Martes 10 de Abril de 2012
Santoral: Ezequiel
Hechos 2,36-41
Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo
El día de Pentecostés, decía Pedro a los judíos: "Todo Israel esté
cierto de que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo
ha constituido Señor y Mesías." Estas palabras les traspasaron el
corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: "¿Qué tenemos
que hacer, hermanos?" Pedro les contestó: "Convertíos y bautizaos todos
en nombre de Jesucristo para que se os perdonen los pecados, y
recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para
vosotros y para vuestros hijos y, además, para todos los que llame el
Señor, Dios nuestro, aunque estén lejos."
Con estas y otras muchas razones les urgía, y los exhortaba diciendo:
"Escapad de esta generación perversa." Los que aceptaron sus palabras
se bautizaron, y aquel día se les agregaron unos tres mil.
Salmo responsorial: 32
La misericordia del Señor llena la tierra.
La palabra del Señor es sincera, / y todas sus acciones son leales; /
él ama la justicia y el derecho, / y su misericordia llena la tierra. R.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, / en los que esperan en
su misericordia, / para librar sus vidas de la muerte / y reanimarlos
en tiempo de hambre. R.
Nosotros aguardamos al Señor: / él es nuestro auxilio y escudo. / Que
tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, / como lo esperamos de
ti. R.
Juan 20,11-18
He visto al Señor
En aquel tiempo, fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando.
Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de
blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había
estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: "Mujer, ¿por qué
lloras?" Ella les contesta: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé
dónde lo han puesto." Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie,
pero no sabia que era Jesús. Jesús le dice: "Mujer, ¿por qué lloras?,
¿a quién buscas?" Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
"Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo
recogeré." Jesús le dice: "¡María!" Ella se vuelve y le dice:
"¡Rabboni!", que significa: "¡Maestro!" Jesús le dice: "Suéltame, que
todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo
al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro."" María
Magdalena fue y anunció a los discípulos: "He visto al Señor y ha dicho
esto."