
Sábado 07 de Enero de 2012
Después de Epifanía
Santoral: Raimundo de Peñafort
1Juan 5,14-21
Nos escucha en lo que le pedimos
Queridos hermanos: En esto está la confianza que tenemos en él: en que
si le pedimos algo según su voluntad, nos escucha. Y si sabemos que nos
escucha en lo que le pedimos, sabemos que tenemos conseguido lo que le
hayamos pedido.
Si alguno ve que su hermano comete un pecado que no es de muerte, pida
y Dios le dará vida -a los que cometan pecados que no son de muerte,
pues hay un pecado que es de muerte, por el cual no digo que pida-.
Toda injusticia es pecado, pero hay pecado que no es de muerte.
Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el
Engendrado de Dios lo guarda, y el Maligno no llega a tocarle. Sabemos
que somos de Dios, y que el mundo entero yace en poder del Maligno.
Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia
para que conozcamos al Verdadero. Nosotros estamos en el Verdadero, en
su Hijo Jesucristo. Éste es el Dios verdadero y la vida eterna. Hijos
míos, guardaos de los ídolos.
Salmo responsorial: 149
El Señor ama a su pueblo.
Cantad al Señor un cántico nuevo, / resuene su alabanza en la asamblea
de los fieles; / que se alegre Israel por su Creador, / los hijos de
Sión por su Rey. R.
Alabad su nombre con danzas, / cantadle con tambores y cítaras; /
porque el Señor ama a su pueblo / y adorna con la victoria a los
humildes. R.
Que los fieles festejen su gloria / y canten jubilosos en filas, / con
vítores a Dios en la boca; / es un honor para todos sus fieles. R.
Juan 3,22-30
El amigo del esposo se alegra con la voz del esposo
En aquel tiempo, fue Jesús con sus discípulos a Judea, se quedó allí
con ellos y bautizaba. También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de
Salín, porque había allí agua abundante; la gente acudía y se
bautizaba. A Juan todavía no le habían metido en la cárcel.
Se originó entonces una discusión entre un judío y los discípulos de
Juan acerca de la purificación; ellos fueron a Juan y le dijeron: "Oye,
rabí, el que estaba contigo en la otra orilla del Jordán, de quien tú
has dado testimonio, ése está bautizando, y todo el mundo acude a él."
Contestó Juan: "Nadie puede tomarse algo para sí, si no se lo dan desde
el cielo. Vosotros mismos sois testigos de que yo dije: "Yo no soy el
Mesías, sino que me han enviado delante de él." El que lleva a la
esposa es el esposo; en cambio, el amigo del esposo, que asiste y lo
oye, se alegra con la voz del esposo; pues esta alegría mía está
colmada. Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar."