Lunes 19 de Marzo de 2012
San José
Santoral: José
2Samuel 7,4-5a.12-14a.16
El Señor Dios le dará el trono de David, su padre
En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: "Ve y
dile a mi siervo David: "Esto dice el Señor: Cuando tus días se hayan
cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la
descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Él
construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su
realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu
casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono
permanecerá por siempre.""
Salmo responsorial: 88
Su linaje será perpetuo.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor, / anunciaré tu
fidelidad por todas las edades. / Porque dije: "Tu misericordia es un
edificio eterno, / más que el cielo has afianzado tu fidelidad." R.
Sellé una alianza con mi elegido, / jurando a David, mi siervo: / "Te
fundaré un linaje perpetuo, / edificaré tu trono para todas las
edades." R.
Él me invocará: "Tú eres mi padre, / mi Dios, mi Roca salvadora." / Le
mantendré eternamente mi favor, / y mi alianza con él será estable. R.
Romanos 4,13.16-18.22
Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza
Hermanos: No fue la observancia de la Ley, sino la justificación
obtenida por la fe, la que obtuvo para Abrahán y su descendencia la
promesa de heredar el mundo. Por eso, como todo depende de la fe, todo
es gracia; así, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no
solamente para la descendencia legal, sino también para la que nace de
la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros. Así, dice la
Escritura: "Te hago padre de muchos pueblos." Al encontrarse con el
Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no
existe, Abrahán creyó. Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda
esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo que se
le había dicho: "Así será tu descendencia." Por lo cual le valió la
justificación.
Mateo 1,16.18-21.24a
José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor
Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba
desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba
un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y
no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas
había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del
Señor que le dijo: "José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a
María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu
Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él
salvará a su pueblo de los pecados." Cuando José se despertó, hizo lo
que le había mandado el ángel del Señor.
O bien:
Lucas 2,41-51a
Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de
Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la
costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó
en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que
estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo
entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a
Jerusalén en su busca.
A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los
maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían
quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al
verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: "Hijo, ¿por qué nos
has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados." Él
les contestó: "¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en
la casa de mi Padre?" Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.
Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.