Viernes 09 de Marzo de 2012
Viernes 2ª semana de Cuaresma
Santoral: Domingo Savio, Francisca Romana
Génesis 37,3-28
Ahí viene el de los sueños, vamos a matarlo
José era el preferido de Israel, porque le había nacido en la vejez, y
le hizo una túnica con mangas. Al ver sus hermanos que su padre lo
prefería a los demás, empezaron a odiarlo y le negaban el saludo. Sus
hermanos trashumaron a Siquén con los rebaños de su padre. Israel dijo
a José: "Tus hermanos deben estar con los rebaños en Siquén; ven, que
te voy a mandar donde están ellos."
José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron
desde lejos. Antes de que se acercara, maquinaron su muerte. Se decían
unos a otros: "Ahí viene el de los sueños. Vamos a matarlo y a echarlo
en un aljibe; luego diremos que una fiera lo ha devorado; veremos en
qué paran sus sueños." Oyó esto Rubén, e intentando salvarlo de sus
manos, dijo: "No le quitemos la vida." Y añadió: "No derraméis sangre;
echadlo en este aljibe, aquí en la estepa; pero no pongáis las manos en
él." Lo decía para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre.
Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le
quitaron la túnica con mangas, lo cogieron y lo echaron en un pozo
vacío, sin agua. Y se sentaron a comer. Levantando la vista, vieron una
caravana de ismaelitas que transportaban en camellos goma, bálsamo y
resina de Galaad a Egipto. Judá propuso a sus hermanos: "¿Qué sacaremos
con matar a nuestro hermano y con tapar su sangre? Vamos a venderlo a
los ismaelitas y no pondremos nuestras manos en él, que al fin es
hermano nuestro y carne nuestra." Los hermanos aceptaron. Al pasar unos
comerciantes madianitas, tiraron de su hermano, lo sacaron del pozo y
se lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas. Éstos se llevaron
a José a Egipto.
Salmo responsorial: 104
Recordad las maravillas que hizo el Señor.
Llamó al hambre sobre aquella tierra: / cortando el sustento de pan; /
por delante había enviado a un hombre, / a José, vendido como esclavo.
R.
Le trabaron los pies con grillos, / le metieron el cuello en la
argolla, / hasta que se cumplió su predicción, / y la palabra del Señor
lo acreditó. R.
El rey lo mandó desatar, / el señor de pueblos le abrió la prisión, /
lo nombró administrador de su casa, / señor de todas sus posesiones. R.
Mateo 21,33-43.45-46
Éste es el heredero: venid, lo mataremos
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del
pueblo: "Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una
viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa
del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado
el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para
percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores,
agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo
apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e
hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo,
diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al
hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos
quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la
viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué
hará con aquellos labradores?"
Le contestaron: "Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará
la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos."
Y Jesús les dice: "¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra
que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor
quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso os digo que se
os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que
produzca sus frutos." Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus
parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque buscaban
echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.