sortilegio contra Israel.
Según se le está diciendo a Jacob y a Israel:
«¿Qué hace tu Dios?»,
24 he aquí que un pueblo se levanta como leona, se yergue
como
león: no se acostará hasta devorar la presa y
beber la
sangre de sus víctimas.»
25 Balaq dijo a Balaam: «Ya que no le maldices, por lo menos
no le bendigas.»
26 Respondió Balaam y dijo a Balaq:
«¿No te he dicho que hago todo lo que me dice
Yahveh?»
27 Dijo Balaq a Balaam: «Ven, por favor, que te lleve a otro
sitio, a ver si le place a Dios que me lo maldigas desde
allí.»
28 LLevó Balaq a Balaam a la cumbre del Peor, que domina la
parte del desierto.
29 Dijo Balaam a Balaq: «Constrúyeme
aquí siete
altares y prepárame aquí siete novillos y siete
carneros.»
30 Balaq hizo lo que le había dicho Balaam, y
ofreció en holocausto un novillo y un carnero en cada altar.
Números 24
1 Vio Balaam que agradaba a Yahveh bendecir a Israel, y ya no fue como
las otras veces al encuentro de los augurios, sino que se
volvió
cara al desierto.
2 Y al alzar los ojos, vio Balaam a Israel acampado por tribus. Y le
invadió el espíritu de Dios.
3 Entonó su trova y dijo: «Oráculo de
Balaam, hijo de Beor, oráculo del varón
clarividente.
4 Oráculo del que oye los dichos de Dios, del que ve la
visión de Sadday del que obtiene respuesta, y se le abren
los
ojos.
5 ¡Qué hermosas son tus tiendas, Jacob, y tus
moradas, Israel!
6 Como valles espaciosos, como jardines a la vera del río,
como
áloes que plantó Yahveh, como cedros a la orilla
de las
aguas.
7 Sale un héroe de su descendencia, domina sobre pueblos
numerosos. Se alza su rey por encima de Agag, se alza su reinado.
8 Dios le hace salir de Egipto, como cuernos de búfalo es
para
él. Devora el cadáver de sus enemigos y les
quebranta los
huesos.
9 Se agacha, se acuesta, como león, como leona,
¿quién le hará levantar?
¡Bendito el que te
bendiga! ¡Maldito el que te maldiga!»
10 Se enfureció Balaq contra Balaam, palmoteó
fuertemente, y dijo a Balaam: «Te he llamado para maldecir a
mis
enemigos y he aquí que los has llenado de bendiciones ya por
tercera vez.
11 Lárgate ya a tu tierra. Te dije que te
colmaría de honores, pero Yahveh te ha privado de
ellos.»
12 Respondió Balaam a Balaq: «¿No les
dije yo a los mensajeros que me enviaste:
13 "Aunque me diera Balaq su casa llena de plata y oro, no
podría salirme de la orden de Yahveh, ni hacer por mi cuenta
nada, bueno ni malo; lo que me diga Yahveh, eso es lo que
diré?"
14 Ahora, pues, que me marcho a mi pueblo, ven, que te voy a anunciar
lo que hará este pueblo al cabo del tiempo.»
15 Entonó su trova y dijo: «Oráculo de
Balaam, hijo
de Beor, oráculo del varón clarividente.
16 oráculo del que escucha los dichos de Dios, del que
conoce la
ciencia del Altísimo; del que ve lo que le hace ver Sadday,
del
que obtiene la respuesta, y se le abren los ojos.
17 Lo veo, aunque no para ahora, lo diviso, pero no de cerca: de Jacob
avanza una estrella, un cetro surge de Israel. Aplasta las sienes de
Moab, el cráneo de todos los hijos de Set.
18 Será Edom tierra conquistada, tierra conquistada
Seír. Israel despliega su poder,
19 Jacob domina a sus enemigos, aniquila a los fugitivos de
Ar.»
20 Vio Balaam a Amalec, entonó su trova y dijo:
«Primicias
de las naciones, Amalec; pero al cabo perecerá para
siempre.»
21 Vio luego a los quenitas, entonó su trova y dijo:
«Firme es tu morada, Caín, en la peña
está
puesto tu nido.
22 Pero el nido es de Beor; ¿hasta cuándo te
tendrá cautivo Asur?
23 Entonó luego su trova y dijo: Pueblos del Mar reviven por
el Norte,
24 barcos por el lado de Kittim. Oprimen a Asur, oprimen a
Héber; también él perecerá
para
siempre.»
25 Luego se levantó Balaam, y se fue de vuelta a su
país. También Balaq se fue por su camino.
Números 25
1 Israel se estableció en Sittim. Y el pueblo se puso a
fornicar con las hijas de Moab.
2 Estas invitaron al pueblo a los sacrificios de sus dioses, y el
pueblo comió y se postró ante sus dioses.
3 Israel se adhirió así al Baal de Peor, y se
encendió la ira de Yahveh contra Israel.
4 Dijo Yahveh a Moisés: «Toma a todos los jefes
del pueblo
y empálalos en honor de Yahveh, cara al sol; así
cederá el furor de la cólera de Yahveh contra
Israel.»
5 Dijo Moisés a los jueces de Israel: «Matad cada
uno a
los vuestros que se hayan adherido a Baal de Peor.»
6 Sucedió que un hombre, un israelita, vino y
presentó
ante sus hermanos a la madianita, a los mismos ojos de
Moisés y
de toda la comunidad de los israelitas, que estaban llorando a la
entrada de la Tienda del Encuentro.
7 Al verlos Pinjás, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote
Aarón, se levantó de entre la comunidad, lanza en
mano,
8 entró tras el hombre a la alcoba y los atravesó
a los
dos, al israelita y a la mujer, por el bajo vientre. Y se detuvo la
plaga que azotaba a los israelitas.
9 Los muertos por la plaga fueron 24.000.
10 Yahveh habló a Moisés y le dijo:
11 «Pinjás, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote
Aarón, ha aplacado mi furor contra los israelitas, porque
él ha sido, de entre vosotros, el que ha sentido celo por
mí; por eso no he acabado con los israelitas a impulso de
mis
celos.
12 Por eso digo: Le concedo a él mi alianza de paz.
13 Habrá para él y para su descendencia
después de
él una alianza de sacerdocio perpetuo. En recompensa de
haber
sentido celo por su Dios, celebrará el rito de
expiación
sobre los israelitas.»
14 El israelita herido, el que fue herido con la madianita, se llamaba
Zimri, hijo de Salú, principal de una casa paterna de
Simeón.
15 Y la mujer herida, la madianita, se llamaba Kozbí, hija
de
Sur. Este era jefe de su clan, de una casa paterna de
Madián.
16 Habló Yahveh a Moisés y le dijo:
17 «Atacad a los madianitas y batidlos,
18 porque ellos os han atacado a vosotros
engañándoos con
sus malas artes, con lo de Peor, y con lo de su hermana
Kozbí,
hija de un príncipe de Madián, la que fue herida
el
día de la plaga que hubo por lo de Peor.»
19 Después de la plaga,
Números 26
1 Yahveh habló a Moisés y a Eleazar, hijo del
sacerdote Aarón, y les dijo:
2 «Haced el recuento de toda la comunidad de los israelitas,
por
casas paternas, de veinte años en adelante, de todos los
útiles para la guerra.»
3 Moisés y el sacerdote Eleazar les pasaron revista en las
Estepas de Moab, cerca del Jordán, a la altura de
Jericó,
4 como había mandado Yahveh a Moisés y a los
israelitas
cuando salían de Egipto. De veinte años en
adelante:
5 Rubén, primogénito de Israel. Hijos de
Rubén: de
Henoc, el clan henoquita; de Pallú, el clan paluita;
6 de Jesrón, el clan jesronita; de Karmí, el clan
karmita.
7 Esos eran los clanes rubenitas. Hecho el censo, resultaron ser
43.730.
8 Hijos de Pallú: Eliab.
9 Hijos de Eliab: Nemuel, Datán y Abirón. Estos
Datán y Abirón eran famosos en la comunidad y se
rebelaron contra Moisés y Aarón con la cuadrilla
de
Coré, cuando ésta se rebeló contra
Yahveh.
10 La tierra abrió su boca y los tragó a ellos y
a
Coré, cuando el fuego devoró a 250 hombres, para
que
sirvieran de escarmiento.
11 Pero los hijos de Coré no murieron.
12 Hijos de Simeón, por clanes: De Nemuel, el clan
nemuelita; de
Yamín, el clan yaminita; de Yakín, el clan
yakinita;
13 de Zéraj, el clan zerajita; de Saúl, el clan
saulita.
14 Esos eran los clanes simeonitas. Fueron contados: 22.200.
15 Hijos de Gad, por clanes: De Sefón, el clan sefonita; de
Jagguí, el clan jagguita; de Suní, el clan
sunita;
16 de Ozní, el clan oznita; de Erí, el clan
erita;
17 de Arod, el clan arodita; de Arelí, el clan arelita.
18 Esos eran los clanes de los hijos de Gad. Según el censo
fueron contados: 40.500.
19 Hijos de Judá: Er y Onán. Er y Onán
murieron en la tierra de Canaán.
20 Los hijos de Judá, por clanes, eran: de Selá,
el clan
selanita; de Peres, el clan peresita; de Zéraj, el clan
zerajita.
21 Hijos de Peres fueron: de Jesrón, el clan jesronita; de
Jamul, el clan jamulita.
22 Esos eran los clanes de Judá. Según el censo
fueron contados: 76.500.
23 Hijos de Isacar, por clanes: de Tolá, el clan
tolaíta; de Puvá el clan puvita
24 de Yasub, el clan yasubita; de Simrón, el clan simronita.
25 Esos eran los clanes de Isacar. Según el censo fueron
contados 64.300.
26 Hijos de Zabulón, por clanes: de Séred, el
clan
sardita; de Elón, el clan elonita; de Yajleel, el clan
yajleelita.
27 Esos eran los clanes de Zabulón. Según el
censo: 60.500.
28 Hijos de José, por clanes: Manasés y
Efraím.
29 Hijos de Manasés: de Makir, el clan makirita. Makir
engendró a Galaad. De Galaad, el clan galaadita.
30 Los hijos de Galaad eran: de Yézer, el clan Yezerita; de
Jéleq, el clan jelequita;
31 Asriel, el clan asrielita; Sekem, el clan sekemita;
32 Semidá, el clan semidaita; Jéfer, el clan
jeferita;
33 Selofjad, hijo de Jéfer, no tuvo hijos; solamente hijas.
Se
llamaban las hijas de Selofjad: Majlá, Noá,
Jojlá,
Milká y Tirsá.
34 Esos eran los clanes de Manasés, según el
censo: 52.700.
35 Estos eran los hijos de Efraím, por clanes: de
Sutélaj, el clan sutelajita; de Beker, el clan bekerita; de
Taján, el clan tajanita.
36 Estos son los hijos de Sutélaj: de Erán, el
clan eranita.
37 Esos eran los clanes de los hijos de Efraím.
Según el
censo fueron contados: 32.500. Esos eran los hijos de José,
por
clanes.
38 Hijos de Benjamín, por clanes: de Belá, el
clan
belaíta; de Asbel, el clan asbelita; de Ajiram, el clan
ajiramita;
39 de Sefufam, el clan sefufamita; de Jufam, el clan jufamita.
40 Fueron los hijos de Belá, Ard y Naamán: el
clan ardita; de Naamán, el clan naamanita.
41 Esos eran los hijos de Benjamín, por clanes.
Según el censo fueron contados: 45.600.
42 Estos eran los hijos de Dan, por clanes: de Sujam, el clan sujamita.
Estos eran los clanes de Dan, por clanes:
43 Todos los clanes sujamitas. Según el censo fueron
contados: 64.400.
44 Hijos de Aser, por clanes: de Yimná, el clan yimnita; de
Yisví, el clan yisvita; de Beriá, el clan berita.
45 De los hijos de Beriá: de Jéber, el clan
jeberita; de Malkiel, el clan malkielita.
46 La hija de Aser, se llamaba Sáraj.
47 Esos eran los clanes de los hijos de Aser. Según el censo
fueron contados: 53.400.
48 Hijos de Neftalí, por clanes: de Yajseel, el clan
yajseelita; de Guní, el clan gunita;
49 de Yéser, el clan yisrita; de Sillem, el clan silemita.
50 Esos eran los clanes de Neftalí, por clanes.
Según el censo fueron contados: 45.400.
51 Los revistados de los israelitas resultaron ser 601.730.
52 Habló Yahveh a Moisés y le dijo:
53 «A éstos les has de repartir la tierra en
herencia, conforme al número de alistados:
54 al grande le aumentarás la herencia y al
pequeño se la
reducirás; a cada uno se le dará la herencia
según
el número de sus alistados.
55 Pero el reparto se hará a suertes; según el
número de alistados de cada tribu paterna se hará
la
distribución.
56 A suertes distribuirás la herencia, distinguiendo entre
el grande y el pequeño.
57 Estos fueron los alistados de Leví, por clanes. De
Guerson,
el clan guersonita; de Quehat, el clan quehatita; de Merarí,
el
clan merarita.
58 Estos eran los clanes de Leví: el clan libnita, el clan
hebronita, el clan majlita, el clan musita, el clan coreíta.
Quehat engendró a Amram.
59 La mujer de Amram se llamaba Yokebed, hija de Leví, que
le
nació a Leví en Egipto. Amram tuvo de ella a
Aarón, a Moisés y a María su hermana.
60 Aarón engendró a Nadab y Abihú, a
Eleazar e Itamar.
61 Nadab y Abihú murieron al ofrecer fuego profano delante
de Yahveh.
62 El total del censo de todos los varones de un mes en adelante fue
23.000. Porque no fueron alistados con los demás israelitas,
pues no se les daba herencia entre los demás israelitas.
63 Estos fueron los revistados por Moisés y el sacerdote
Eleazar. Revistaron a los israelitas en las Estepas de Moab, cerca del
Jordán a la altura de Jericó.
64 Entre ellos no quedaba nadie de los que habían sido
alistados
por Moisés y por el sacerdote Aarón, cuando
hicieron el
censo de los israelitas en el desierto del Sinaí.
65 Es que Yahveh les había dicho que morirían en
el
desierto, sin que quedara uno de ellos, excepto Caleb, hijo de
Yefunné, y Josué, hijo de Nun.
Números 27
1 Entonces se acercaron las hijas de Selofjad, hijo de
Jéfer,
hijo de Galaad, hijo de Makir, hijo de Manasés, de los
clanes de
Manasés, hijo de José. Se llamaban las hijas:
Majlá, Noá, Joglá, Milká y
Tirsá.
2 Se presentaron a Moisés y al sacerdote Eleazar, a los
principales y a toda la comunidad, a la entrada de la Tienda del
Encuentro, y dijeron:
3 «Nuestro padre murió en el desierto. No era de
la
facción que se amotinó contra Yahveh, de la
facción de Coré; por sus propios pecados
murió sin
tener hijos.
4 ¿Por qué ha de ser borrado de su clan el nombre
de
nuestro padre, sólo por no haber tenido hijos? Danos alguna
propiedad entre los hermanos de nuestro padre.»
5 Moisés expuso su caso ante Yahveh.
6 Respondió Yahveh a Moisés:
7 «Han hablado bien las hijas de Selofjad. Dales, pues, en
propiedad una heredad entre los hermanos de su padre;
traspásales a ellas la herencia de su padre.
8 Y dirás a los israelitas: Si un hombre muere y no tiene
ningún hijo, traspasará su herencia a su hija.
9 Si tampoco tiene hija, daréis la herencia a sus hermanos.
10 Si tampoco tiene hermanos, daréis la herencia a los
hermanos de su padre.
11 Y si su padre no tenía hermanos, daréis la
herencia al
pariente más próximo de su clan, el cual
tomará
posesión de ella. Esta será norma de derecho para
los
israelitas, según lo ordenó Yahveh a
Moisés.»
12 Dijo Yahveh a Moisés: «Sube ahí a la
sierra de Abarim y mira la tierra que he dado a los israelitas.
13 Cuando la veas, irás a reunirte tú
también a
los tuyos, como se reunió tu hermano Aarón.
14 Porque os rebelasteis en el desierto de Sin, cuando
protestó
la comunidad y cuando os mandé manifestar delante de ella mi
santidad, por medio del agua.» Estas son las aguas de
Meribá de Cadés, en el desierto de Sin.
15 Habló Moisés a Yahveh y le dijo:
16 «Que Yahveh, Dios de los espíritus de toda
carne, ponga un hombre al frente de esta comunidad,
17 uno que salga y entre delante de ellos y que los haga salir y
entrar, para que no quede la comunidad de Yahveh como rebaño
sin
pastor.»
18 Respondió Yahveh a Moisés: «Toma a
Josué,
hijo de Nun, hombre en quien está el espíritu,
impónle tu mano,
19 y colócalo delante del sacerdote Eleazar y delante de
toda la
comunidad para darle órdenes en presencia de ellos
20 y comunicarle parte de tu dignidad, con el fin de que le obedezca
toda la comunidad de los israelitas.
21 Que se presente al sacerdote Eleazar y que éste consulte
acerca de él, según el rito del Urim, delante de
Yahveh.
A sus órdenes saldrán y a sus órdenes
entrarán él y todos los israelitas, toda la
comunidad.»
22 Moisés hizo como le había mandado Yahveh:
tomó
a Josué y lo puso delante del sacerdote Eleazar, y delante
de
toda la comunidad.
23 Le impuso su mano y le dio sus órdenes, como
había dicho Yahveh por Moisés.
Números 28
1 Habló Yahveh a Moisés y le dijo:
2 «Manda a los israelitas en estos términos:
Tendréis cuidado de traer a su tiempo mi ofrenda, mi
alimento,
manjares míos abrasados de calmante aroma.
3 Les dirás: Este será el manjar abrasado que
ofreceréis a Yahveh: «Corderos de un
año, sin
defecto, dos al día, como holocausto perpetuo.
4 Uno de los corderos lo ofrecerás en holocausto por la
mañana, y el otro cordero entre dos luces;
5 y como oblación, una décima de medida de flor
de harina, amasada con un cuarto de sextario de aceite virgen.
6 Es el holocausto perpetuo ofrecido antaño en el monte
Sinaí como calmante aroma, manjar abrasado para Yahveh.
7 Y la libación correspondiente: un cuarto de sextario por
cada
cordero. La libación de bebida fermentada para Yahveh la
derramarás en el santuario.
8 El segundo cordero lo ofrecerás entre dos luces: lo
ofrecerás con la misma oblación y
libación que el
de la mañana, como manjar abrasado de calmante aroma para
Yahveh.
9 «El día de sábado, dos corderos de un
año,
sin tacha, y como oblación dos décimas de flor de
harina
amasada con aceite, y su correspondiente libación.
10 El holocausto del sábado, con su libación, se
añadirá los sábados al holocausto
perpetuo.
11 Los primeros de mes ofreceréis un holocausto a Yahveh:
dos
novillos, un carnero y siete corderos de un año, sin tacha.
12 Como oblación tres décimas de flor de harina
amasada
con aceite por cada novillo; dos décimas de flor de harina
amasada con aceite, como oblación por el carnero;
13 una décima de flor de harina amasada con aceite, por cada
cordero. Es un holocausto de calmante aroma, manjar abrasado para
Yahveh.
14 Las libaciones correspondientes serán: medio sextario de
vino
por novillo, un tercio de sextario por carnero y un cuarto de sextario
por cordero. Este será el holocausto mensual, todos los
meses
del año uno tras otro.
15 Ofrecerás también a Yahveh, como sacrificio
por el
pecado, un macho cabrío con su libación,
además
del holocausto perpetuo.
16 «El mes primero, el día catorce del mes, es la
Pascua de Yahveh,
17 y el día quince del mismo mes es día de
fiesta.
Durante siete días comeréis panes
ázimos.
18 El día primero habrá reunión
sagrada. No haréis ningún trabajo servil.
19 Ofreceréis como manjar abrasado en holocausto a Yahveh:
dos
novillos, un carnero, siete corderos de un año, sin tacha.
20 La oblación correspondiente de flor de harina amasada con
aceite será de tres décimas por novillo, dos
décimas por el carnero,
21 y una décima por cada uno de los siete corderos;
22 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado, para
expiar por vosotros.
23 Esto, además del holocausto de la mañana, que
ofreceréis como holocausto perpetuo.
24 Así haréis los siete días. Es un
alimento, un
manjar abrasado de calmante aroma para Yahveh: se ofrece
además
del holocausto perpetuo y de su libación.
25 El día séptimo tendréis
reunión sagrada; no haréis ningún
trabajo servil.
26 «El día de las primicias, cuando
ofrezcáis a
Yahveh oblación de frutos nuevos en vuestra fiesta de las
Semanas, tendréis reunión sagrada; no
haréis
ningún trabajo servil.
27 Ofreceréis en holocausto, como calmante aroma para
Yahveh,
dos novillos, un carnero y siete corderos de un año.
28 La oblación correspondiente será de flor de
harina
amasada con aceite: tres décimas por novillo, dos
décimas
por el carnero,
29 y una décima por cada uno de los siete corderos;
30 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado para
hacer expiación por vosotros.
31 Haréis esto además del holocausto perpetuo,
con su oblación y su libaciones.
