Viernes 26 de Marzo de 2010
Santoral: Braulio, Eugenia
Jeremías 20,10-13
El Señor está conmigo, como fuerte soldado
Oía
el cuchicheo de la gente: "Pavor en torno; delatadlo, vamos a
delatarlo." Mis amigos acechaban mi traspié: "A ver si se deja seducir,
y lo abatiremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él."
Pero el
Señor está conmigo, como fuerte soldado; mis enemigos tropezarán y no
podrán conmigo. Se avergonzarán de su fracaso con sonrojo eterno que no
se olvidará. Señor de los ejércitos, que examinas al justo y sondeas lo
íntimo del corazón, que yo vea la venganza que tomas de ellos, porque a
ti encomendé mi causa. Cantad al Señor, alabad al Señor, que libró la
vida del pobre de manos de los impíos.
Salmo responsorial: 17
En el peligro invoqué al Señor, y me escuchó.
Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; / Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.
Dios
mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, / mi fuerza salvadora, mi
baluarte. / Invoco al Señor de mi alabanza / y quedo libre de mis
enemigos. R.
Me cercaban olas mortales, / torrentes destructores
me aterraban, / me envolvían las redes del abismo, / me alcanzaban los
lazos de la muerte. R.
En el peligro invoqué al Señor, / grité a mi Dios: / desde su templo él escuchó mi voz, / y mi grito llegó a sus oídos. R.
Juan 10,31-42
Intentaron detenerlo, pero se les escabulló de las manos
En
aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús. Él
les replicó: "Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi
Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?" Los judíos le contestaron: "No
te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú,
siendo un hombre, te haces Dios." Jesús les replicó: "¿No está escrito
en vuestra ley: "Yo os digo: Sois dioses"? Si la Escritura llama dioses
a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y no puede fallar la
Escritura), a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros
que blasfema porque dice que es hijo de Dios? Si no hago las obras de
mi Padre, no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí,
creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en
mí, y yo en el Padre."
Intentaron de nuevo detenerlo, pero se
les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán,
al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí. Muchos
acudieron a él y decían: "Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que
Juan dijo de éste era verdad." Y muchos creyeron en él allí.