
Martes 10 de Enero de 2012
Santoral: Ald, Gonzalo
El Señor se acordó de Ana, y dio a luz a Samuel
En aquellos días, después de la comida en Siló, mientras el sacerdote
Elí estaba sentado en su silla junto a la puerta del templo del Señor,
Ana se levantó y, desconsolada, rezó al Señor deshaciéndose en lágrimas
e hizo este voto: "Señor de los ejércitos, si te dignas mirar la
aflicción de tu esclava, si te acuerdas de mí y no me olvidas, si
concedes a tu esclava un hijo varón, se lo ofreceré al Señor para toda
la vida y la navaja no pasará por su cabeza". Mientras repetía su
oración al Señor, Elí la observaba. Ana hablaba para sus adentros:
movía los labios, sin que se oyera su voz. Elí, creyendo que estaba
borracha, le dijo: "¿Hasta cuándo vas a seguir borracha? Devuelve el
vino que has bebido". Ana respondió: "No es eso, señor; no he bebido
vino ni licores; lo que pasa es que estoy afligida y me desahogo con el
Señor. No me tengas por una mujer perdida, que hasta ahora he hablado
movida por mi gran desazón y pesadumbre".
Entonces dijo Elí: "Vete en paz. Que el Señor de Israel te conceda lo
que le has pedido". Y ella respondió: "Que tu sierva halle gracia ante
ti".
La mujer se marchó, comió, y se transformó su semblante. A la mañana
siguiente madrugaron, adoraron al señor y se volvieron. Llegados a su
casa de Ramá, Elcaná se unió a su mujer, Ana, y el Señor se acordó de
ella. Ana concibió, dio a luz un hijo y le puso de nombre Samuel,
diciendo: "¡Al Señor se lo pedí!"
Interleccional: 1Samuel 2
Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador.
Mi corazón se regocija por el Señor, mi poder se exalta por Dios; mi
boca se ríe de mis enemigos, porque gozo con tu salvación. R.
Se rompen los arcos de los valientes, mientras los cobardes se ciñen de
valor; los hartos se contratan por el pan, mientras los hambrientos
engordan; la mujer estéril da a luz siete hijos, mientras la madre de
muchos queda baldía. R.
El Señor da la muerte y la vida, hunde en el abismo y levanta; da la pobreza y la riqueza, humilla y enaltece. R.
El levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para
hacer que se siente entre príncipes y que herede un trono de gloria. R.
Marcos 1, 21-28
Les enseñaba con autoridad
Llego Jesús a Cafarnaúm y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga
a enseñar, se quedaron asombrados de su enseñanza, porque no enseñaba
como los letrados, sino con autoridad. Estaba precisamente en la
sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:
"¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con
nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios". Jesús lo increpó: "Cállate
y sal de él". El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy
fuerte, salió.
Todos se preguntaron estupefactos: "¿Qué es esto? Este enseñar con
autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le
obedecen". Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando
la comarca entera de Galilea.