Números 29
1 «El mes séptimo, el primero de mes,
tendréis
reunión sagrada; no haréis ningún
trabajo servil.
Será para vosotros el día de los Clamores.
2 Ofreceréis un holocausto como calmante aroma para Yahveh:
un
novillo, un carnero, siete corderos de un año, sin tacha.
3 La oblación correspondiente de flor de harina amasada con
aceite, será de tres décimas por el novillo, dos
décimas por el carnero
4 y una décima por cada uno de los siete corderos;
5 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado, para
hacer la expiación por vosotros.
6 Esto, además del holocausto mensual y de su
oblación,
del holocausto perpetuo y de su oblación y sus libaciones,
según la norma correspondiente, como calmante aroma, manjar
abrasado para Yahveh.
7 «El día décimo del mismo mes
séptimo
tendréis reunión sagrada; ayunaréis y
no
haréis ningún trabajo.
8 Ofreceréis en holocausto a Yahveh, como calmante aroma, un
novillo, un carnero, siete corderos de un año, que
habrán
de ser sin defecto;
9 su oblación de flor de harina amasada con aceite,
será:
tres décimas por el novillo, dos décimas por el
carnero,
10 una décima por cada uno de los siete corderos;
11 y un macho cabrío, como sacrificio por el pecado de la
fiesta
de la Expiación, del holocausto perpetuo, de su
oblación
y sus libaciones.
12 «El día quince del mes séptimo
tendréis
reunión sagrada; no haréis ningún
trabajo servil y
celebraréis fiesta en honor de Yahveh durante siete
días.
13 Ofreceréis en holocausto un manjar abrasado de calmante
aroma
para Yahveh: trece novillos, dos carneros, catorce corderos de un
año, que serán sin defecto;
14 la oblación correspondiente será de flor de
harina
amasada con aceite, tres décimas por cada uno de los trece
novillos, dos décimas por cada uno de los dos carneros,
15 y una décima por cada uno de los catorce corderos;
16 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado;
además del holocausto perpetuo, de su oblación y
su
libación.
17 El día segundo, doce novillos, dos carneros, catorce
corderos de un año, sin tacha,
18 con las oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos,
carneros y corderos, conforme a su número y según
la
norma;
19 y un macho cabrío, como sacrificio por el pecado;
además del holocausto perpetuo, de su oblación y
sus
libaciones.
20 El día tercero: once novillos, dos carneros, catorce
corderos de un año, sin tacha,
21 con las oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos,
carneros y corderos, conforme a su número y según
la
norma;
22 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado;
además del holocausto perpetuo, de su oblación y
su
libación.
23 El día cuarto: diez novillos, dos carneros, catorce
corderos de un año, sin tacha;
24 las oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos,
carneros y corderos, conforme a su número y según
la
norma;
25 y un macho cabrío, como sacrificio por el pecado;
además del holocausto perpetuo, de su oblación y
su
libación.
26 El día quinto: nueve novillos, dos carneros, catorce
corderos de un año, sin tacha;
27 las oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos,
carneros y corderos, conforme a su número y según
la
norma;
28 y un macho cabrío, como sacrificio por el pecado;
además del holocausto perpetuo, de su oblación y
su
libación.
29 El día sexto: ocho novillos, dos carneros, catorce
corderos de un año, sin tacha;
30 las oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos,
carneros y corderos, conforme a su número y según
la
norma;
31 y un macho cabrío, como sacrificio por el pecado;
además del holocausto perpetuo, de su oblación y
su
libación.
32 El día séptimo: siete novillos, dos carneros,
catorce corderos de un año, sin tacha;
33 las oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos,
carneros y corderos, conforme a su número y según
la
norma;
34 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado;
además del holocauso perpetuo y de su oblación y
su
libación.
35 El día octavo será para vosotros de
reunión solemne; no haréis ningún
trabajo servil.
36 Ofreceréis un holocausto, como manjar abrasado de
calmante
aroma para Yahveh: un novillo, un carnero, siete corderos de un
año, sin tacha;
37 la oblación y libaciones correspondientes al novillo, al
carnero y a los corderos, conforme a su número y
según la
norma;
38 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado;
además del holocausto perpetuo, de su oblación y
su
libación.
39 Estos son los sacrificios que ofreceréis a Yahveh en
vuestras
solemnidades, aparte de vuestras ofrendas votivas y
espontáneas,
holocaustos, oblaciones, libaciones y sacrificios de
comunión.»
Números 30
1 Moisés habló a los israelitas conforme en todo
a lo que le había ordenado Yahveh.
2 Habló Moisés a los jefes de tribu de los
israelitas y les dijo: «Esto es lo que ha ordenado Yahveh:
3 Si un hombre hace un voto a Yahveh, o se compromete a algo con
juramento, no violará su palabra: cumplirá todo
lo que ha
salido de su boca.
4 Y si una mujer hace un voto a Yahveh, o adquiere un compromiso, en su
juventud, cuando está en casa de su padre,
5 si su padre se entera de su voto o del compromiso que ha
contraído, y no le dice nada su padre, serán
firmes todos
sus votos, y todos los compromisos que ha contraído
serán
firmes.
6 Pero si su padre, el mismo día en que se entera de
cualquiera
de sus votos o de los compromisos que ha contraído, lo
desaprueba, no serán firmes. Yahveh no se lo
tendrá en
cuenta, pues su padre lo ha desaprobado.
7 Y si se casa cuando todavía está ligada por sus
votos o
por un compromiso que inconsideradamente contrajeron sus labios,
8 si su marido se entera, y el mismo día en que se entera no
lo
desaprueba, serán firmes sus votos, y los compromisos que
adquirió serán válidos.
9 Pero si el día en que se entera su marido, lo desaprueba,
anula el voto que la obligaba y el compromiso que inconsideradamente
contrajeron sus labios. Yahveh no se lo tendrá en cuenta.
10 El voto de una mujer viuda o repudiada, y todos los compromisos
contraídos por ella, serán firmes.
11 Si una mujer ha hecho votos en casa de su marido, o se ha
comprometido con juramento,
12 y se entera su marido y no le dice nada, no lo desaprueba,
serán firmes todos sus votos, y todo compromiso que haya
adquirido será firme.
13 Pero si su marido se los anula el mismo día en que se
entera,
no será firme nada de lo que ha salido de sus labios, sea
voto o
compromiso. Yahveh no se lo tendrá en cuenta, porque su
marido
se los anuló.
14 Cualquier voto o compromiso jurado que grava a la mujer, puede
ratificarlo o anularlo el marido.
15 Si no le dice nada su marido para el día siguiente, es
que
confirma cualquier voto o compromiso que tenga; los confirma por no
haberle dicho nada el día que se enteró.
16 Pero si los anula más tarde, cargará
él con la falta de ella.»
17 Estos son los preceptos que Yahveh dio a Moisés acerca de
las
relaciones entre marido y mujer, y entre el padre y la hija que,
durante su juventud, vive todavía en casa de su padre.
Números 31
1 Habló Yahveh a Moisés y le dijo:
2 «Haz que los israelitas tomen venganza de los madianitas.
Luego irás a reunirte con tu parentela.»
3 Moisés habló al pueblo y le dijo:
«Que se armen
algunos de vosotros para la guerra de Yahveh contra Madián,
para
tomar de Madián la venganza de Yahveh.
