
Viernes 08 de Enero de 2010
Santoral: Severino, Luciano
1Juan 5,5-13
El Espíritu, el agua y la sangre
Queridos
hermanos: ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús
es el Hijo de Dios? Éste es el que vino con agua y con sangre:
Jesucristo. No sólo con agua, sino con agua y con sangre; y el Espíritu
es quien da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Porque tres
son los testigos: el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres están de
acuerdo.
Si aceptamos el testimonio humano, más fuerza tiene el
testimonio de Dios. Éste es el testimonio de Dios, un testimonio acerca
de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios tiene dentro el testimonio.
Quien no cree a Dios le hace mentiroso, porque no ha creído en el
testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y éste es el testimonio:
Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. Quien tiene
al Hijo tiene la vida, quien no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
Os he escrito estas cosas a los que creéis en el nombre del Hijo de
Dios, para que os deis cuenta de que tenéis vida eterna.
Salmo responsorial: 147
Glorifica al Señor, Jerusalén.
Glorifica
al Señor, Jerusalén; / alaba a tu Dios, Sión: / que ha reforzado los
cerrojos de tus puertas, / y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.
Ha puesto paz en tus fronteras, / te sacia con flor de harina. / Él envía su mensaje a la tierra, / y su palabra corre veloz. R.
Anuncia
su palabra a Jacob, / sus decretos y mandatos a Israel; / con ninguna
nación obró así, / ni les dio a conocer sus mandatos. R.
Lucas 5,12-16
En seguida le dejó la lepra
Una
vez, estando Jesús en un pueblo, se presentó un hombre lleno de lepra;
al ver a Jesús cayó rostro a tierra y le suplicó: "Señor, si quieres
puedes limpiarme." Y Jesús extendió la mano y lo tocó diciendo:
"Quiero, queda limpio." Y en seguida le dejó la lepra. Jesús le
recomendó que no lo dijera a nadie, y añadió: "Ve a presentarte al
sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés para que les
conste."
Se hablaba de él cada vez más, y acudía mucha gente a
oírle y a que los curara de sus enfermedades. Pero él solía retirarse a
despoblado para orar.