
Miércoles 20 de Enero de 2010
Santoral: Fabián, Sebastián
1Samuel 17, 32--51
Venció David al filisteo con la honda y una piedra
En
aquellos días, Saúl mandó llamar a David, y éste le dijo: "Majestad, no
os desaniméis. Este servidor tuyo irá a luchar con ese filisteo". Pero
Saúl le contestó: "No podrás acercarte a ese filisteo para luchar con
él, porque eres un muchacho, y él es un guerrero desde mozo". David
replicó: "El Señor, que me ha librado de las garras del león y de las
garras oso, me librará de las manos de este filisteo". Entonces Saúl le
dijo: "Anda con Dios".
Agarró la cayada, escogió cinco cantos de
arroyo, se los echó al zurrón, empuñó la honda y se acercó al filisteo.
Este, precedido de su escudero, iba avanzando, acercándose a David; lo
miró de arriba abajo y lo despreció, porque era un muchacho de buen
color y guapo, y le gritó: "¿Soy yo un perro, para que vengas a mi con
un palo?" Luego maldijo a David, invocando a sus dioses, y le dijo:
"Ven acá, y echaré tu carne a las aves del cielo y a las fieras del
campo".
Pero David le contestó: "Tú vienes hacia mí armado de
espada, lanza y jabalina; yo voy hacia ti en nombre del Señor de los
ejércitos, Dios de las huestes de Israel, a las que has desafiado. Hoy
te entregará el Señor en mis manos, te venceré, te arrancaré la cabeza
de los hombros y echaré tu cadáver y los cadáveres del campamento
filisteo a las aves del cielo y las fieras de la tierra; y todo el
mundo reconocerá que hay un Dios en Israel; y todos los aquí reunidos
reconocerán que el Señor da la victoria sin necesidad de espadas ni
lanzas, porque ésta es una guerra del Señor y él os entregará en
nuestro poder.
Cuando el filisteo se puso en marcha y se
acercaba en dirección a David, éste salió de la formación y corrió
velozmente en dirección al filisteo; echó mano al zurrón, sacó una
piedra, disparó la honda y le pegó al filisteo en la frente: la piedra
se le clavó en la frente, y cayó de bruces en tierra. Así venció David
al filisteo, con la honda y una piedra; lo mató de un golpe, sin
empuñar espada. David corrió y se paró junto al filisteo, le agarró la
espada, la desenvainó y lo remató, cortándole la cabeza.
Salmo responsorial: 143
Bendito el Señor, mi Roca.
Bendito el Señor, mi Roca, que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la pelea. R.
Mi bienhechor, mi alcázar, baluarte donde me pongo a salvo, mi escudo y mi refugio, que me somete los pueblos. R.
Dios
mío, te cantaré un cántico nuevo, tocaré para ti el arpa de diez
cuerdas; para ti, que das la victoria a los reyes y salvas a David, tu
siervo. Defiéndeme de la espada cruel. R.
Marcos 3, 1-6
¿Está permitido en sábado salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?
En
aquel tiempo entró Jesús otra vez en la sinagoga y había allí un hombre
con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en
sábado y acusarlo. Jesús le dijo al que tenía la parálisis: "Levántate
y ponte ahí en medio". Y a ellos les preguntó: "¿Qué está permitido en
sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o
dejarlo morir?" Se quedaron callados. Echando en torno una mirada de
ira y dolido de su obstinación, le dijo al hombre: "Extiende el brazo".
Lo extendió y quedó restablecido.
En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.