4 Pondréis sobre las armas mil de cada tribu, de todas las
tribus de Israel.»
5 Los millares de Israel suministraron, a razón de mil por
cada tribu, 12.000 hombres armados para la guerra.
6 Moisés envió al combate mil por cada tribu, y
con ellos
a Pinjás, hijo del sacerdote Eleazar, que llevaba en su mano
los
objetos sagrados y las trompetas del clamoreo.
7 Atacaron a Madián como había mandado Yahveh a
Moisés y mataron a todos los varones.
8 Mataron también a los reyes de Madián:
Eví,
Réquem, Sur, Jur y Rebá, cinco reyes madianitas;
y a
Balaam, hijo de Beor, lo mataron a filo de espada.
9 Los israelitas hicieron cautivas a las mujeres de Madián y
a
sus niños y saquearon su ganado, sus rebaños, y
todos sus
bienes.
10 Dieron fuego a todas las ciudades en que habitaban y a todos sus
campamentos.
11 Reunieron todo el botín que habían capturado,
hombres y bestias,
12 y llevaron los cautivos, la presa y el botín ante
Moisés, ante el sacerdote Eleazar y ante toda la comunidad
de
los israelitas, al campamento, en las Estepas de Moab, que
están
cerca del Jordán, a la altura de Jericó.
13 Moisés, el sacerdote Eleazar y todos los principales de
la
comunidad salieron a su encuentro hasta fuera del campamento.
14 Moisés se encolerizó contra los jefes de las
tropas,
jefes de millar y jefes de cien, que volvían de la
expedición guerrera.
15 Les dijo Moisés: «¿Pero
habéis dejado con vida a todas las mujeres?
16 Precisamente ellas fueron las que indujeron a prevaricar contra
Yahveh a los israelitas, siguiendo el consejo de Balaam, cuando lo de
Peor; por eso azotó la plaga a la comunidad de Yahveh.
17 Matad, pues, a todos los niños varones. Y a toda mujer
que
haya conocido varón, que haya dormido con varón,
matadla
también.
18 Pero dejad con vida para vosotros a todas las muchachas que no hayan
dormido con varón.
19 Y vosotros, todos los que hayáis matado a alguno y todos
los
que hayaís tocado a algún muerto, acampad fuera
del
campamento siete días. Purificaos vosotros y vuestros
cautivos,
el día tercero y el día séptimo.
20 Purificad también todos los vestidos, todos los objetos
de
cuero, todo tejido de pelo de cabra y todo objeto de madera.»
21 Dijo el sacerdote Eleazar a los hombres de la tropa que
habían ido a la guerra: «Este es el precepto de la
Ley que
ordenó Yahveh a Moisés.
22 El oro, la plata, el bronce, el hierro, el estaño y el
plomo,
23 todo lo que puede pasar por el fuego, lo pasaréis por el
fuego y quedará puro. Pero será purificado con
las aguas
lustrales. Pero todo lo que no pueda pasar por el fuego lo
pasaréis por las aguas.»
24 Lavaréis vuestros vestidos el día
séptimo y
quedaréis puros. Luego podréis entrar en el
campamento.
25 Habló Yahveh a Moisés y le dijo:
26 «Sacad la cuenta, tú, el sacerdote Eleazar y
los
principales de las familias de la comunidad, del botín y de
los
cautivos, hombres y bestias.
27 Luego repartirás el botín, la mitad para los
combatientes que fueron a la guerra y la otra mitad para toda la
comunidad.
28 Reservarás para Yahveh, de la parte de los combatientes
que
fueron a la guerra, uno por cada quinientos, sean hombres, bueyes,
asnos u ovejas.
29 Lo tomarás de la mitad que les corresponde y se lo
darás al sacerdote Eleazar, como reserva para Yahveh.
30 Y de la mitad de los israelitas, uno por cada cincuenta, sean
hombres, bueyes, asnos u ovejas, cualquier clase de bestias, y se lo
darás a los levitas, que están encargados del
ministerio
de la Morada de Yahveh.
31 Moisés y el sacerdote Eleazar hicieron como
había mandado Yahveh a Moisés.
32 Fue el botín, el remanente de lo que la gente de guerra
había saqueado: 675.000 cabezas de ganado lanar,
33 72.000 de vacuno
34 y 61.000 de ganado asnal.
35 En cuanto a las personas, las mujeres que no habían
dormido con varón eran, en total, 32.000.
36 La mitad correspondiente a los que fueron al combate: 337.500
cabezas de ganado lanar,
37 siendo la parte de Yahveh de ganado lanar, 675 cabezas;
38 36.000 de vacuno, siendo la parte de Yahveh 72,
39 30.500 de asnal, siendo la parte de Yahveh 61.
40 Las personas eran 16.000, correspondiendo a Yahveh, 32.
41 Moisés dio al sacerdote Eleazar la reserva de Yahveh,
como había ordenado Yahveh a Moisés.
42 La mitad perteneciente a los israelitas, que había
separado Moisés de la de los combatientes,
43 esta mitad correspondiente a la comunidad era de 337.500 cabezas de
ganado lanar;
44 36.000 de vacuno;
45 30.500 de asnal,
46 y 16.000 personas.
47 Tomó Moisés de la mitad de los israelitas, a
razón de uno por cincuenta, hombres y bestias, y se los dio
a
los levitas, que se encargan del ministerio de la Morada de Yahveh,
como había ordenado Yahveh a Moisés.
48 Se presentaron ante Moisés los jefes de las tropas de
Israel
que habían ido a la guerra, jefes de millar y jefes de cien,
49 y dijeron a Moisés: «Tus siervos han sacado la
cuenta
de los combatientes que tenían a sus órdenes, y
no falta
ni uno.
50 Por eso traemos de ofrenda a Yahveh lo que cada uno de nosotros ha
encontrado en objetos de oro, brazaletes, ajorcas, anillos, arracadas y
collares, para hacer expiación por nosotros delante de
Yahveh.»
51 Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron de ellos el oro
y las joyas.
52 El total del oro de la reserva que reservaron para Yahveh, de parte
de los jefes de millar y de cien, fue 16.750 siclos.
53 Los combatientes habían tomado cada uno su
botín.
54 Pero Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de
los
jefes de millar y de cien y lo llevaron a la Tienda del Encuentro, para
que sirviera ante Yahveh de memorial en favor de los israelitas.
Números 32
1 Los hijos de Rubén y los hijos de Gad tenían
muchos
rebaños, muy grandes. Vieron que el país de Yazer
y el
país de Galaad eran tierra propia para el pastoreo,
2 y los hijos de Gad y los hijos de Rubén fueron y dijeron a
Moisés, al sacerdote Eleazar y a los principales de la
comunidad:
3 «Atarot, Dibón, Yazer, Nimrá,
Jesbón, Elalé, Sebam, Nebo, y Meón,
4 el país que Yahveh conquistó delante de la
comunidad de
Israel es tierra de ganado, y tus siervos tienen ganado.»
5 Y añadieron: «Si hemos hallado gracia a tus
ojos, que se
nos dé esta tierra a tus siervos en propiedad; no nos hagas
pasar el Jordán.»
6 Respondió Moisés a los hijos de Gad y a los
hijos de
Rubén: «¿Es que vuestros hermanos van a
ir al
combate y vosotros os vais a quedar aquí?
7 ¿Por qué os oponéis a que los
israelitas pasen a la tierra que les ha dado Yahveh?
8 Así hicieron ya vuestros padres, cuando los
mandé de Cadés Barnea a ver la tierra:
9 subieron al valle de Eskol, vieron la tierra e impidieron que los
israelitas entrasen en la tierra que les había dado Yahveh.
10 Por eso se encendió la ira de Yahveh aquel día
y juró diciendo:
11 "Nunca verán los hombres que salieron de Egipto, de
veinte
años para arriba, la tierra que prometí con
juramento a
Abraham, a Isaac y a Jacob..., porque no me han sido fieles,
12 excepto Caleb, hijo de Yefunné el quenizeo, y
Josué, hijo de Nun, que fueron fieles a Yahveh."
13 Se encendió la ira de Yahveh contra Israel y los hizo
andar
errantes por el desierto durante cuarenta años, hasta que se
acabó toda aquella generación que
había obrado mal
a los ojos de Yahveh.
14 ¡Y ahora vosotros os alzáis a
imitación de
vuestros padres, comos retoño de hombres pecadores, para
atizar
más el fuego de la ira de Yahveh contra Israel!
15 Si os apartáis de él, volverá a
retenernos en
el desierto, y acarrearéis el desastre a todo este
pueblo.»
16 Entonces se acercaron a Moisés y le dijeron:
«Podemos
construir aquí rediles para nuestras ovejas y ciudades para
nuestros niños.
17 Pero nosotros tomaremos las armas a la cabeza de los israelitas,
hasta que los introduzcamos en sus lugares, mientras que nuestros hijos
de quedarán en las plazas fuertes, al abrigo de los
habitantes
del país.
18 No volveremos a nuestras casas hasta que los israelitas se
posesionen cada uno de su herencia.
19 Que nosotros no tendremos herencia con ellos al otro lado del
Jordán, pues nuestra herencia nos ha tocado del lado
oriental
del Jordán.»
20 Moisés les dijo: «Si hacéis lo que
habéis
dicho, si os armáis para combatir delante de Yahveh,
21 y todos vuestros combatientes pasan el Jordán delante de
Yahveh, hasta que arroje a sus enemigos ante vosotros,
22 y la tierra es ocupada delante de Yahveh, podéis volver
después y quedaréis exentos de culpa ante Yahveh
y ante
Israel. Esta tierra os pertenecerá en propiedad delante de
Yahveh.
23 Pero si no lo hacéis así, habréis
pecado contra
Yahveh, y sabed que vuestro pecado os saldrá al encuentro.
24 Construíos ciudades para vuestros niños, y
rediles
para vuestros rebaños; pero haced lo que habéis
prometido.»
25 Dijeron los hijos de Gad y los hijos de Rubén a
Moisés: «Tus siervos harán como mi
Señor
manda.
26 Nuestros hijos, nuestras mujeres, nuestros rebaños y todo
nuestro ganado, se quedarán aquí en las ciudades
de
Galaad.
27 Pero tus siervos, todos los que llevan armas, pasarán
delante
de Yahveh, para ir a la guerra, como dice mi
Señor.»
28 Moisés dio orden al sacerdote Eleazar, a
Josué, hijo
de Nun, y a los jefes de las casas paternas de las tribus de los
israelitas,
29 y les dijo Moisés: «Si los hijos de Gad y los
hijos de
Rubén, todos los que llevan armas, pasan con vosotros el
Jordán, para combatir delante de Yahveh, y la tierra queda
dominada por vosotros, les daréis el país de
Galaad en
propiedad.
30 Pero si los que llevan armas no pasan con vosotros,
tendrán
su herencia entre vosotros en el país de
Canaán.»
31 Respondieron los hijos de Gad y los hijos de Rubén:
«Lo que ha hablado Yahveh a tus siervos, eso haremos.
32 Nosotros pasaremos armados delante de Yahveh al país de
Canaán; pero danos la propiedad de nuestra herencia a este
lado
del Jordán.»
33 Moisés dio a los hijos de Gad, a los hijos de
Rubén y
a la media tribu de Manasés, hijo de José, el
reino de
Sijón, rey de los amorreos, y el reino de Og, rey de
Basán; el país con las ciudades comprendidas en
sus
fronteras y las ciudades colindantes.
34 Los hijos de Rubén construyeron las plazas fuertes de
Dibón, Atarot y Aroer,
35 Atrot Sofán, Yazer, Yogbohá,
36 Bet Nimrá, Bet Harán, y rediles para los
rebaños.
37 Los hijos de Rubén construyeron Jesbón,
Elalé, Quiryatáyim,
38 Nebo, Baal Meón, cambiadas de nombre, y Sibmá.
Y pusieron nombres a las ciudades que construyeron.
39 Los hijos de Makir, hijo de Manasés, fueron a Galaad, la
conquistaron y expulsaron a los amorreos que habitaban allí.
40 Moisés dio Galaad a Makir, hijo de Manasés,
que se estableció allí.
41 Yaír, hijo de Manasés, fue y se
apoderó de los
aduares de ellos y los llamó Aduares de Yaír.
42 Nóbaj fue y se apoderó de Quenat y de sus
filiales, y le puso su propio nombre Nóbaj.
Números 33
1 Estas son las etapas de los israelitas, que salieron de Egipto por
cuerpos de ejército, a las órdenes de
Moisés y
Aarón.
2 Moisés, por orden de Yahveh, escribió los
puntos de
donde partían, etapa por etapa. Estas fueron sus etapas, con
indicación de los puntos de partida.
3 Partieron de Ramsés el mes primero. El día
quince del
mes primero, al día siguiente de la Pascua, salieron los
israelitas, la mano en alto, en presencia de todos los egipcios.
4 Los egipcios estaban enterrando a los suyos que habían
sido
heridos por Yahveh, a todos los primogénitos; Yahveh
había hecho justicia de sus dioses.
5 Partieron los israelitas de Ramsés y acamparon en Sukkot.
6 Partieron de Sukkot y acamparon en Etam, que está en el
extremo del desierto.
7 Partieron de Etam y se detuvieron en Pi Hajirot, que está
frente a Baal Sefón y acamparon delante de Migdol.
8 Partieron de Pi Hajirot y pasaron por medio del mar hasta el
desierto. Anduvieron tres días de camino por el desierto de
Etam
y acamparon en Mará.
9 Partieron de Mará y llegaron a Elim. En Elim
había doce
fuentes de agua y setenta palmeras; allí acamparon.
10 Partieron de Elim y acamparon cerca del mar de Suf.
11 Partieron del mar de Suf y acamparon en el desierto de Sin.
12 Partieron del desierto de Sin y acamparon en Dofcá.
13 Partieron de Dofcá y acamparon en Alús.
14 Partieron de Alús y acamparon en Refidim, pero no
había allí agua para que bebiera la gente.
15 Partieron de Refidim y acamparon en el desierto del
Sinaí.
16 Partieron del desierto del Sinaí y acamparon en Quibrot
Hattaavá.
17 Partieron de Quibrot Hattaavá y acamparon en Jaserot.
18 Partieron de Jaserot y acamparon en Ritmá.
19 Partieron de Ritmá y acamparon en Rimmón
Peres.
20 Partieron de Rimmón Peres y acamparon en
Libná.
21 Partieron de Libná y acamparon en Rissá.
22 Partieron de Rissá y acamparon en Quehelatá.
23 Partieron de Quehelatá y acamparon en el monte
Séfer.
24 Partieron del monte Séfer y acamparon en
Jaradá.
25 Partieron de Jaradá y acamparon en Maqhelot.
26 Partieron de Maqhelot y acamparon en Tájat.
27 Partieron de Tájat y acamparon en Táraj.
28 Partieron de Táraj y acamparon en Mitcá.
29 Partieron de Mitcá y acamparon en Jasmoná.
30 Partieron de Jasmona y acamparon en Moserot.
31 Partieron de Moserot y acamparon en Bene Yaacán.
32 Partieron de Bene Yaacán y acamparon en Jor Haguidgad.
33 Partieron de Jor Haguidgad y acamparon en Yotbatá.
34 Partieron de Yotbatá y acamparon en Abroná.
35 Partieron de Abroná y acamparon en Esyón
Guéber.
36 Partieron de Esyón Guéber y acamparon en el
desierto de Sin, es decir, en Cadés.
37 Partieron de Cadés y acamparon en Hor de la
Montaña, en la frontera del país de Edom.
38 El sacerdote Aarón subió a Hor de la
Montaña,
según la orden de Yahveh, y murió
allí, el
año cuarenta de la salida de los israelitas de Egipto, el
mes
quinto, el primero del mes.
39 Tenía Aarón 123 años cuando
murió en Hor de la Montaña.
40 El rey cananeo de Arad, que habitaba en el Négueb, en el
país de Canaán, se enteró de que
llegaban los
israelitas.
41 Partieron de Hor de la Montaña y acamparon en
Salmoná.
42 Partieron de Salmoná y acamparon en Punón.
43 Partieron de Punón y acamparon en Obot.
44 Partieron de Obot y acamparon en Iyyé Haabarim, en la
frontera de Moab.
45 Partieron de Iyyim, y acamparon en Dibón Gad.
46 Partieron de Dibón Gad y acamparon en Almón
Diblatáyim.
47 Partieron de Almón Diblatáyim, y acamparon en
los montes de Abarim, frente al Nebó.
48 partieron de los montes de Abarim y acamparon en las Estepas de
Moab, cerca del Jordán, a la altura de Jericó.
49 Acamparon cerca del Jordán entre Bet Hayesimot y Abel
Hassittim en las Estepas de Moab.
50 Yahveh habló a Moisés en las Estepas de Moab,
cerca
del Jordán, a la altura de Jericó, y le dijo:
51 «Habla a los israelitas y diles: Cuando paséis
el Jordán hacia el país de Canaán,
52 arrojaréis delante de vosotros a todos los habitantes del
país. Destruiréis todas sus imágenes
pintadas,
destruiréis sus estatuas de fundición,
saquearéis
todos sus altos.
53 Os apoderaréis de la tierra y habitaréis en
ella, pues os doy a vosotros todo el país en propiedad.
54 Repartiréis la tierra a suertes entre vuestros clanes. Al
grande le aumentaréis la herencia y al pequeño se
la
reduciréis. Donde le caiga a cada uno la suerte,
allí
será su propiedad. Haréis el reparto por tribus
paternas.
55 Pero si no expulsáis delante de vosotros a los habitantes
del
país, los que dejéis se os convertirán
en espinas
de vuestros ojos y en aguijones de vuestros costados y os
oprimirán en el país en que vais a habitar.
56 Y yo os trataré a vosotros en la forma en que
había pensado tratarles a ellos.»
Números 34
1 Habló Yahveh a Moisés y le dijo:
2 «Da esta orden a los israelitas: Cuando entréis
en el
país de Canaán, éste será
el territorio que
os caerá en herencia: el país de
Canaán con todas
sus fronteras.
3 Por el sur, os pertenecerá desde el desierto de Sin,
siguiendo
el límite de Edom. Vuestra frontera meridional
empezará
por el oriente en la extremidad del mar de la Sal.
4 Torcerá vuestra frontera por el sur hacia la subida de los
Escorpiones, pasará por Sin y terminará por el
sur en
Cadés Barnea. Luego irá hacia Jasar Addar y
pasará
por Asmón.
5 Torcerá la frontera de Asmón hacia el Torrente
de Egipto y acabará en el Mar.
6 Vuestra frontera occidental será el mar Grande. Esta
frontera será vuestro límite al oeste.
7 Vuestra frontera por el norte será la siguiente: Desde el
mar
Grande trazaréis el límite hasta Hor de la
Montaña.
8 De Hor de la Montaña, trazaréis el
límite hasta
la Entrada de Jamat, y vendrá a salir la frontera a Sedad.
9 Seguirá luego la frontera hacia Zifrón y
terminará en Jasar Enán. Esa será
vuestra frontera
septentrional.
10 Luego trazaréis vuestra frontera oriental desde Jasar
Enán hasta Sefam.
11 La frontera bajará de Sefam hacia Arbel, al oriente de
Ayín. Seguirá bajando la frontera, y, tocando la
orilla
del mar de Kinnéret por el oriente,
12 bajará al Jordán y vendrá a dar en
el mar de la
Sal. Esa será vuestra tierra con las fronteras que la
circunscriben.»
13 Moisés dio esta orden a los israelitas: «Este
es el
país que habéis de repartir a suertes, el que
Yahveh
mandó dar a las nueve tribus y a la mitad de la otra,
14 pues la tribu de los hijos de Rubén con sus distintas
casas
paternas y la tribu de los hijos de Gad con sus distintas casas
paternas, han recibido ya su herencia; y la media tribu de
Manasés ha recibido también su herencia.
15 Las dos tribus y la otra media tribu han recibido ya su herencia
más allá del Jordán, a oriente de
Jericó,
hacia la salida del sol.»
16 Habló Yahveh a Moisés y le dijo:
17 «Estos son los nombres de los que os han de repartir la
tierra: el sacerdote Eleazar y Josué, hijo de Nun.
18 Elegiréis también un principal de cada tribu,
para que repartan la tierra.
19 Estos son sus nombres: por la tribu de Judá, Caleb, hijo
de Yefunné;
20 por la tribu de los hijos de Simeón, Semuel, hijo de
Ammihud;
21 por la tribu de Benjamín, Elidad, hijo de
Kislón;
22 por la tribu de los hijos de Dan, el principal Buquí,
hijo de Yoglí;
23 por los hijos de José: por la tribu de los hijos de
Manasés, el principal Janniel, hijo de Efod;
24 y por la tribu de los hijos de Efraím, el principal
Quemuel, hijo de Siftán;
25 por la tribu de los hijos de Zabulón, el principal
Elisafán, hijo de Parnak;
26 por la tribu de los hijos de Isacar, el principal Paltiel, hijo de
Azzán;
27 por la tribu de los hijos de Aser, el principal Ajihud, hijo de
Selomí;
28 por la tribu de los hijos de Neftalí, el principal
Pedahel, hijo de Ammihud.»
29 A éstos mandó Yahveh repartir la herencia a
los israelitas en el país de Canaán.
Números 35
1 Habló Yahveh a Moisés en las Estepas de Moab,
cerca del
Jordán, a la altura de Jericó, y le dijo:
2 «Manda a los israelitas que cedan a los levitas, de la
herencia
que les pertenece, ciudades en las que puedan habitar y pastos de
alrededor de las ciudades. Se las daréis a los levitas.
3 Esas ciudades serán su morada, y sus pastos
serán para sus bestias, su ganado y todos sus animales.
4 Los pastos de las ciudades que cedáis a los levitas
comprenderán mil codos alrededor de la ciudad, a contar
desde
las murallas.
5 Mediréis, fuera de la ciudad, 2000 codos a oriente, 2000
codos
a mediodía, 2000 codos a occidente y 2000 codos al norte,
teniendo la ciudad como centro. Estos serán los pastos de
las
ciudades.
6 Las ciudades que daréis a los levitas serán las
seis de
asilo, que cederéis para que se pueda refugiar en ellas el
homicida, y además les daréis otras 42 ciudades.
7 El total de ciudades que daréis a los levitas
será 48 ciudades, todas ellas con sus pastos.
8 Estas ciudades que cederéis de la propiedad de los
israelitas,
las tomaréis en mayor número del grande y en
menor del
pequeño; cada uno cederá ciudades a los levitas
en
proporción a la herencia que le haya tocado.»
9 Habló Yahveh a Moisés y le dijo:
10 «Habla a los israelitas y diles: Cuando paséis
el Jordán hacia la tierra de Canaán,
11 encontraréis ciudades de las que haréis
ciudades de
asilo: en ellas se refugiará el homicida, el que ha herido a
un
hombre por inadvertencia.
12 Esas ciudades os servirán de asilo contra el vengador; no
debe morir el homicida hasta que comparezca ante la comunidad para ser
juzgado.
13 De las ciudades que les cedáis, seis ciudades
serán de asilo:
14 tres ciudades les cederéis al otro lado del
Jordán y
tres ciudades en el país de Canaán;
serán ciudades
de asilo.
15 Las seis ciudades serán de asilo tanto para los
israelitas
como para el forastero y para el huésped que viven en medio
de
vosotros, para que se pueda refugiar en ellas todo aquel que haya
matado a un hombre por inadvertencia.
16 Pero si le ha herido con un instrumento de hierro, y muere, es un
homicida. El homicida debe morir.
17 Si le hiere con una piedra como para causar la muerte con ella, y
muere, es homicida. El homicida debe morir.
18 Si le hiere con un instrumento de madera como para matarle, y muere,
es un homicida. El homicida debe morir.
19 El mismo vengador de la sangre dará muerte al homicida:
en cuanto le encuentre, lo matará.
20 Si el homicida lo ha matado por odio, o le ha lanzado algo con
intención, y muere,
21 o si por enemistad le ha golpeado con las manos, y muere, el que le
ha herido tiene que morir: es un homicida. El vengador de la sangre
dará muerte al homicida en cuanto le encuentre.
22 Pero si lo derribó de casualidad y sin enemistad, o le
lanzó cualquier objeto sin ninguna mala
intención,
23 o le tiró, sin verle, una piedra capaz de matarle, y le
causó la muerte, sin que fuera su enemigo ni buscara su
daño,
24 la comunidad juzgará entre el homicida y el vengador de
la sangre según estas normas,
25 y salvará la comunidad al homicida de la mano del
vengador de
la sangre. Le hará volver la comunidad a la ciudad de asilo
en
la que se refugió y en ella vivirá hasta que
muera el
Sumo Sacerdote ungido con el óleo santo.
26 Pero si sale el homicida de los límites de la ciudad de
asilo en que se ha refugiado,
27 y le encuentra el vengador de la sangre fuera del término
de
su ciudad de asilo, el vengador de la sangre podrá matar al
homicida, sin ser responsable de su sangre,
28 porque aquél debía permanecer en la ciudad de
asilo
hasta la muerte del Sumo Sacerdote. Cuando muera el Sumo Sacerdote, el
homicida podrá volver a la tierra de su propiedad.
29 Esto será norma de derecho para vosotros y para vuestros
descendientes, dondequiera que habitéis.
30 En cualquier caso de homicidio, se matará al homicida
según la declaración de los testigos; pero un
solo
testigo no bastará para condenar a muerte a un hombre.
31 No aceptaréis rescate por la vida de un homicida reo de
muerte, pues debe morir.
32 Tampoco aceptaréis rescate por el que se ha refugiado en
la
ciudad de asilo y quiere volver a habitar en su tierra antes que muera
el Sumo Sacerdote.
33 No profanaréis la tierra en que estáis, porque
aquella
sangre profana la tierra, y la tierra no queda expiada de la sangre
derramada más que con la sangre del que la
derramó.
34 No harás impura la tierra en que habitáis,
porque yo
habito en medio de ella, pues yo, Yahveh, tengo mi morada entre los
israelitas.
Números 36
1 Los jefes de familia del clan de los hijos de Galaad, hijo de Makir,
hijo de Manasés, uno de los clanes de los hijos de
José,
se presentaron y dijeron delante de Moisés y de los
principales
jefes de las casas paternas de los israelitas:
2 «Yahveh mandó a mi Señor que diera la
tierra en
herencia, por suertes, a los israelitas, y mi Señor
recibió orden de Yahveh de dar la herencia de Selofjad,
nuestro
hermano, a sus hijas.
3 Si resulta que se casan con alguno de otra tribu israelita,
será arrancada su parte de la herencia de nuestras familias.
Aumentará entonces la herencia de la tribu a la que vayan a
pertenecer, y se reducirá la herencia que nos
tocó en
suerte.
4 Y cuando llegue el jubileo para los israelitas, se
añadirá la herencia de ellas a la herencia de la
tribu a
la que vayan a pertenecer y se restará su herencia de la
herencia de la tribu de nuestros padres.»
5 Moisés, según la orden de Yahveh,
mandó lo
siguiente a los israelitas: «Dice bien la tribu de los hijos
de
José.
6 Esto es lo que Yahveh ordenó acerca de las hijas de
Selofjad:
Tomarán por esposos a los que bien les parezca, con tal que
se
casen dentro de los clanes de la tribu de su padre.
7 La herencia de los israelitas no podrá pasar de una tribu
a
otra, sino que los israelitas estarán vinculados cada uno a
la
herencia de la tribu de sus padres.
8 Y toda hija que posea una herencia en una de las tribus de los
israelitas se casará con uno de un clan de la tribu de su
padre
para que cada uno de los israelitas posea la herencia de sus padres.
9 No podrá pasar una herencia de una tribu a otra. Cada una
de
las tribus de los israelitas quedará vinculada a su
heredad.»
10 Tal como había mandado Yahveh a Moisés,
así hicieron las hijas de Selofjad.
11 Majlá, Tirsá, Joglá,
Milká y Noá,
las hijas de Selofjad, se casaron con los hijos de sus tíos
paternos.
12 Tomaron marido de los clanes de los hijos de Manasés,
hijo de
José, y así su herencia fue para la tribu del
clan de su
padre.
13 Estas son las órdenes y normas que dio Yahveh, por medio
de
Moisés, a los israelitas, en las Estepas de Moab, cerca del
Jordán, a la altura de Jericó.